Especial Elizabeth Taylor: ‘¿Quién teme a Virginia Woolf?’

Con motivo del reciente fallecimiento de Elizabeth Rosemond “Liz” Taylor (Hampstead, Londres, 27 de febrero de 1932 – Los Ángeles, 23 de marzo de 2011), queremos dedicarle un sentido homenaje, y dado que no podemos hacer como los canales de televisión, que emitirán, sobre todo la primera cadena, alguna película suya, hemos pensado en ofreceros un ciclo dedicado a Elizabeth Taylor, donde publicaremos las críticas y análisis de las películas que han ayudado a la estrella a ganar aún más reconocimiento.
Hoy quiero arrancar este especial dedicado a la estrella con la que ha sido una de las películas más relevantes de su carrera, y con la que logró su última estatuilla dorada: ¿Quién teme a Virginia Woolf?.
Las críticas de David P. “Davicine: ¿Quién teme a Virginia Woolf?

Esta película estadounidense, estrenada en 1966, fue dirigida por Mike Nichols, basada en la obra teatral del mismo título de Edward Albee, y ayudó a su director a llegar a la cumbre de su carrera profesional. Logró hacerse con cinco Oscar y fue nominada a otros ocho, siendo la única nominada en todas las categorías en las que podía participar (película, actor, actriz, actor de reparto, actriz de reparto, director, guión, dirección artística/decoración del set, fotografía, sonido, diseño de vestuarios, música y montaje).

La película nos presenta a George y Martha, quienes son un matrimonio que se odia a muerte, conociendo cada uno de ellos los puntos débiles del otro. Por un lado, George es un profesor universitario alcohólico, mientras que Martha es una mujer frustrada y dominante, con muy mal genio. Una tarde invitan a un profesor recién llegado a la Universidad, Nick, y a su esposa, Honey, a tomar una copa, iniciándose un juego cruel.
El relato de la historia se genera a través de un continuo baile de ironías, humillaciones, insultos, amenazas y destrucción personal, en lo que es, en extremo, una relación matrimonial en plena destrucción, donde cada uno de los miembros de la pareja manifiesta sus temores y frustraciones a través de la maldad y la recriminación, todo ello sin marcar unos claros límites entre la realidad y la ficción. Incluso hoy, en los días que vivimos, encontramos que estas situaciones pueden seguir sucendiendo en la realidad, aunque muchas veces nos vendemos los ojos y creamos que es demasiado irreal para ser cierto.
La herencia del relato en el que se basa ayuda a mostrar en pantalla grande terminos hasta ahora poco vistos, o inéditos, en el cine, y ayudan a crear cierta naturalidad en sus protagonistas. Y es que el guión ha conseguido una de las mejores adaptaciones al cine de una pieza teatral, ayudado, en gran parte, por el magnífico trabajo de su reparto.
Los papeles principales estan interpretados magistralmente por Richard Burton y Elizabeth Taylor, mientras que George Segal y Sandy Dennis son los secundarios de lujo, capaces de hacer veraz una historia emocionante que sirvió de lucimiento para su reparto, y que permitió se alzaran con el Oscar tanto Taylor como Dennis, como actriz principal y actriz de reparto, respectivamente. Quizás fue injusto que no se llevara premio la parte masculina del reparto, pero la simple nominación ya fue recompensa suficiente por su gran trabajo.
Quizas cogiera por sorpresa en su momento ver a Taylor, la más bella del momento, interpretar a una desaliñada, grosera y desgarradora mujer, pero ahora, en la distancia, nos damos cuenta del magistral trabajo que hizo, y la facilidad de la actriz para involucrarse en cualquier tipo de rol, realizando una actuación soberbia, y que la consagró como una de las mejores actrices del momento. Con un personaje tan vil consiguió generar escenas conmovedoras e impactantes que hicieron (y siguen haciendo) quitarnos el sombrero.
La replica de Taylor en pantalla se la ofrece Burton, quien se mantiene a la altura y demuestra que ha sido uno de los grandes actores de Hollywood, sabiendo mantener el tipo ante las embestidas de “su mujer” en la pantalla. Aunque, como única pega, nos encontramos que tan magestuoso es el trabajo de ambos que empequeñecen el saber hacer de Sandy Dennis y George Seagal, excelentes actores pero que no logran impactarnos ante la impresionante figura de los protagonistas absolutos, siendo meras victimas de la dura situación generada por la difícil relación entre Burton y  Taylor
El compositor Alex North ofrece una partitura original, donde destaca el colosal tema central de guitarra, que nos ayuda a meternos en la faceta romántica de sus protagonistas, facilitando la migración de las situaciones tensas y frescas que ofrece la película, contrastes que se ven acentuados gracias al excepcional trabajo de fotografía, en blanco y negro, con planos cenitales, e impactantes primeros planos psicológicos.
¿Quién teme a Virginia Woolf? es una película sobre la vida misma, repleta de crudeza, muy recomendable para los amantes de las adaptaciones teatrales, encuadrada dentro de lo que es “cine de calidad”, y que nos abre una vía para la reflexión.

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