Crítica de ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’: Un mundo electrónicamente feliz

Las críticas de Laura Zurita:
Buena suerte, pásalo bien, no mueras

Una noche oscura. Un restaurante abarrotado. Un hombre con un detonador irrumpe proclamando que viene del futuro. Es la 117.ª vez que regresa con la misma misión. Antes de que se acabe el tiempo, debe reclutar a un grupo de clientes del restaurante claramente no cualificados para detener el inminente apocalipsis de la inteligencia artificial y salvar a la humanidad de los peligros de las redes sociales. ¿El problema? Todo está en su contra, desde extraños escépticos y adolescentes con el cerebro podrido hasta monstruosidades algorítmicas que escapan a su control. Pero si este grupo lo consigue, el mundo podría salir adelante. ¿O no?

Buena suerte, pásalo bien, no mueras está dirigida por Gore Verbinski sobre un guion de Matthew Robinson. El reparto está encabezado por Sam Rockwell, Juno Temple, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chaudhry, Tom Taylor, Georgia Goodman, Daniel Barnetty y Artie Wilkinson-Hunt. La película se estrena el 10 de abril de 2026 de la mano de Vértice Cine.

Futura obra de culto

Gore Verbinski se confirma en esta película como una voz singular dentro de la ciencia ficción contemporánea, alguien más interesado en las ideas que en su orden. En mi opinión, Buena suerte, pásalo bien, no mueras, irregular pero profundamente sugestiva, está destinada a ser una obra de culto, de esas que no se comprenden del todo en un primer visionado, pero que terminan encontrando su lugar con el paso del tiempo.

Salí del cine no sabiendo muy bien qué había pasado. Es todo mezclado: La ciencia ficción, la crítica social, las aventuras y un amasijo de divertimento. Y es que la película implica asumir cierta desorientación. No está claro qué estamos viendo exactamente, y esa sensación parece formar parte de su propia propuesta. La dirección apuesta por cierto caos narrativo, muy atractivo por cierto, que parece rozar lo arbitrario. No dejan de suceder cosas, muchas de ellas inverosímiles, sostenidas por una lógica tenue que no siempre busca coherencia, sino estímulo constante. En ese sentido, Buena suerte, pásalo bien, no mueras parece más interesada en el impulso que en la perfección. Incontables ideas se suceden, algunas se desarrollan, otras no, pero no por eso resultan menos divertidas. Sin embargo, hay una intuición tremendamente atractiva detrás de ese desorden: La amenaza en el futuro no es fea, sino amable. La inteligencia artificial seduce y hace feliz, en una forma engañosa de opresión y sometimiento. Y esa elección, muy poco inocente, conecta con una situación muy actual.

El hombre del futuro busca el respaldo de un equipo para conseguir su objetivo, que es salvar el mundo. Hasta aquí todo bien. Asusta pensar qué pocos quieren que se los salve de la dicha perpetua que les ofrece la IA. Al voluntarioso salvador le cuesta mucho que lo sigan, porque la amenaza es sutil y muy tentadora. Buena suerte, pásalo bien, no mueras, como toda la ciencia ficción, es hija del signo de los tiempos. La gran amenaza es una IA dulce y complaciente, como una droga del alma. De hecho, yo he echado mucho de menos distopías en las que el gran peligro sea una felicidad ilusoria que tome el lugar de la conciencia. No el dolor como amenaza, sino la serotonina como trampa y eso que cada vez queda más claro que nuestro futuro se parece más a ‘Un mundo feliz’ de Aldous Huxley que a ‘1984’ de George Orwell.

Buena suerte, pásalo bien, no muerasExperiencia extraña

El futuro que nos anticipa Buena suerte, pásalo bien, no mueras es distópico y triste, pero casi no vemos nada de él. Solo sabemos que la humanidad medio malvive, y, de hecho, está condenada a la extinción, y que la IA los domina. Los viajes en el tiempo tampoco se explican. El personaje aparece, desaparece, viene al presente y se vuelve a ir. No sabemos muy bien cómo ni para qué, ni qué tipo de liderazgo ejerce. Esa indefinición refuerza el carácter intuitivo del conjunto y permite centrarse en lo que importa.

El reparto funciona más como conjunto que como una suma de individualidades. Las historias de los personajes se nos van contando poco a poco, y todos tendrán algún rasgo que los haga apropiados para este viaje, de maneras inesperadas. Los personajes están definidos por lo que aportan a la misión más que por una profundidad psicológica desarrollada. Aun así, hay una energía colectiva que sostiene la narración y que permite implicarse en ese viaje extraño. Eso sí, la presencia de Sam Rockwell, que consigue transmitir liderazgo aun vestido de loco, domina el conjunto con una mezcla de carisma y desconfianza.

La dirección de arte combina la imagen realista de una limpia América urbana de lo más promedio con unos escenarios rocambolescos y oscuros que introducen una dimensión casi irreal. Los chicos en los institutos, con ropa cara, dan miedo a los profesores y están completamente absorbidos por sus móviles. Los detalles cotidianos, presentes ya en la impactante primera escena, muestran que no hace falta deformar la realidad, ni siquiera exagerar el tamaño de las porciones en las hamburgueserías normales, porque ya es gigantesco. El presente ya contiene suficientes señales del futuro que se plantea.

Buena suerte, pásalo bien, no mueras es una película desconcertante, que sostiene su propia lógica a base de un desorden que termina funcionando como forma de entretenimiento. Divertida, absurda y en ocasiones desatinada, consigue activar una reflexión interesante sobre la naturaleza de la felicidad y el peligro de su artificialidad. Al final, lo que deja atrás la película es una experiencia extraña. Sin sentido en muchos momentos, pero también muy disfrutable si se abandonan las expectativas de una película al uso. Es una propuesta un poco torcida, que no se entiende del todo, pero que tampoco se olvida con facilidad.

En resumen, Buena suerte, pásalo bien, no mueras construye un relato caótico donde ciencia ficción, crítica social y aventura se mezclan sin una lógica firme, pero con una energía constante. A través de un hombre del futuro que intenta salvar a la humanidad de una felicidad artificial, plantea una idea inquietante: La opresión puede ser amable y seductora. De ese modo, la película funciona como experiencia intuitiva, irregular pero sugerente, que invita a pensar en los peligros de una felicidad electrónica.


¿Qué te ha parecido ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras‘?

Buena suerte, pásalo bien, no mueras

7.5

Puntuación

7.5/10

Descubre más desde No es cine todo lo que reluce

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Síguenos

10,000FansMe gusta
2,450SeguidoresSeguir
650SeguidoresSeguir
22,500SeguidoresSeguir
5,550SuscriptoresSuscribirte
- Publicidad-

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Sorteo de entradas de la película ‘El chico de los pantalones rosas’

El 17 de abril Filmax estrena en cines El chico de los pantalones rosas, un poderoso testimonio sobre la adolescencia y la lucha de...