Crítica de ‘La maldición de Lake Manor’: El nido de aislamiento afectivo

Las críticas de Daniel Farriol:
La maldición de Lake Manor
(Il Nido)
 
La maldición de Lake Manor (Il Nido) es un filme de terror italiano dirigido por Roberto De Feo (La clásica historia de terror). El guion corre a cargo de Lucio Besana y Margherita Ferri (Status), basándose en una idea del propio director. La historia nos muestra a Samuel, un niño parapléjico que vive sobreprotegido por su madre en una mansión aislada de la civilización. Su situación cambia cuando llega Denise, una asistenta adolescente que le enseña un nuevo modo de vida que le hará anhelar abrir su mundo al exterior. Está protagonizada por Justin Korovkin (Queridos vecinos, The Book of Vision), Francesca Cavallin (Un’altra vita, Rossella), Ginevra Francesconi (Famosa), Gabriele Falsetta, Maurizio Lombardi y Massimo Rigo. Tras su paso por el Festival de Sitges 2019, la película se estrenó en salas en España el día 22 de Enero de 2021. Puedes verla en Movistar+ desde el día 21 de Julio de 2021.
 

Nido de referencias al terror clásico

Lo primero que hay que decir de La maldición de Lake Manor (Il Nido) es que su título en español es absurdo e invita a la confusión. No estamos ante una película de terror sobre casas encantadas ni nada que se le parezca. El director italiano Roberto De Feo se decanta por realizar un inteligente drama gótico que juega con nuestras expectativas y que no desvela todos sus trucos hasta un giro colocado a 5 minutos del final. Hasta entonces se dedica a construir con total sutileza un cuento macabro acerca del aislamiento y la alienación social, así como la forma en que ha influido en nuestra relación con el entorno, que adquiere una especial relevancia tras la pandemia que estamos sufriendo en la actualidad. 
 
Pueden hallarse en La maldición de Lake Manor (Il Nido) claras reminiscencias de El bosque (M. Night Shyamalan, 2004) debido a ese planteamiento argumental de una pequeña sociedad autoconfinada que vive con sus propias reglas para marcar diferencias con el peligroso mundo que acecha en el exterior. También hay similitudes con Los otros (Alejandro Amenábar, 2001) derivadas de la relación tóxica de una madre sobreprotectora que infunde el miedo a su hijo, aunque aquí se evita el elemento sobrenatural. Ambas películas son influencias declaradas abiertamente por De Feo que, sin embargo, en mi opinión bebe igualmente del terror británico de los años 60 y 70, haciendo igualmente una curiosa deconstrucción del giallo italiano. A diferencia de su siguiente película co-dirigida con Paolo Strippoli (La clásica historia de terror, 2021), aquí el acto referencial no se limita a la simple fotocopia de los clásicos si no que va más allá a través de un replanteamiento estilístico que se utiliza en beneficio de la propia historia.     
 

La atemporalidad de Beethoven y The Pixies

La maldición de Lake Manor (Il Nido) se centra en Samuel (Justin Korovkin), un niño parapléjico e introvertido que vive con su madre, Elena (Francesca Cavallin), en una gran mansión aislada del exterior. Sus días pasan recibiendo clases particulares de piano en las que interpreta piezas de Beethoven o Las variaciones Goldberg de Bach. La monotonía y soledad empiezan a hacer mella en el joven adolescente al que todos tratan como si fuera un príncipe. Tanto el extraño comportamiento de la madre como el del resto de empleados de la casa parecen querer albergar algún tipo de secta o culto satánico. Es mejor dejarse llevar sin hacerse demasiadas preguntas. La película irá desgranando pistas que pueden despistar o confundir al espectador, pero que cobran su sentido cuando se cierra la película.

Todo cambia para Samuel al llegar a la casa Denise (Ginevra Francesconi). Es una joven adolescente que entrará a trabajar como asistenta y por la que el niño sentirá una atracción especial. La chica agitará el tranquilo mundo de su encierro y romperá el cerrojo de su imaginación para acercarle al exterior. Por ejemplo, le hará escuchar música rock que el niño no sabía ni de su existencia y, desde entonces, preferirá adaptar al piano el “Where is my Mind?” de The Pixies que seguir tocando las piezas barrocas que se sabe de memoria.

Tanto esa canción como otros detalles aportados por la chica son puros artefactos rompedores y anacrónicos para una ambientación gótica que parecía situar la época del relato en otro tiempo. Es una manera liviana para hacernos entender poco a poco lo que sucede. Todos esos elementos están muy bien integrados dentro el relato y exceptuando un par de secuencias de corte más efectista (el sueño de la asistenta con una figura terrorífica en el pasillo, el sacrificio en el bosque…) se mantiene siempre un tono lúgubre, pero de enorme delicadeza narrativa.  

La deconstrucción del giallo

La maldición de Lake Manor (Il Nido) es una excelente película de género que puede decepcionar a los que busquen emociones fuertes o simplemente algo de terror puro. Roberto De Feo prefiere apostar por utilizar las códigos del género dentro de un drama que busca la tensión a través de la atmósfera. Y en ese sentido la película es modélica. El director junto al fotógrafo Emanuele Pasquet (La clásica historia de terror, SKAM Italia) hacen un trabajo visual espectacular. Las enseñanzas de los maestros italianos del terror como Bava, Argento, Fulci o Avati están interiorizadas en el relato, pero no de forma evidente.

El cromatismo saturado de los colores primarios en el giallo sirve aquí para definir de manera individual algunas escenas y personajes. Mientras que el personaje de la madre está rodeado de penumbra y colores neutros, la aparición de Denise provoca escenas de colores imposibles que insuflan a la imagen un tono de irrealidad muy estudiado. Por otro lado, la puesta en escena evita los angulares y primeros planos para decantarse por planos generales estáticos como una representación casi pictórica de las emociones de los personajes. Es por eso que hablaba antes de una deconstrucción del giallo. Está presente, pero no de forma mimetizada como pasa en el cine de Hélène Cattet y Bruno Forzani.

Si hubiera que poner un ejemplo gráfico diría que La maldición de Lake Manor (Il Nido) acaba pareciéndose más a Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008 y Matt Reeves, 2010) que a Suspiria (Dario Argento, 1977 y Luca Guadagnino, 2018).

Un coming of age envuelto en suspense

La maldición de Lake Manor (Il Nido) es un filme con más misterio que terror y con más romanticismo que sangre. Nos habla del despertar sexual de un adolescente y de la necesidad de afrontar con valentía los peligros del mundo adulto. Para ello se contraponen dos formas de amar antagónicas que subrayan el sentimiento posesivo en las relaciones como algo terriblemente lesivo, incluso cuando parte de buenas intenciones o pretende ser un escudo protector para las heridas que te provocarán las nuevas experiencias. La mansión es una urna de cristal que de manera ineludible acabará rompiéndose.

La maldición de Lake Manor (Il Nido) tiene una escenografía maravillosa y un tratamiento del sonido muy efectivo. El filme está cuidado hasta el más mínimo detalle. Es una gozada mirarlo. Entre el reparto destaca el trabajo de la joven Ginevra Francesconi y también el de un rostro hasta ahora televisivo como el de Francesca Cavallin. El niño Justin Korovkin también logra transmitir la amalgama de emociones que alborotan su interior. Estamos ante una película tan bella como retorcida. Tan sugestiva como reflexiva. Y sí, es lenta. ¿Acaso tiene que ser eso algo negativo de forma implícita? Si buscas cine de género alejado del terror teen o de los nuevos gurús de barro que parecen haberlo reinventado, esta gratificante propuesta de coming of age envuelta en suspense y que se asoma respetuosamente a los clásicos te va a sorprender. Palabra de Frank Black. Y mía.  


¿Qué te ha parecido la película?

La maldición de Lake Manor (Il Nido)

8

Puntuación

8.0/10

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