Crítica de ‘Freshman Year (Shithouse)’: La escuela de la vida

Las críticas de Daniel Farriol:
Freshman Year (Shithouse)
 
Freshman Year (Shithouse) es una comedia dramática escrita, dirigida y protagonizada por Cooper Raiff. Es la historia de un joven estudiante universitario al que le cuesta adaptarse a su prime año fuera de casa. Para intentar socializar más, acude a una fiesta en Shithouse y termina pasando la noche con una chica que trabaja como asistente de su residencia. Además de Raiff, está protagonizada por Dylan Gelula (Apoya a las chicas, Her Smell), Amy Landecker (Little Birds, Transparent), Logan Miller (Escape Room, Take me to the River), Olivia Welch, Abby Quinn, Joy Sunday, Ashley Padilla y Tre Hall. La película se presentó en España dentro de la programación del Americana Film Fest (Festival de Cine Independiente Norteamericano de Barcelona) en Marzo de 2021.

Un drama romántico al estilo Linklater

El debut con solo 23 años de Cooper Raiff le ha convertido instantáneamente en una voz a tener en cuenta dentro del panorama indie norteamericano. Freshman Year (Shithouse) es una dramedia romántica reconocible, pero con algunos elementos que la hacen bastante atípica dentro del género. No en vano le sirvió para alzarse con el Gran Premio del Jurado en el prestigioso SXSW Film Festival 2020. Raiff se declara absolutamente enamorado de Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003), película que considera como su favorita. Se pueden encontrar algunas similitudes con ella en el retrato que hace de la soledad compartida entre dos personajes durante su encuentro casual y nocturno.
 
Sin embargo, las mayores influencias de esta ópera prima las encontraremos en el tono naturalista del movimiento mumblecore norteamericano. Andrew Bujalski, los hermanos Duplass (Mark le ayudó a producir esta película tras ver un corto amateur anterior del autor) o Joe Swanberg están presentes. De éste último es inevitable recordar Drinking Buddies (2013), aunque es la figura de Richard Linklater la que emergerá con fuerza en cada uno de los diálogos y secuencias protagonizadas por Alex y Maggie. Freshman Year (Shithouse) se siente como una combinación de los universos creados por el cineasta texano en la trilogía de Antes del Amanecer (1995-2013) con los de Todos queremos algo (2016).
 

La difícil adaptación al primer año universitario

Si en Boyhood (2014), el propio Linklater nos mostraba con meticulosidad el paso de la niñez a la madurez de un chico durante 12 años de su vida, Cooper Raiff hace lo propio en Freshman Year (Shithouse) pero contextualizando ese trayecto vital en unas 48 horas que acontecen en el marco universitario. Alex Malmquist es el alter ego del director (él mismo lo interpreta). Es un chico muy sensible que afronta las dificultades de vivir su primer año de universidad alejado de su familia. El proceso de adaptación no está siendo fácil y se siente desubicado entre sus compañeros a los que solo parece importarles el emborracharse hasta perder el sentido en alguna de las fiestas que se celebran a diario.  

Para integrarse mejor en ese peculiar microcosmos, decide ir a una de esas fiestas. Allí tendrá un encuentro con una estudiante que también ejerce como asistente en la residencia donde él se aloja. Enseguida surge la química entre ellos y se fragua una relación especial que les hará pasar una noche llena de aventuras y conversaciones profundas sobre sus vidas. La cámara de Raiff sigue a Alex y Maggie, manteniendo una distancia adecuada, mientras caminan y charlan para crear un vínculo emocional post adolescente que podría ser una versión menos adulta de aquellos Jesse y Céline de la trilogía de su maestro Linklater.

Afrontar la vida sin red de seguridad

El tono romántico se tiñe de melancolía y crea una ruptura dramática en su segunda mitad cuando al día siguiente del encuentro la chica parece incómoda ante la presencia de su amante nocturno. Él se vuelve  un poquito torpe y obsesivo, mientras ella se mantiene prudente y esquiva. Es algo que ya planteó con mucha mala baba nuestro Rodrigo Sorogoyen en Stockholm (2013), película que también bebía mucho de las mismas fuentes que ésta, aunque el director español llevaba allí la trama hacia otros derroteros mucho más dramáticos y flirteando con el thriller.

En Freshman Year (Shithouse) todo funciona de manera armónica y forma parte del aprendizaje y maduración del personaje central. Es un coming of age doloroso donde el protagonista debe encontrar su propio camino al margen de los vínculos emocionales que le atan a su familia. Algo así como saltar al vacío sin la red de seguridad que estaba acostumbrado a tener. El filme se cierra con una elipsis. Es una manera de mostrar la evolución del personaje que resulta un tanto brusca. Aunque no acaba de funcionar bien dentro del relato, se entienden las motivaciones para acabar la película así. Freshman Year (Shithouse) es divertida y emotiva, sencilla y expresiva. Una college movie que se sale de los tópicos y plantea un romance realista, con diálogos inteligentes y buenas actuaciones (en especial, la de Dylan Gelula). Una pequeña joyita a descubrir dentro del subgénero romántico.   


¿Qué te ha parecido la película?

Freshman Year (Shithouse)

7.2

Puntuación

7.2/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: