Crítica de ‘Profesor Lazhar’: Conmovedora historia social

Las críticas de David Pérez “Davicine”Profesor Lazhar
Profesor Lazhar adapta una obra teatral de Evelyne de la Chenéliere en la que sólo hay un personaje en escena, el mismo protagonista de la película, aunque en esta ocasión quizás pierde algo de poética al introducir más personajes.
Bachir Lazhar, un inmigrante argelino, es contratado como sustituto de una maestra de primaria que ha muerto en trágicas circunstancias. Sus nuevos alumnos están inmersos en un duelo que tardarán tiempo en asimilar. Mientras tanto, nadie en el centro escolar conoce el pasado traumático del sustituto ni sospecha que vive atemorizado ante la perspectiva de ser deportado a su país de origen en cualquier momento.
Tras una trama con tanto trasfondo sociopolítico encontramos una agradable comedia con toques dramáticos en la que se abordan temas complejos, y no deja a un lado una visión optimista de la vida.

Sin necesidad de recurrir a situaciones cómicas, su director, Philippe Falardeau, encuentra la manera perfecta de realizar ciertos desahogos en las escenas más dramáticas, para conseguir acercar esta producción al gran público, y que cuaje el mensaje que nos trae. Es el tono de la película y las situaciones mostradas lo que sirve para amenizar y mostrar de una manera informal las diferencias culturales.
El guión oscila entre los esfuerzos de Bachir por ayudar a los niños a superar la prematura muerte de su maestra y la lucha interna de los presentes en el suicidio entre sí. Pero Bachir no es el único que tiene un secreto que ocultar, y poco a poco captura en los sentimientos de los estudiantes la culpabilidad por la muerte de Martine.
A pesar de los acontecimientos mostrados, que no son nada alegres, la película se burla inteligentemente de la política de la escuela primaria, con los límites de la interacción de los estudiantes-maestros, quejándose en una reunión del grado de riesgo ante la interacción física con los alumnos, que ya no permite abrazar a un niño ni para consolarle.
El protagonista de la película, el actor Mohamed Fellag, demuestra sus tablas en el teatro para llevar el peso de la película sobre sus hombros, pues tiene experiencia en interpretar monólogos dramáticos con caracter político, y encaja perfectamente su perfil con la frescura e inocencia de los alumnos a los que comienza a dar clases, marcados por un incidente tan duro como es el suicidio de su anterior profesora.
Realmente, los dos niños protagonistas tienen por delante un gran futuro, pues ambos consiguen llenar la pantalla con sus interpretaciones, que nada tienen que envidiar a la de jovenes estrellas con algunos años más que ellos, y han sabido captar perfectamente la psicología de sus personajes. Especialmente Sophie Nelisse como la frágil Alice, cuyo trabajo de redacción casi hace que el profesor llore, por la pureza de su expresión en prosa.
Menos relevancia tienen el resto de actores implicados, aunque todos los que desarrollan labores educativas ayudan a completar esta magnífica película que rezuma amor a la enseñanza, y donde algunos padres siguen sirviendo de ejemplo ante la xenofobia que existe en nuestra sociedad.
El impacto emocional de los niños nos muestra en la película como es obviado por los responsables de su educación, por lo que la película no sólo lucha por mostrarnos los problemas políticos y de inmigración del protagonista, sino los problemas y carencias educacionales que tenemos en la actualidad, limitándose a llevar una psicóloga puntualmente.
Perfecto trabajo de Falardeau para mostrar y unir en una película la lucha contra los problemas de los conflictos raciales y de la educación, en el que destaca el trabajo minucioso de estos jovenes actores que consiguen trasmitir un afecto natural en la pantalla llenándonos de emotividad y cuajando en nuestros corazones, que unidos a una historia minuciosamente detallada, logra realizar la crítica que deseaba sin resultar pesada en ningún momento.

También te puede interesar

Deja un comentario