Crítica de ‘Free Guy‘: Desternillante comedia redonda

Las críticas de Óscar M.:
Free Guy

En Free Guy, el cajero de un banco descubre que, en realidad, es un personaje secundario en el mundo abierto de un videojuego, así que decidirá convertirse en el héroe de su propia historia que él mismo va a reescribir dentro de un mundo donde no hay límites. Protagonizada por Ryan Reynolds, Jodie Comer, Joe Keery, Lil Rel Howery, Utkarsh Ambudkar Taika Waititi, está dirigida por Shawn Levy a partir de una historia de Matt Lieberman y un guión adaptado por el propio Lieberman junto a Zak Penn. La película se estrena en cines el 18 de agosto de 2021 de la mano de 20th Century Studios.

Brillante guion para todos los espectadores

El verano de 2021 post-pandemia no está resultando todo lo «normativo» que se esperaba. Incluir las mascarillas en nuestro vestuario ya es algo habitual, pero mantenerlas puestas mientras estás dentro de un cine se sigue haciendo complicado, aunque por suerte Free Guy llega a los cines en pleno agosto para hacernos reír a carcajadas hasta debajo de las mascarillas y olvidarnos un poco del mundo exterior.

Cualquier aficionado al cine (sea profesionalmente o no) descubrirá en esta película multitud de referencias, guiños y trazas argumentales de otras muchas películas: Atrapado en el tiempo, Matrix, Al filo del mañana, las nuevas entregas de Jumanji y, sobre todo, El show de Truman y Están vivos aparecerán enseguida en la memoria del espectador.

Pero esta amalgama de historias ya contadas y películas ya vistas no mancha a la película de Shawn Levy, al contrario, las utiliza como trampolín para transmitir al público general ideas de la antigua Grecia actualizadas hasta la última novedad tecnológica: los videojuegos. Aunque el espectador no sea un experto jugador (o no haya jugado nunca a un videojuego) el guion de Matt Lieberman (guionista de las nuevas adaptaciones de ¡Scooby! y La familia Addams) y Zak Penn (Ready player one) introduce fantásticamente los conceptos básicos de los actuales videojuegos en línea y los personajes «no jugables».

Mientras, al mismo tiempo, va desarrollando de manera paralela la historia «real», e incluye conceptos más profundos como la alienación, el sedentarismo y la violencia extrema en los videojuegos. El protagonista es un «personaje no jugable» de un videojuego que toma conciencia de su propia realidad y quiere salir de ella, pero podría ser cualquier espectador de la sala. Si vamos un poco más allá, todos vivimos en un bucle de acciones y repeticiones diarias sin final, encerrados en nuestro propio mundo, sin un mayor contacto con el exterior cercano, no somos más que los individuos encerrados en La caverna de Platón.

Cuando salimos de ese ciclo repetitivo y nos atrevemos a mirar lo que hay más allá, fuera de nuestra realidad cotidiana, es cuando empieza la verdadera aventura, Guy (Reynolds) es tomado por loco, pero eso no supone una limitación para su objetivo ni para su libertad, su deseo de dejar atrás las sombras de la caverna (los personajes con gafas de sol) y vivir aventuras son más fuertes. Y las carcajadas que nos provoca toda esta odisea, todavía más. Que este párrafo no desilusione al espectador, porque Free Guy es una película muy divertida y está llena de chistes, bromas, caídas, golpes y explosiones que no harán más que sacarnos carcajadas durante las casi dos horas de duración.

Un reparto acertado y unos efectos especiales geniales

Gracias a las interpretaciones de los actores la película es todavía más disfrutable, habrá quien piense que ésta podría ser El show de Truman de Ryan Reynolds, pero, a pesar de su capacidad histriónica (ya nos había deleitado con ella bajo la máscara de Deadpool) el actor no ha encontrado aquí a su Truman, puesto que el componente dramático es mínimo y está centrado, sobre todo, en los personajes que están fuera del videojuego.

Pero esto no implica que Reynolds no esté bien, es un papel prácticamente hecho a su medida, la brillante elección del reparto y el estupendo guion hacen que el resto de actores destaquen en un momento u otro de la trama, Jodie Comer (la chica convertida en la motivación del protagonista para salir de su monótona vida), Taika Waititi (el estrafalario villano propietario del videojuego), Joe Keery y Lil Rel Howery (como el compañero de trabajo), todos tienen su momento de gloria para que nos acordemos de ellos cuando termina la película, después de un tramo final hilarante y plagado de referencias cinéfilas.

Esta puede ser una de las escasas veces que veamos en una película unos efectos especiales que están tan al servicio de la historia. Situar la acción dentro de un videojuego permite un uso indiscriminado de todo tipo de locuras informáticas, y, aunque la mayoría están hechas para sorprendernos y darle «realismo» al argumento, muchísimas harán que nos destrocemos de la risa gracias a esa «realidad aumentada».

Además, no sólo la música compuesta por Christophe Beck para la película encaja en la acción, también la elección de las canciones es muy acertada y recuerda al creativo uso que se hace en las sagas Deadpool o Scream, donde las canciones están integradas en la historia y forman parte del argumento (incluso la letra de la canción contiene un significado para los personajes o para el argumento), no son canciones elegidas para vender un disco recopilatorio con el nombre de la película, como suele suceder.

Shawn Levy tiene una larga trayectoria como director y aquí lo demuestra con creces manteniendo el pulso entre las dos historias y consiguiendo el objetivo de entretener al espectador y transmitir un concepto profundo. La comedia protagonizada por Ryan Reynolds es un buen conjunto de ideas que consiguen cristalizar en un producto perfecto para todos los públicos, era la película fresca y divertida que necesitábamos este verano y Free Guy se disfruta de principio a fin.


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Free Guy

8.5

Puntuación

8.5/10

Un comentario en «Crítica de ‘Free Guy‘: Desternillante comedia redonda»

  • el 19 agosto, 2021 a las 17:35
    Enlace permanente

    Liberen a Guy y salgan para el cine
    El velo de Maya, es, según la filosiofía oriental, una cortina imaginaria que no nos permite ver la realidad, sinó el responsable de que vivamos una vida de ilusión. Toda nuestra vida es, según la creencia, un espejo que debemos atravesar para conocernos realmente. De la misma forma, Guy (Ryan Reynolds), el protagonista de este film, descubre que su vida es una fantasía e intentará descubrir cuál es su verdadero rol en la misma (desalentado por la falta de sentido) . El problema es, y la genialidad del guión en cuestión, que Guy es un personaje de un video juego, y lo que es peor, uno de los personajes secundarios a los que los villanos matan y maltratan en cada función de Free City (como se llama el mismo). Y para complicar la encrucijada, Guy parece ser el único personaje con «vida propia» .
    Sucede que una de las programadoras del juego introdujo un algoritmo de AI (inteligencia artificial) que parece que funciona y está haciendo que el chico aprenda solo y comience una «revolución» con todos los personajes NPC (no jugadores) para lograr tener una vida mejor.
    Es inevitable no ver los puntos en común con otras películas como El día de la marmota, The Truman show, Madagascar, etc , aunque hay que reconocer que Shawn Levy (su director), multiplica los guiones anteriores, los adapta al mundo gamer actual, y se regodea con un casting pensado a medida. Lo mejor Ryan Reynolds como Guy, un actor que nunca va a ganar un Oscar, pero que encontró en está película el personaje perfecto para engolosinarse de empatía.

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