Crítica de ‘La muerte de Robin Hood’: El destino alcanza al hombre

Las críticas de Laura Zurita:
La muerte de Robin Hood

Robin Hood (Hugh Jackman) intenta lidiar con sus demonios tras una larga vida de crímenes y asesinatos. Cuando en una sangrienta batalla resulta herido de gravedad, es enviado a un misterioso castillo para que curen sus heridas. Allí conocerá a una mujer que le ofrecerá una última oportunidad de redención.

La muerte de Robin Hood está escrita y dirigida por Michael Sarnoski. En su reparto encontramos a Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Noah Jupe, Murray Bartlett, Elijah Ungvary, Tabitha Smyth, Fintan Shevlin, Faith Delaney y Beau Thompson, entre otros. La fotografía es de Patrick Scola. La película se estrena en España el 3 de julio de 2026, distribuida por DeAPlaneta.

Más delincuente que leyenda

La figura de Robin Hood ha dado lugar a muchas películas a lo largo de los años. Hemos visto desde el forajido salvaje de las baladas medievales al héroe romántico de Errol Flynn, desde el Sherwood animado de Disney a la épica de Kevin Costner; cada época ha moldeado al personaje a su imagen. La muerte de Robin Hood sigue la corriente de romper mitos, le quita el romanticismo y desmonta la leyenda. Lo que queda cuando se retira el barniz es un hombre con las manos manchadas de sangre que ni siquiera cuenta todas las muertes que ha provocado. La película, además, añade mujeres que no son Lady Marian y reinterpreta la escenografía de la muerte del héroe.

Michael Sarnoski (conocido por películas notables como Pig [Michael Sarnoski, 2021] y Un lugar tranquilo: Día 1 [Michael Sarnoski, 2024]) parte de una balada del siglo XVII sobre la muerte del forajido y construye algo que evoca la versión crepuscular de la historia, una especie de Robin y Marian (Richard Lester, 1976) duro y seco, sin romance ni ensoñaciones. Este Robin Hood no robaba para dárselo a los pobres, sino para sí; mataba y aterrorizaba, y media Inglaterra tiene deudas pendientes con él. Los crímenes son específicos y terrenales, con testigos directos y consecuencias que se transforman, inevitablemente, en venganza. Donde otros han escrito leyenda y arquetipo, La muerte de Robin Hood vive en el dolor, el rencor y la sangre.

Rodada íntegramente en los paisajes invernales de Irlanda del Norte, en 35mm, con una textura granulada y orgánica que acerca la imagen al cuento de hadas oscuro, La muerte de Robin Hood muestra a un asesino duro y cansado. Las muertes suceden en el barro, sin coquetos gorritos verdes ni relucientes armaduras. Desde el título mismo sabemos lo que nos espera. El mismo título indica que el destino alcanza a Robin Hood, sin resquicios para la esperanza. La banda sonora está escrita por Jim Ghedi, cantautor folk inglés, que tiene una personalidad singular y es un placer en sí misma, además de realzar el talante áspero de la cinta.

Hugh Jackman, todo carisma

Hugh Jackman da vida a Robin con convicción y carisma. Ya nos había mostrado en la estupenda Logan (James Mangold, 2017) cómo encarna a un mito al final de su recorrido, con la melancolía y el peso de quien ha sido demasiado durante demasiado tiempo. En La muerte de Robin Hood el tono es más oscuro, y deja de lado nostalgia y melancolía para mostrar el agotamiento por la culpa y el deseo de olvido. Sarnoski declaró que evitó volver a ver Logan antes del rodaje, y se entiende; ambas películas tienen una figura central rota y cansada, pero el personaje en ambas es distinto. Robin es un delincuente, un pecador, y lo sabe. Jodie Comer, como la priora que le ofrece algo parecido a la redención, es un personaje femenino autónomo, sin ningún papel romántico, y conecta con las nuevas formas de narrativa.

Con todo, La muerte de Robin Hood no desarrolla todo su potencial. Es hermosa, rodada en paisajes tan agrestes y duros como su historia, con una fotografía que potencia su fuerza usando la proporción 2.4:1, pero llega un momento en que la belleza deja de fascinar y se siente que la película dura demasiado.

La muerte de Robin Hood es una propuesta valiente que no llega a ser todo lo que podría. Con todo, aunque es lenta e insistente, es todo un placer visual, digna de ver por el carisma de Hugh Jackman.


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La muerte de Robin Hood

6

Puntuación

6.0/10

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