Las críticas de Laura Zurita:
El último mono
Alejandro, un gurú de la seducción que triunfa en Internet, asume el reto ante sus seguidores de conquistar en tres días a Mariela, comediante feminista y su máxima rival en las redes.
Dirección: Joaquín Mazón. Guion: Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano. Reparto: Juan Dávila, Susana Abaitua, Conchi Espejo, Óscar Lasarte, Xavi Francés, Paula García Sabio. Estreno en España: 7 de agosto de 2026 de la mano de Buena Vista International Spain.
Humor de trazo grueso
No es ninguna sorpresa que El último mono se presente como una comedia romántica, y tampoco lo es que escoja el registro de humor más de trazo grueso posible: directo, sin matices, que busca la carcajada inmediata por encima de cualquier otra consideración. Para quien comparta ese gusto, la película puede funcionar. Para mí, no.
La sinopsis ya anticipa el arco completo: de enemigos a amantes, sin sorpresas por el camino. Y es una pena, porque el punto de partida tenía potencial. Reírse de la cultura incel, de la masculinidad agresiva impostada y de los gurús de la seducción que proliferan en las redes es una idea con recorrido: es un fenómeno tan tóxico como cinematográficamente aprovechable. Pero la película prefiere el chiste fácil a la ironía crítica, y en su afán de reírse de todo acaba dibujando también el feminismo de Mariela con los mismos trazos gruesos y poco matizados. El resultado es que ninguna de las dos posturas queda realmente satirizada: la película se ríe de todo por igual, sin apuntar a nada en concreto, y esa equidistancia le quita fuerza al conjunto.
El elenco tiene que lidiar con un guion tosco y exagerado. Susana Abaitua es una buena actriz, como ha demostrado en otros trabajos, pero aquí está dirigida de tal manera que no se le saca ningún partido. Dávila, casi irreconocible con ese peinado y esa barba, se mueve con algo más de soltura en la faceta cómica, pero no convence ni emociona. Entre los dos apenas hay química, lo cual, en una comedia romántica, es un problema de base que condiciona todo lo demás.
Clichés y situaciones forzadas
La trama se apoya en una sucesión de estereotipos: el hombre mediocre que se cree un macho alfa, la mujer poderosa, los amigos inútiles, algún niño de relleno de vez en cuando. Todo aderezado con clichés, situaciones forzadas y gags físicos (golpes, caídas) que se supone que son un motor cómico en la película.
Dicho esto, hay un dato que no puedo ignorar: en la sala se oyeron risas durante todo el metraje. Eso indica que hay un público para este tipo de cine, y que la película cumple con lo que se propone para ese público. El último mono es más una película para ver con amigos que en soledad y con ánimo reflexivo. Es y quiere ser entretenimiento veraniego sin más pretensiones. Dentro de ese perímetro limitado, puede que funcione. Pero para mí no basta; es una comedia que tenía un tema interesante entre manos y prefirió quedarse en la superficie, apostando por la risa fácil antes que por decir algo. No es mi película, y aunque me cuesta, tengo que decir que no me ha gustado.
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