Crítica de ‘La Serpiente’: El escurridizo asesino de hippies

Las críticas de Daniel Farriol:
La Serpiente (The Serpent)
 
La Serpiente (The Serpent) miniserie británica creada por Richard Warlow (Ripper Street, Mistresses) que escribe los guiones junto a Toby Finlay (El Retrato de Dorian Gray) y cuenta en la dirección con Hans Herbots (The Treatment, The Spiral) y Tom Shankland (The Children, La Ciudad y la Ciudad). Se basa en la historia real de Charles Sobhraj y Marie-Andrée Leclerc que, haciéndose pasar por comerciantes de gemas, llevaron a cabo diferentes crímenes en lugares frecuentados por hippies durante los años 1975 y 1976 en Tailandia, Nepal y la India.
 
Está protagonizada por Tahar Rahim (The Mauritanian, The Eddy), Jenna Coleman (Doctor Who, The Cry), Billy Howle (MotherFatherSon, En la Playa de Chesil), Ellie Bamber (El escándalo de Christine Keeler, Extracurricular Activities), Tim McInnerny (The Aeronauts, Los niños de Windermere), Mathilde Warnier, Grégoire Isvarine, Amesh Edireweera, Apasiri Kulthanan, William Brand, Chicha Amatayakul, Ellie de Lange y Stacy Martin. Esta miniserie producida por la BBC se ha distribuido mundialmente a través de Netflix desde el día 2 de Abril de 2021. 
 

El diplomático holandés contra el Asesino del Bikini

La Serpiente es una miniserie que se basa en hechos reales. Cuenta la historia de Charles Sobhraj, apodado como “El Asesino del Bikini”, un hombre nacido en la Indochina francesa, hijo de padre indio y madre vietnamita, que se convirtió en uno de los estafadores y asesinos más perseguidos durante años por la Interpol. Sus crímenes se concentraron en el conocido como “Sendero Hippie” que albergaba el Sudeste Asiático de los años 70. A lo largo de esos países convencía a excursionistas para que le ayudaran a traficar con gemas preciosas y luego se deshacía de ellos cuando le suponían una molestia. Sobhraj tuvo como cómplices a Ajay Chowdhury, un joven indio con pocos escrúpulos que le seguía a todas partes, y Marie-Andrée Leclerc, una quebequesa de buena familia de la que se enamoró y que también colaboraba en la seducción y envenenamiento de los imprudentes jóvenes.
 
Su modus operandi era engatusar a mochileros para darles cobijo y todo tipo de comodidades en una lujosa propiedad. Allí se convertían en invitados que vivían a cuerpo de Rey, entre fiestas llenas de alcohol y drogas alucinógenas, pero en realidad eran sus prisioneros (les quitaba el pasaporte y no les dejaba que se marcharan). Le eran útiles mientras colaboraban transportando piedras preciosas con las que comerciaba a otros países, sin cuestionamientos. La mayoría de ellos acababan envenenados y, posteriormente, asesinados. La Serpiente estaba en constante movimiento y viajaba con identidades falsas colocando su foto en los pasaportes de sus víctimas. Eso, junto a la poca implicación de las autoridades policiales y diplomáticas de aquellos países por investigar la muertes de jóvenes hippies, facilitaron muchos que pudiese delinquir sin levantar sospechas durante varias décadas. El único que puso de su parte para poder atraparlo fue Herman Knippenberg, un hombre que trabajaba como tercer secretario en la Embajada holandesa de Tailandia. Él es el verdadero héroe de esta historia.

Un estafador y serial killer

La miniserie La Serpiente hace un gran trabajo de investigación y todos los hechos importantes que aparecen en la pequeña pantalla sucedieron en realidad. Sí, por increíble que parezcan algunos de los recovecos que asume la historia, en especial, en cuanto a la impunidad con la que actuaba y a su infinita capacidad para camelarse a sus víctimas. En ese aspecto me ha recordado al magnetismo que producía el loco de Charles Manson que también encontró en la comunidad hippie a las personas ideales para lavarles el cerebro en el Rancho Spahn. Charles Sobhraj es como una versión sofisticada de aquel y su Kanit House un resort mucho más lujoso y paradisíaco que los estudios de cine en mitad del desierto. Sin embargo, el liderazgo sectario de ambos es muy parecido.    

En este caso, el origen racial y una infancia donde probablemente sufrió la discriminación, conllevaron que creciera en su interior un sentimiento de inferioridad. Ese pudo ser el origen primario para la explosión de rabia y odio que desplegaba contra los turistas occidentales. Su frialdad ante el dolor ajeno y algunas particularidades de sus crímenes, lo convirtieron en un serial killer impredecible y escurridizo. En esta ficción episódica no se profundiza en exceso en sus motivaciones criminales. El personaje central es bastante hermético, pero es fácil poder sacar algunas de estas conclusiones. Para encarnarlo se ha escogido al estupendo actor Tahar Rahim, francés de origen argelino, que aporta su carisma en una transformación que le hace casi irreconocible, aunque no creo que esté a la altura de sus mejores trabajos. Como muestra tenéis su excelente y reciente trabajo en The Mauritanian.

La extraña estructura narrativa

La Serpiente tiene una ambientación magnífica. Recrea a la perfección el espíritu de la época, tanto en las localizaciones como en el vestuario, lo que queda subrayado con una selección de temas musicales de aquellos años. Lo más curioso y lo que más llama la atención de la serie es como el guion y el montaje tratan la historia. Al principio puede despistar bastante sus constantes idas y venidas a hechos relacionados que suceden en distintas épocas. Es un rompecabezas totalmente desordenado donde a veces se nos cuenta la resolución de una acción antes de conocer el inicio de la misma. Todos esos saltos temporales están mezclados y, sin embargo, nunca pierden su coherencia interna. Reconozco que es una forma narrativa arriesgada y que puede resultar algo confusa o exigente durante los primeros episodios, pero al final le coges el tranquillo.     

Además de eso tenemos dos líneas argumentales claramente marcadas. La primera es la trama del asesino y su séquito que se adentra en el puro noir criminal de toda la vida con aspecto de una docuserie true crime. Ahí hay que destacar especialmente la presencia de Marie-Andrée Leclerc, personaje bastante más complejo e interesante psicológicamente que el propio protagonista. Está interpretado de manera fantástica por una misteriosa Jenna Coleman. La segunda trama es la compleja e intrincada investigación. El diplomático metido a detective está interpretado estupendamente por Billy Howle, que acaba siendo el contrapunto racional y empático para el espectador. Sus pesquisas chocan contra la incompetencia y corruptelas policiales, así como con la indiferencia de una diplomacia aristocrática que no se preocupa por la desaparición de jóvenes hippies a los que consideran poco notorios. Su obsesión llevada hasta un límite que perjudica incluso sus relaciones personales, se vuelve un eje clave para disfrutar de esta serie. La Serpiente no es una serie perfecta, pero está muy por encima de la media de estrenos semanales que nos llegan.

 

Listado de espisodios de la miniserie ‘La Serpiente’

La miniserie La Serpiente (The Serpent) está compuesta por 8 episodios de entre 55 y 59 minutos cada uno.

Episodio 1

Bangkok, años 70. Charles Sobhraj preside la (aparentemente) sofisticada Kanit House antes de que la desaparición de dos mochileros atraiga la atención de un diplomático.

 

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La Serpiente

7.2

Puntuación

7.2/10

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