Las críticas de Laura Zurita:
Kraken: El libro negro de las horas
Vitoria, 2022. El exinspector y perfilador criminal Unai López de Ayala, alias Kraken, recibe una llamada anónima que cambiará lo que cree saber de su pasado familiar: tiene una semana para encontrar el legendario Libro negro de las horas, una de las 7 exclusivas joyas bibliográficas que existen, si no, su madre, a la que creía muerta desde hace décadas, morirá. Unai vuelve de su retiro para iniciar junto a Esti una angustiosa carrera contrarreloj entre Vitoria y el Madrid de los bibliófilos para trazar el perfil criminal más importante de su carrera, uno capaz de modificar para siempre su pasado.
Kraken: El libro negro de las horas está dirigida por Manuel Sanabria y Joaquín Llamas, según un guion de Rocío Martínez Llano, Juan Carlos Cueto y Óscar David Gómez, basado en la novela de Eva García Sáenz de Urturi. En su reparto encontramos a Alejo Sauras, Maggie Civantos, Natalia Rodríguez, Aitziber Luma, Natalia Millán, Martin Urrutia, Sofia Castañon, Fernando Soto y Kandido Uranga. La pelicula se estrena el 24 de abril de 2026 de la mano de Vertice Cine.

Alterna pasado y presente
En los últimos años hemos tenido varias adaptaciones al cine de libros de gran éxito comercial, hechas con buena financiación pero con un resultado cinematográfico irregular. Basarse en un libro de éxito no garantiza una buena película, aunque sí asegura la presencia de lectores que probablemente salgan satisfechos.
Kraken: El libro negro de las horas encaja en esta corriente. La película es ambiciosa: quiere ser densa, tensa y misteriosa. Bajo la apariencia de un thriller de alta intensidad, pretende dar lugar a una reflexión, algo difusa, sobre la memoria y la construcción del pasado.
El punto de partida de la película es potente y todo un reto: Una llamada al protagonista para avisarle de que han secuestrado a una persona, alguien que en realidad lleva años muerta. A partir de ahí, el protagonista intenta resolver ese caso, cueste lo que cueste, incluso a riesgo de acercarse mucho, quizás demasiado, a su propia historia. Al personaje Unai López de Ayala, alias “Kraken”, ya nos lo han presentado en entregas anteriores como El silencio de la ciudad blanca (Daniel Calparsoro, 2019). Aquí aparece más contenido, con una vida personal que proteger. La implicación emocional, centrada en la figura materna, añade una dimensión personal que se intenta integrar en la historia.
Kraken: El libro negro de las horas se adentra en el mundo de la bibliofilia: manuscritos, incunables y, coleccionistas. Un universo atractivo que apunta a una industria paralela donde los libros no solo se conservan, sino que también se construyen. La estructura de la película alterna entre presente y pasado, reconstruyendo una historia clave. Sin embargo, esta alternancia resulta irregular, y las historias parecen hilvanadas más que integradas.
El relato en el pasado resulta inverosímil desde su escena inicial, con personajes esquemáticos y giros sin justificar, llenos de coincidencias algo forzadas. Sobre todo las monjas, que parecen caricaturas. Es algo que vemos a menudo en producciones contemporáneas, donde las monjas como colectivo se convierten en personajes tópicos hasta el extremo, sustituyendo a las brujas de antaño.
El presente fluye algo mejor, aunque tampoco logra una claridad plena ni en su desarrollo ni en su desenlace. En general, la narración se expande más de lo necesario, acumulando elementos sin integrarlos del todo, quedando superficial y tenue.
Entre el entretenimiento y la ambición
Tal como ocurría en el libro original, Kraken: El libro negro de las horas funciona como entretenimiento y mantiene el interés por la acumulación de acontecimientos, pero carece de verdadera profundidad psicológica. Lo mismo ocurre con la película. Técnicamente está bien producida, tanto en su planteamiento fotográfico como en su diseño de sonido o, incluso, en su ambientación, con interiores cuidadosamente diseñados. En cuanto a la historia, deja la sensación de haber podido ser algo más incisiva, más depurada, más arriesgada, de que promete más de lo que ofrece.
Para terminar, a nivel artístico, las interpretaciones no emocionan. Quizá se deba a que el guion no les da mucha personalidad a los personajes, pero no llegamos a tener verdadera sintonía con los actores. Solo el protagonista Kraken tiene algo sobre lo que apoyarse.
Kraken: El libro negro de las horas es una propuesta eficaz en su superficie, pero irregular en su desarrollo. Su ambición temática no encuentra una forma plenamente cohesionada, y su estructura fragmentada debilita el conjunto. Funciona como thriller, pero no alcanza la densidad que promete. Entre el misterio y el melodrama, la película se mueve sin terminar de asentarse, dejando una sensación de potencial desaprovechado.
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