El pasado 7 de mayo dio comienzo el rodaje de Un dios que no baila, una película sobre las nuevas formas de familia, el peso de la religión y la búsqueda de la libertad a través de tres mujeres de diferentes generaciones en la Galicia rural de finales de los 90. Este título, anteriormente conocido como Serenade, un dios que no baila, está dirigido y escrito por Pedro Díaz y se grabará durante los meses de mayo y junio en localizaciones Santiago de Compostela, Brion, Bastavaliños, Outes, A Baña, Coristanco, Ames y Negreira.
Galicia, años 90. María quiere cumplir el último deseo de su madre unos meses antes de morir: que su hija, es decir, su nieta, haga la primera comunión. Una joven monja se cruza en su camino al llegar temporalmente a la parroquia del pueblo entre muchos rumores sobre los motivos que la han llevado hasta allí.
Un dios que no baila está protagonizada por María Vázquez (Matria, Los pequeños amores), Ana Santos (Rapa) y Bruna Cusí (Verano 1993).
La película cuenta con un equipo técnico de alto nivel entre los que se encuentran la nominada al Oscar a Mejor Sonido Amanda Villavieja (Sirât), la dirección de fotografía de Ion de Sosa (nominado al Goya por su ópera prima Balearic), montaje de Juanma Gamazo (Infiltrada en el búnker), música de Beatriz López-Nogales (Los justos) y la dirección de arte de Melania Freire (Matria).
La banda sonora contará con canciones de Dover, en el 30 aniversario de su álbum Devil Came To Me, cuya música trascenderá en la historia de estas tres mujeres marcadas por la religión, la muerte y el rock.
La distribución, tanto nacional como internacional, va de la mano de Sideral, quien estrenará Un dios que no baila en salas de cine en el 2027.
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