‘Jungla de cristal: La venganza’: Acción de una categoría superior

Las críticas de Óscar M.: Jungla de cristal: La venganza

El regreso de McClane a las salas de cine se produjo cinco años después de la segunda parte y volvió con una cinta cargada de acción sin descanso, tensión por doquier, humor a raudales y mucho derroche de adrenalina.
Para todo ello tuvieron la brillante idea de volver atrás y recuperar lo mejor de la saga: al director John McTiernan, a un John McClane abandonado por su mujer (en camiseta y con resaca), continuar con la primera historia y enmarcarlo todo en un Nueva York bajo un sol de justicia veraniego.
Sabia y hábilmente escrita, esta tercera parte, rompe con todo lo establecido en las películas anteriores, cambiando los sucesos de época del año, agregando un compañero de aventuras y elevando el nivel de una venganza sin límites y donde (tras un rascacielos y un aeropuerto) la gran ciudad de Nueva York se queda pequeña para un héroe a prueba de balas.
Excelentemente rodada, Jungla de cristal: La venganza, llevará a McClane y a su acompañante por toda la ciudad, dando saltos de un lugar a otro, durante uno de los días más largos que se recuerdan en la historia del cine y se permite el lujo de mostrar la ciudad al público sin caer la ruta turística (exceptuando el paseo “por” el parque).
Además, juega magistralmente con el espectador poniéndolo en situaciones comprometidas y proponiendo juegos mentales y adivinanzas que los protagonistas tienen que adivinar si quieren llegar sanos y salvos a la siguiente prueba y poder salvar vidas de más inocentes. Como en la primera entrega, una especie de videojuego de supervivencia extrema (curiosamente, el planteamiento es similar al de la saga Scream: no se toma al espectador por tonto y se van dejando pistas desde el principio para luego recuperarlas más adelante y cerrar un inteligente guión).
El propio comienzo de la película demuestra que la aventura es aún más grande y que no va a haber respiro para el espectador: desde la primera bomba, pasando por el juego “Simon dice”, McClane y Zeus trotando por las calles de Nueva York resolviendo enigmas (la resolución de la escena de la fuente hizo comerse la cabeza a más de un espectador), la explosión del metro y llegando hasta la bomba en un colegio llevan al espectador durante cuarenta y cinco minutos en volandas y el villano no ha aparecido en pantalla. Magistral.
Las dos horas de metraje pasan volando ante un espectador que viaja con el protagonista por la ciudad salvando vidas, buscando bombas y enfrentándose a todo un ejército de villanos, capitaneados por tres, y, aunque dos son meramente secundarios, perfectamente identificables. Al igual que los integrantes del cuerpo de policía, compuesto por unos (excelentemente escritos) personajes que calan en la audiencia e implican al espectador en la subtrama de la localización de la bomba en el colegio y en el robo encubierto.

El personaje de Zeus (interpretado por un Samuel L. Jackson en estado de gracia) supone un punto de inflexión en la vida de McClane, acostumbrado a encontrarse con inútiles en su vida que sólo le dificultan el trabajo y a trabajar por su cuenta y sin ayuda. Este acercamiento de la saga a las típicas películas de “pareja de policías” también supone un cambio importante en la estructura narrativa e introduce en la ecuación situaciones hilarantes y diálogos cómicos con el personaje de Bruce Willis sin llegar caer en la parodia (excepto si atropella al mimo).
Incluso el compositor Michael Kamen está inspirado y deja una partitura exquisita, reconocible, machacona y recordable para el resto de la jornada: la marcha militar es sencillamente brillante y destacable como una de las mejores composiciones escritas para una película de acción.
Entretenida de principio a fin (aunque el subfinal después del barco decaiga un poco la acción y la resolución sea un poco fácil y socorrida), es superior a la segunda entrega y podría considerarse una secuela directa de la primera parte (el flashback del principio está tan bien editado que debería enseñarse en las escuelas de cine), afortunadamente en recaudación superó a la segunda y casi triplicó a la tercera.
Jungla de cristal: La venganza supuso (en un primer momento) un punto y final a la saga, que cerraba, de esta forma, una trilogía desigual con un pequeño descalabro en el centro. Doce años después, llegó la cuarta parte.
Podéis conseguir el pack con la saga en DVD o Blu-ray o Jungla de cristal: La venganza por separado aquí, ¡Yippie-ki-yay!.

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3 comentarios sobre “‘Jungla de cristal: La venganza’: Acción de una categoría superior

  • el 13 febrero, 2013 a las 2:04 pm
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    Desmarcándose de las 2 anteriores, en ésta encontramos los mejores diálogos de la saga. La aportación de S.L.Jackson es tan importante para la pelicula como lo fue para su carrera.

    Una de las mejores películas de los 90. Para mi es un 10 y como le digo a mis amigos "su problema es que empiezan a matar gente muy tarde, si llegan a matar a más no es un 10, es un 11"

    Peliculón.

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  • el 16 febrero, 2013 a las 11:40 am
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    Personalmente creo que es una obra de ingeniería del nivel de la primera, con una sincronización espectacular y un montaje trepidante.

    Una excelente muestra de cine de acción.

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  • el 17 febrero, 2013 a las 1:02 pm
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    Junto con la primera película, ésta es una de mis favoritas.
    Precisamente anoche la volví a ver en televisión y recordaba hasta los diálogos (la de veces que la habré visto jaja).
    Es acción pura y dura, aunque algunas situaciones/soluciones se ven algo forzadas…
    La música es mítica, de las que no salen de la cabeza fácilmente =D

    Un saludo,
    ~El Club de las Sebaduras~

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