Las críticas de David P. Davicine en el 79 Festival de Locarno:
Ketticè
Palermo, 2012. Giulio, un joven de dieciséis años apático e insatisfecho, vive sus días sin rumbo: sin entusiasmo por la escuela, sin perspectivas de futuro. Su encuentro con Ketty, una chica de su edad más decidida, le ofrece una vía de escape de la monotonía. Entre ambos surge una amistad exclusiva, un refugio compartido en busca de libertad, lejos de la mirada crítica del mundo adulto.
Escrita y dirigida por Giovanni Tortorici, Ketticè está protagonizada por Salvatore Gallina, Rachele Testagrossa y Monica Bellucci. La película ha podido verse en la sección Concorso Internazionale de Locarno Film Festival 2026.

Un retrato maduro de dos adolescentes
Tras su debut cinematográfico en 2014 con Diciannove, Giovanni Tortorici se centra en ofrecer un retrato maduro y multifacético de Giulio y Ketty, dos adolescentes en una Palermo estancada política y culturalmente en 2012, que revela una brecha generacional y un sistema educativo más inclinado a reprimir que a estimular.
En teoría, Ketticè profundiza en la dinámica y las luchas de poder entre los adolescentes y la autoridad representada por la familia, la escuela y el Estado, pero la mirada que nos ofrece no es ni psicológica ni dramática, sino principalmente voyeurista. El director ubica la cámara de una forma que parece detenerse en los cuerpos de los jóvenes protagonistas en cada instante. Igualmente, sus conflictos son simplemente un pretexto para este voyeurismo, que aparentemente sigue la mirada del protagonista masculino y sus amigos, en donde no ayuda en exceso un montaje irregular y un estilo visual a medio camino entre un anuncio y un videoclip, algo tan errático como la mente de un adolescente de los que aquí nos presentan.

Dos personajes.. y algo más
Quizás se echa en falta algo más de desarrollo en lo que respecta a los personajes, e incluso un poco más de estilo en la dirección, sin olvidarnos de la repetición continua de algunos diálogos irreales en una trama centrada en un adolescente especialmente. La película nos presenta a Giulio (interpretado por Salvatore Gallina), proveniente de una familia aristocrática siciliana, quien vive con sus padres en una casoplón, asiste a una escuela privada, tiene fácil acceso a dinero y poco le preocupa el fracaso escolar dado que sabe que tiene la vida resuelta. Pero Salvatore Gallina interpreta a Giulio sin convertir al personaje en un monstruo, sino con una cierta indiferencia más allá de la crueldad, y se traga la frustración con relativa facilidad.
Pero como la película gira alrededor de dos jóvenes, en ocasiones también tenemos tiempo para ver a su compañera de clase Ketticè (Rachele Testagrossa), alias Ketty, que pertenece a la clase media alta con fama de chica rebelde, creando cierta atracción entre ambos, pero la compañía que se profesan parece igualmente importante, aportando Ketty el dinamismo que le falta a Giulio. Este tipo de relación ya es habitual en muchas películas y series, y repite ciertos patrones sobre el clasismo entre personajes, como dar por sentado que menos dinero significa mayor potencial de agresión y problemas de comportamiento. Son muchas las producciones que giran alrededor de un tema tan popular como la transición a la adultez, y esta película sobre la mayoría de edad se beneficia mucho de las interpretaciones de Salvatore Gallina y Rachele Testagrossa, quienes aportan gran profundidad a sus personajes en Ketticè más allá de los diálogos, recreando bien los secretos compartidos entre los dos protagonistas, destacando por encima de las escenas que retratan las difíciles y tensas relaciones con sus familias o con la escuela.

A pesar de la relevancia de estos dos protagonistas principales, las escenas más impactantes de Ketticè son las escenas grupales de jóvenes que se encuentran o se pelean. Y cabe destacar la egocéntrica madre de Giulio, interpretada por una maravillosa Monica Bellucci, que lo importuna pero no lo entiende en absoluto, regañándolo constantemente y ofreciendo un discurso sobre la brecha generacional cuanto menos gracioso, siendo Bellucci merecedora del premio a la mejor interpretación en esta edición del Festival de Locarno. La actriz destaca en este papel, al comprender muy bien el personaje, y aunque roza la caricatura, en lugar de fingir lo contrario, exagera su interpretación, resultando incluso agradable.
En resumen, Kettice es una película sobre el paso de la adolescencia a la madurez que rezuma elitismo, sexismo y machismo, mostrando la vida de dos jóvenes adolescentes en permanente estado de excitación y extasiados por los privilegios. A pesar de lo exagerado que pueda parecer, rozando a veces la caricatura, se toma muy en serio lo que cuenta.
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