Crítica de ‘Inmune (Songbird)’: Una distopía oportunista y aburrida

Las críticas de Daniel Farriol:
Inmune (Songbird)

Inmune (Songbird) es un thriller dramático estadounidense dirigido por Adam Mason (Hangman, La sentencia del Diablo) que también co-escribe el guion junto a Simon Boyes (Sin Salida (Trabajo Mortal), Corrupción y Poder). La historia nos sitúa en el año 2024. El virus de la COVID-19 ha mutado y se ha vuelto aún más peligroso. La COVID-23 ha obligado a un nuevo confinamiento mundial sometiendo a la población a una ley marcial donde solo los inmunes al virus pueden seguir trabajando en el exterior. Está protagonizada por K.J. Apa (Riverdale, Mientras estés conmigo), Sofia Carson (Sigue el ritmo, Los Descendientes), Demi Moore (Ejecutivos agresivos, Bunraku), Bradley Whitford (Déjame salir, La llamada de lo salvaje), Alexandra Daddario (Baywatch: Los vigilantes de la playa, True Detective), Peter Stormare (Tokarev, Rupture), Craig Robinson, Jenna Ortega y Paul Walter Hauser. La película se ha estrenado en cines de España el día 18 de Marzo de 2021. Distribuye Diamond Films.

¿Una película sobre la pandemia del COVID-19?

Todos sabíamos que tarde o temprano iba a ocurrir. Cuando estalló la crisis sanitaria a nivel mundial por culpa de la pandemia por la COVID-19, todos sabíamos que los próximos años nuestras pantallas se llenarían con películas que retratasen ese momento. Y más pronto que tarde nos ha llegado Inmune (Songbird), posiblemente la que sea primera película que aborda el tema sin tapujos ni tampoco vergüenza alguna.

Se trata de una distopía que nos sitúa en el año 2024, vaticinando un futuro poco halagüeño. Las diversas variantes del virus han creado una cepa tremendamente mortífera bajo la denominación de COVID-23, con un índice de mortalidad del 56 %. Eso ha llevado a las autoridades a decretar una estricta Ley Marcial y el confinamiento obligatorio de todos los ciudadanos en sus casas. Sí, es algo parecido a lo que vivimos en nuestras propias carnes, solo que aquí si incumples con el encierro no te ponen una multa si no que te pegan un tiro en la cabeza. Un método bastante eficaz para evitar la propagación. Las personas contagiadas son apartadas y conducidos a un zona de exclusión denominada Zona Q, de la que no regresa nadie. Los únicos que pueden salir a la calle libremente son los declarados inmunes a la enfermedad que llevan un distintivo amarillo a modo de pulsera.

Bajo esa premisa que combina parte de realidad con la ciencia-ficción de cualquier película post-apocalíptica, se nos presenta esta polémica Inmune (Songbird). Muchos se la han tomado como un insulto a la memoria de las víctimas. En realidad el tema de la pandemia es un recurso para llamar la atención y eso lo ha conseguido. Discutir ahora de si era necesario hacer una película como ésta, sería entrar en un debate que no creo tenga cabida en una crítica. Muchas tragedias de la vida real suelen tener repercusión en el cine. Es complicado determinar cuál es el momento adecuado para no herir sensibilidades. Si hubiera sido una epidemia concentrada en un país como Etiopía, tal vez nadie se hubiera rasgado las vestiduras por sentirlo como algo lejano.

Tres historias y ninguna buena

Dejando de lado las implicaciones morales de realizar una película como Inmune (Songbird), si nos centramos puramente en lo cinematográfico, hay que decir que la película es mala hasta decir basta. Durante los primeros planos se apunta a una película de ciencia-ficción con posibilidades interesantes. Vemos imágenes de ciudades y carreteras desoladas con la solitaria presencia de un mensajero que transita por esos lugares en bicicleta. Te viene a la memoria Mensajero del futuro (Kevin Costner, 1997) y otras ficciones parecidas, pero nada más lejos de la realidad. Esta producción de Michael Bay, con envoltorio de blockbuster, no deja de ser un producto de Serie B donde la explotación catastrofista no posee la capacidad de ingenio o diversión que tenían ese tipo de cine de los años 70, 80 o 90.

Inmune (Songbird) nos plantea tres historias cruzadas y ninguna engancha. La primera es sobre el mensajero Nico (K.J. Apa), un chico inmune que no puede compartir estancia con su novia Sara (Sofia Carson) que vive confinada. Es una subtrama romántica azucarada y emocionalmente plana. La segunda subtrama nos presenta a los Griffin. Son un matrimonio formado por Piper (Demi Moore) y William (Bradley Whitford) que, pese a ser ambos inmunes, viven confinados con su hija que no lo es. En sus ratos libres se lucran en el mercado negro creando pases de inmunidad falsos. Finalmente, tenemos la subtrama de May (Alexandra Daddario) y Dozer (Paul Walter Hauser). Ella es una streamer y él un veterano de guerra traumado. Entre ambos surgirá una relación especial a distancia que servirá para combatir los abusos sexuales y psicológicos que sufre la primera por parte del depravado William Griffin. 

Ni pandemia, ni ciencia-ficción

Al final, Inmune (Songbird), no es ni una película sobre la COVID-19 ni una película de ciencia-ficción. Se la podría catalogar como un thriller dramático donde los guionistas utilizan un material de derribo para construir una trama llena de decisiones absurdas. Cualquier niño de 5 años escribiría mejor. Algunos de los atributos que tiene esta oportunista y fallida película son un ritmo que produce somnolencia, unos diálogos pueriles y una puesta en escena funcional. Desperdicia sus opciones para lanzar un discurso social y tampoco es capaz de crear una distopía que sea más terrorífica que la propia realidad en que vivimos. Además, podría extraerse un peligroso mensaje de populismo trumpista sobre el control de la población y la necesidad de liberarse de las restricciones impuestas por parte de las autoridades sanitarias. 

Respecto al elenco actoral podríamos decir que hacen lo que pueden. Se explota nuevamente la sensualidad de la Daddario, así como el carisma de los veteranos Bradley Whitford y Peter Stormare que encarnan personajes desquiciados hasta la vergüenza ajena. Por ejemplo, el segundo es un basurero que debido a la pandemia ha ascendido en la escala de mando hasta ponerse al frente del Departamento de Sanidad. Al parecer, todos los responsables que tenía por encima han muerto debido a la enfermedad. El perfilado de personajes es de cómic barato. Si pudiéramos tomárnosla a cachondeo, sería hasta divertido. El problema es que siendo un subproducto de Serie B, cutre y casposo, se toma en serio así mismo. No cuela. Acaso sea Inmune (Songbird), una de las peores películas que verás en cines este año. 


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Inmune (Songbird)

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Puntuación

2.5/10

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