Las críticas de Daniel Farriol:
Nightborn
Nightborn (Yön Lapsi) es un filme finlandés de terror que está dirigido por Hanna Bergholm (Ego), que también coescribe el guion junto a Ilja Rautsi, adaptando una historia de la primera. Ansiosos por formar una familia, Saga y su marido británico, Jon, se mudan a la casa aislada en lo profundo del bosque finlandés donde Saga pasó gran parte de su infancia. Pero en cuanto nace su bebé, a pesar de las palabras tranquilizadoras de todos a su alrededor, Saga sabe que algo anda terriblemente mal. Mientras su matrimonio se resquebraja, solo Saga sospecha la inquietante verdad sobre su hijo recién nacido.
Está protagonizada por Seidi Haarla, Rupert Grint, Pamela Tola, Pirkko Saisio, Rebecca Lacey, John Tomson, Silvia Saloranta y Satu Tuuli Karhu. Tras su paso por la Berlinale, Fantasia y Sitges, se ha estrenado comercialmente en España el día 16 de octubre de 2026 de la mano de La Aventura Cine.

La aventura de ser padres
En 2022, la directora finlandesa Hanna Bergholm irrumpió con fuerza en la escena del cine de género contemporáneo con su ópera prima Ego (Hatching), una inteligente revisión del mito del doppelgänger donde el terror emergía a partir de estampas familiares planteando una somatización extrema de la presión social y las inseguridades humanas. En Nightborn incide en ese mismo acercamiento psicológico al género, pero a través de los problemas de pareja que sufren unos padres primerizos al enfrentarse a la responsabilidad conjunta de cuidar a su recién nacido y sobre todo a través de la depresión posparto que sufre la mujer al no poder manejar la situación como ella esperaba.
La trama nos presenta a Saga (Seidi Haarla) y Jon (Rupert Grint) que deciden mudarse a una casa aislada en un bosque finlandés donde ella pasó su infancia. La casa está en ruinas, la madera del suelo está podrida y la naturaleza parece haber querido apropiarse de la estancia con ramas de árboles que han penetrado en las habitaciones. Ajenos a todo eso, la pareja se instala allí para reformar la casa y formar una familia. La idea inicial que tienen es tener tres hijos en un corto periodo de tiempo, pero tras el nacimiento del primero todo se tuerce y se les quitan las ganas de tener más. El bebé nace aparentemente sano, pero con algunas particularidades extrañas como tener demasiado pelo en la espalda o el indicio de que podría crecerle una cola vestigial. Eso es solo el principio…

El lado oscuro de la maternidad
La historia no es nueva. Mudarse a un sitio aislado nunca es buena idea en una película de terror y menos cuando el bosque que rodea la casa está repleto de extrañas figuras formadas en los troncos de los árboles. La idea de relacionar la maternidad con el terror tampoco es nueva, de hecho, la irrupción de más mujeres en la dirección de cine ha hecho mutar las temáticas habituales a otras más afines a sus propias preocupaciones cotidianas, y podría decirse que en los últimos cinco años los horrores de la maternidad se han convertido en un subgénero en sí mismo, llegando a saturar las pantallas con propuestas demasiado similares.
Por suerte, Nightborn no se queda solo en la superficie como hacen otras de esas películas que tan solo utilizan el género como una mera excusa para sus planteamientos, la directora habla aquí de su experiencia personal como madre, pero adentrándose sin tapujos en el folk horror y el terror corporal más sangriento. Eso le permite explorar el lado oscuro de la maternidad, las dificultades y las sensaciones contradictorias ante la incapacidad de encontrar un vínculo afectivo con el bebé, o la soledad, el aislamiento y la incomprensión que siente por parte del entorno y, en especial, en la relación con su marido (otro de esos hombres pusilánimes casi siempre ausente que cuando se entera de lo que pasa a su alrededor ya es demasiado tarde).

El motherhood horror comienza a saturar las pantallas
En sus dos largometrajes realizados hasta la fecha, con muchos puntos en común entre sí, Bergholm muestra una personalidad y estilo visual propios donde busca el contraste entre la representación cotidiana de la familia y el de la monstruosidad interior que realmente nos define. Sus películas suceden en un entorno de apariencia idílica a través de encuadres simétricos y tonos pastel, pero se trata solo de una fachada bonita que se desmorona cuando aparecen los problemas y se asoma la violencia de la naturaleza interior. La puesta en escena es elegante y sabe cómo integrar el horror físico más salvaje en esa serena cotidianidad que parece extraída de un catálogo de muebles.
El problema es que el guion cae en demasiados lugares comunes del motherhood horror reciente, la mayoría de cosas que suceden en pantalla ya las hemos visto antes y el espectador tiene fácil la tarea de adelantarse a los acontecimientos. Es una pena que no se profundice más en todo aquello que podría haber hecho diferente a la película, es decir, el lore, la mitología y el folclore finlandés, ya que las referencias a los peikko (troles peludos que temen a los objetos metálicos) o al animismo (la creencia que los elementos de la naturaleza tienes un espíritu propio) quedan diluidas bajo la historia principal sobre una maternidad doliente. El humor negro salpica igual que la sangre, pero no siempre acierta con los momentos adecuados para utilizarlo.
En definitiva, Nightborn es una correcta e interesante película de terror, bien ambientada y con estupendos efectos prácticos, cuyo planteamiento inicial resulta inquietante, pero que se vuelve algo reiterativa en su parte central y sobreenfatizada al final.

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