Festival de Málaga 2014. Sección oficial. ‘Dioses y perros’

Las criticas de Fernando Quintero en el Festival de Málaga 2014: Dioses y perros

Pasca, está inmerso en una vida gris que él mismo se ha autoimpuesto. Pasa sus días cuidando de su hermano minusválido, recibiendo golpes como sparring e intentando ayudar a Fonsi, su mejor amigo, un exboxeador alcohólico que malvive al borde del abismo con una mujer y un hijo que cuidar. Anclado en la crisis y la falta de esperanza, tratará de despertar de su pesadilla, ante la irrupción en su vida de Adela, una joven profesora que llega al barrio y le hace volver a ver las cosas de una manera más optimista. Pero los problemas con Toni y, sobretodo, con Fonsi le situarán en una difícil encrucijada que cambiará su vida para siempre. Y la de los que lo rodean.

Algo que caracteriza al cine español, es la gran personalidad que tienen los personajes de las películas, aunque hay algunas veces que se exagera. Sin destripar mucho, podemos ver como Adela (el personaje de Megan Montaner) es quizá demasiado exagerado en sus primeros minutos, aunque esto se olvida en los minutos posteriores de la película.
En esta película hay un fondo social y personal que no oculta nada y que, por así decirlo tiene cuatro categorías. La crisis, el amor, la familia y el boxeo. Estas son las cuatro palabras que definen la película y que evolucionan en todo momento, siendo la finalidad de la misma. 
Chapó por la relación que muestran entre Hugo Silva y Elio González con sus personajes. El vinculo que tienen los hermanos y que ha querido mostrar David Marqués, es de lo mejor que se puede encontrar en la película. Digo esto con conciencia y sabiendo que las relaciones entre hermanos nunca son como se muestran en las pantallas de cine y televisión. Aquí podemos ver como mientras uno sale de la ducha, el otro entra para hacer de vientre (finamente hablando), desprendiendo el hedor por toda la casa y fastidiando al hermano que ha quedado con su novia. Nunca una relación fraternal me había parecido tan bien plasmada y llevada de una manera tan fiel al cine y lo digo con conocimiento de causa.
Esto hace que sienta una debilidad con el personaje de Pasca, quien ha sabido llevar Hugo Silva en todo instante con dignidad. La manera en la que antepone a los que ha hecho daño antes de a sí mismo me ha hecho sentirme identificado y bajar la guardia en algunos instantes, no siendo el único que le ha pasado esto de los asistentes al Teatro Cervantes.
Un dato llamativo es que en Dioses y perros veremos curiosamente a Adrían Gordillo (El Mecos de la serie de televisión Aida) y curiosamente vuelve a interpretar al típico niñatillo ladrón de barrio de extrarradio. Mi duda al verle en esta película es, ¿por qué le dan trabajo si ya hemos visto en televisión que no sabe actuar?
El director ha sabido utilizar muy bien la fotografía, sabiendo jugar a la perfección con las escenas y sabiendo en todo momento cuando recurrir a esos tonos oscuros que acompañan en casi todos los instantes a Pasca. 
Los momentos musicales son llevados de buena manera por parte de Mario de Benito, teniéndolo fácil tras el consentimiento de Tylas J. Pallas para utilizar todo su material. Estos instantes donde la música de Pallas suenan a ritmo de las escenas son trepidantes.
Dioses y perros me ha dejado un tanto frío. Me ha gustado, pero a la hora de entrar al teatro pensé que vería una versión moderna y españolizada de Snatch: Cerdos y diamantes siendo su cartel y el telón de fondo del boxeo lo que me inducía a pensar esto. Finalmente se ha presentado otra película más donde el amor vuelve a ser protagonista, por lo que esperemos que en los cuatro días que quedan del Festival de Málaga, nos muestren en la sección oficial una película con una temática distinta y sorprendente.

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