Las críticas de Laura Zurita:
Love Me Tender
Un final de verano, Clémence le cuenta a su ex marido que mantiene relaciones amorosas con mujeres. Su vida da un vuelco cuando él se queda con la custodia del hijo que tienen en común. Clémence deberá luchar para seguir siendo madre, mujer y mujer libre.
Love Me Tender está escrita y dirigida por Anna Cazenave Cambet y adapta la novela autobiográfica homónima de Constance Debré, publicada en 2020. En el reparto encontramos a Vicky Krieps, Antoine Reinartz, Monia Chokri, Viggo Ferreira-Redier y Féodor Atkine, entre otros. La película se estrena en España el 22 de mayo de 2026, distribuida por BTeam Pictures.

Película literaria
Love Me Tender cuenta una historia que parece sencilla, pero que tiene más capas de las que aparecen a primera vista. Clémence decide contar a su exmarido que mantiene relaciones con mujeres. A partir de ahí, la vida que había construido se desmorona cuando pierde la custodia de su hijo y comienza una batalla judicial y emocional por conservar el vínculo con él. Reducir su infierno a una película sobre una madre separada de su hijo sería quedarse muy lejos de lo que realmente intenta contar.
Debré en su libro escribe partiendo de un conflicto inicial, preguntar qué ocurre cuando una mujer deja de ocupar el lugar que se espera de ella, y busca una vida fuera de su hogar y su hijo. La libertad y la búsqueda de una nueva identidad sexual tienen consecuencias más o menos sutiles: el rechazo del sistema y una forma de violencia difícil de señalar porque se ejerce desde espacios aparentemente razonables. En sus páginas aparece una prosa seca, directa, casi clínica, de un deseo y una forma de maternidad no usuales.
Love Me Tender me deja sensaciones encontradas, porque en buena parte se limita a trasladar el texto del libro en lugar de adaptarlo de una manera cinematográfica. En muchos momentos se siente excesivamente literaria, con secuencias que parecen confiar más en el peso de la obra original que en encontrar una forma propiamente cinematográfica de expresar lo que ocurre. No es que esté mal escrito (de hecho, muchas escenas tienen una enorme precisión emocional), pero uno tiene la sensación constante de estar viendo un texto literal, y se echa de menos más narración visual. La gestión del tiempo en la película se siente extraña, con largas elipsis en las que la vida pasa, pero no se nota, porque nos ocupamos solo del proceso judicial y el tiempo maternofilial.
Aquello que el libro original señalaba (la homofobia latente, el machismo institucional, la violencia ejercida desde espacios aparentemente neutrales, el precio de elegir una vida distinta, la imposibilidad de cumplir todos los papeles que se exigen a una mujer al mismo tiempo) está presente en la película, pero aparece de forma tímida, entre líneas, en lugar de la herida sangrante de la que surge una obra radical.
También pesa el hecho de que todo esté construido desde una subjetividad muy cerrada. El padre aparece casi siempre filtrado por la mirada de ella y termina acercándose por momentos a una cierta caricatura. Entiendo la decisión porque el libro funciona así, pero en el filme habría agradecido algo más de contexto, para entender quiénes son realmente esas personas más allá del conflicto.
Porque hay preguntas que quedan flotando. ¿Quién era Clémence antes de dar ese salto? ¿Qué deja atrás exactamente y cómo cambia? Los sucesos de la película cuentan tan breve y sucintamente el pasado que algunas transformaciones importantes aparecen más enunciadas que vividas.
Proceso doloroso y vivificante
La dirección de arte, al igual que el maquillaje y el vestuario, hacen un trabajo encomiable, señalando en los ambientes y en la persona de Clémence, cómo ésta se separa de sus orígenes y va creciendo y evolucionando, cada vez con mayor seguridad.
La película se sostiene sobre Vicky Krieps y su interpretación es emocionante, cruda y muy física. Love Me Tender muestra a una madre que ha perdido a su hijo, y también está entrando en un territorio nuevo para sí misma y cuyo cuerpo parece ir entendiendo antes que ella lo que está ocurriendo. Krieps da cuerpo y verdad al relato.
Sin embargo, la banda sonora estorba a veces. No porque esté mal ni porque rompa el tono general, sino porque en demasiados momentos se impone de más, buscando ocupar el centro emocional de la escena. En lugar de acompañar o subrayar, parece querer conducir el nivel sentimental de la película.
Por eso la sensación final resulta tan ambivalente. Love Me Tender conmueve y tiene una interpretación extraordinaria en el centro, pero deja también la impresión de una adaptación que ha querido ser demasiado respetuosa con el libro. Aun así, durante algunos instantes, aparece algo muy valioso y conmovedor, la intuición de que la verdadera historia era recuperar a un hijo al tiempo que descubrir quién eres en un proceso doloroso y vivificante.
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