Crítica de ‘Noche de Vino y Copas’: Una gran comedia danesa de enredos

Las críticas de David P. “Davicine”: Noche de Vino y Copas

Noche de Vino y Copas es una divertida comedia que nos introduce en la vida de Christian, un fracasado vendedor de vinos a punto de firmar el divorcio con Anna, una exitosa agente de futbol que tras su separación se instala en Buenos Aires para vivir una vida de lujo junto a la famosa estrella del Boca Juniors Juan Díaz. Los tres protagonistas serán el hilo central de una desternillante historia salpicada de curiosos personajes, inoportunos sucesos llevados al límite y múltiples enredos que nos harán pasar un buen rato y disfrutar con las cómicas situaciones protagonizadas por este danés en Argentina.
El cineasta danés Ole Christian Madsen se atreve por primera vez con el género de la comedia con Noche de Vino y Copas, y se rodea de dos actores con una larga y reconocida trayectoria profesional en Dinamarca: Paprika Steen y Anders W. Berthelsen, consiguiendo entre todos que de una premisa bastante triste, la separación de una pareja, la infidelidad, los problemas con su hijo… que inicialmente sólo parezca que puede acabar en trauma, acabemos ante una historia que es más de lo que parece y entretiene  con un sorprendente tono de humor negro. Madsen es lo suficientemente inteligente como para hacer que esta película sobre la posibilidad de un nuevo comienzo, y no del fracaso de los intentos anteriores, funcione admirablemente bien. 

Aunque Paprika Steen es el nombre más relevante de la película en el rol de Anna, Noche de vino y copas tiene incuestionablemente un protagonista absoluto, Anders Berthelsen, que acapara la mayor parte de las secuencias, y logra hacer que nos pongamos en su piel, sin olvidarnos del joven Jamie Morton en el papel de Oskar. El resto del reparto, encabezado por el actor de culebrones Sebastián Estevánez, son un cúmulo de personajes que consiguen aportar a la película la autenticidad que podría perder dentro de ciertas situaciones absurdas además de dotar de dinamismo a la historia de este pintoresco divorcio.
El director realmente nos muestra una historia muy vista, de un hombre triste obligado a ir muy lejos de su zona de comodidad en su viaje a Buenos Aires para lo que espera sea un enfrentamiento de fuego con el atlético nuevo amante de su mujer. Pero en su lugar recibe un abrazo desnudo del amante y una mirada lasciva de la “ya entrada en años” ama de llaves. Y así nos adentramos en un viaje donde nada es lo que Christian espera que fuera,  mucho menos de lo que él esperaba de sí mismo, y tan sólo cuando comienza a entender ésto empieza a encontrar la paz. 
Choca bastante esta comedia, al estar tan acostumbrados a ver melodramas que nos llegan desde Dinamarca, y sirve para que el director nos abra una nueva puerta para que veamos la parte más cómica de los daneses.
Muy posiblemente sea la película más feliz sobre el divorcio que nunca se ha hecho, siendo una película elegante, pensada para que nos riamos en voz alta. Berthelsen logra una fabulosa profundidad en su interpretación de Christian, así como un gran sentido de la comedia, y Madsen está muy seguro detrás de la cámara, como siempre, aunque el guión a veces se sienta como si estuviera tratando de contar muchas cosas a la vez y algunas subtramas nunca se resuelvan. 

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