Another Way Film Festival 2026:
Documentales de impacto desde otra perspectiva
El festival de cine sobre progreso sostenible Another Way Film Festival se celebra en la ciudad de Madrid de forma presencial, y en España en formato online, desde el martes 20 de octubre hasta el domingo 25 de octubre de 2026.
Se trata de la cita de referencia con el cine documental, el cambio cultural y el progreso sostenible de Madrid con alcance nacional. El festival despliega en la capital una programación integrada por 40 títulos y 6 actividades paralelas dirigidas a cuestionar el status quo, tender puentes e imaginar futuros deseables a través de la cultura y la comunidad. La programación cinematográfica de esta edición se puede ver en Cineteca Madrid, Filmoteca Española, Institut français de Madrid, Sala Equis, Infinito Delicias y Filmin.
La Pietà como catalizador de cambio local
Another Way Film Festival ha celebrado el 21 de octubre, en Impact Hub Barceló, la tercera edición de su Encuentro profesional de «Cine de impacto documental», organizado con DOCMA, la Asociación Española de Cine Documental. Durante dos horas, Pepe Andreu y Rafa Molés, directores y productores de SUICAfilms, conversaron con la programadora del festival, Sandra Ruesga, sobre los retos de desarrollar, financiar y realizar este tipo de proyectos. La cita abría la actividad profesional de la XII edición del festival.
Una idea a la que los ponentes dieron mucha importancia es que el diseño del impacto no se añade a la película una vez terminada, sino que debe formar parte del proyecto desde el principio. Se defendió que el cine de impacto no tiene por qué ser la película típica de ONG, y a la que cierto público es ya inmune cuando resulta demasiado pedagógica. Y ahí la importancia de hacer películas centrándose en su valor artístico y emocional. Desde ahí se planteó el papel de la belleza. La belleza es política, y son los artistas quienes comunican el mensaje allí donde la pedagogía ya no llega. Los ponentes revelaron que sus películas tienen una característica en común: todas se inician con una persona que toma una decisión individual y, al comunicarla, hace que la acción se multiplique.
El caso de La Pietà, el documental que presentan en la Sección Impacto, rodado en Islandia a los pies del Vatnajökull, es el más reciente. La película sigue a los hermanos Björnsson, que vivieron aislados en una granja a principios del siglo XX y se dedicaron a observar y registrar el glaciar mucho antes de que se hablara de deshielo. El fotógrafo Ragnar Axelsson, que pasó allí los veranos de su infancia, vuelve a abrir la casa abandonada. Los directores explicaron que esa granja que se desmorona es el planteamiento mismo de la película, una metáfora del glaciar, al que quisieron tratar como un ser vivo. Según se contó, los pases en granjas aisladas despertaron la curiosidad por mirar el entorno y llevaron a familiares lejanos a organizar exposiciones, activando miradas locales.
La Pietà, coproducción de España, Islandia y Lituania, se proyectaba esa misma noche, dentro del festival. Llegaba con el Premio de los Valores Humanos del Parlamento Helénico en el Festival de Tesalónica y el Premio El Águila de la sección Panorama de DocsValència.

Impacto real de historias «pequeñas»
Para iluminar distintos casos de películas con impacto que funcionaron en distintos contextos, se mencionaron distintos ejemplos de películas del catálogo de SUICAfilms.
Domingo Domingo (2023), dirigida por Laura García Andreu, sigue a un agricultor que intenta ganar el pulso a las multinacionales que patentan las variedades de naranja. Se citó como un documental con humor, que es más efectivo que los áridos que más que inspirar corren el riesgo de aburrir. Fue la película inaugural de DocsValència, ganó el premio a la mejor ópera prima en PriMed y optó al Goya a la mejor película documental.
Five Days to Dance (2014), de Molés y Andreu, da a un grupo de adolescentes cinco días para subirse a un escenario con dos coreógrafos, y la danza les obliga a romper los roles sociales que empezaban a afianzarse. Se puso como ejemplo de cómo enseñar algo nuevo, cambió los papeles de los individuos en los grupos y, con ello, creó un ambiente de transformación y aprendizaje. Un proyecto con el mismo nombre ha creado aulas alternativas en países como España, Alemania, Países Bajos, Corea del Sur, México, Italia y Palestina (cuando ello era posible).
Picotazos contra el cristal (2019), también de Molés y Andreu, sobre un colegio que se transforma durante un año, se describió como una película más claramente activista, para discutir el valor de las innovaciones pedagógicas. Se ha proyectado ininterrumpidamente en centros educativos desde su estreno, dando lugar a reflexiones y cambios en los métodos pedagógicos de estos centros.
La sesión fue inspiradora y abre el horizonte de cómo valorar y medir el impacto de las películas, así como de cómo la calidad artística de las películas contribuye a comunicar mensajes a aquellos públicos que no se interesan por las fuentes tradicionales de conocimiento.
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