Crítica de ‘Wild Rose’: Tres acordes y la verdad

Las críticas de Daniel Farriol:
Wild Rose
 
Wild Rose es un drama social británico dirigido por Tom Harper (The Aeronauts, La Mujer de Negro: El Ángel de la Muerte). El guion corre a cargo de Nicole Taylor (La infamia, El nido). Es la historia de una joven madre de dos niñas que tras pasar un año en prisión por tráfico de drogas regresa a su casa donde quiere retomar su sueño de convertirse en una cantante de country. Está protagonizada por Jessie Buckley (Estoy pensando en dejarlo, La última base), Julie Walters (El jardín secreto, Mamma Mía: Una y otra vez), Sophie Okonedo, Jamie Sives, Ashley Shelton, James Harkness, Gemma McElhinney y Tracy Wiles. La película se estrenó en España el día 12 de Julio de 2019. Ahora la tienes disponible dentro del catálogo de Netflix desde el día 12 de Febrero de 2021 y también puedes verla en otras plataformas como Rakuten TV o Google Play.
 

Una protagonista tan visceral como su forma de cantar

La protagonista de Wild Rose lleva un tatuaje en su brazo con el lema «tres acordes y la verdad», manera con la que definió el cantante Harlan Howard la música country que hacía. Es una buena definición también para esta estupenda película dirigida por Tom Harper que compone un emotivo drama social a través de elementos sencillos y reconocibles, pero con mucha verdad detrás del texto escrito por Nicole Taylor. Wild Rose es una película sobre los sueños de juventud y sobre como integrarlos en una vida de adulto que exige de otras responsabilidades tan importantes como la de ser madre de dos niñas pequeñas. Rose-Lynn Harlan, interpretada por una maravillosa Jessie Buckley, tiene mucho talento para cantar country (no western) aunque su carácter es tan indomable y visceral que no siempre le ayuda en su toma de decisiones. 
 
Y ahí radica la verdad de esta emocionante película. La guionista Nicole Taylor es una experta en retratar ambientes obreros y crear personajes complejos que viven influenciados por su entorno. Lo demostraría posteriormente con la excelente serie La infamia. La protagonista de Wild Rose no es una mujer con la que empatizaremos fácilmente, al menos de inicio. Su constante irresponsabilidad e inmadurez te ponen nervioso y, en definitiva, son la principal causa de algunas de sus desgracias. Eso ayuda para crear un personaje complejo y realista, tan imperfecto como puede serlo cualquier ser humano. Con el paso de los minutos, le iremos cogiendo cariño y compartiremos con ella este tortuoso viaje de autodescubrimiento.
 

Los sueños y la familia

Rose-Lynn Harlan sueña con ir a Nashville, la cuna del country, pero vive en un barrio de Glasgow. Es capaz de encandilar al público con su desgarradora voz cada vez que se sube al escenario. Es mal hablada, no tiene formación artística y suele meterse en problemas, lo que le lleva a pasar un año en la cárcel. También es madre soltera de dos hijas de las que deberá volver a ganarse su confianza, reconducir su vida trabajando como limpiadora en los barrios ricos y, al tiempo, compaginarlo con su sueño inquebrantable de convertirse en cantante de country. La clave de su felicidad será mantener el equilibrio entre lo que queremos ser, lo que podemos ser y lo que necesitamos ser. La vida parece ponerle frente a una encrucijada para hacerle elegir entre sus sueños o su familia.
 
El resto de la historia sigue unos derroteros bastante previsibles y se echa en falta una mayor complejidad en el personaje de Susannah (la mecenas ricachona) que parece sacado de una película de Disney. Esa parte contrasta demasiado con el resto del relato que bien podría ser un retazo de alguna película de Ken Loach. Que claro, entonces, que Nicole Taylor se mueve mucho mejor por ambientes sórdidos y deprimentes que cuando aborda otras realidades más pudientes. Aún así, la película engancha y emociona, especialmente en esa doble relación materno-filial de la cantante con sus hijas y con la madre-abuela que cuida de todas ellas.
 

La música es la protagonista de ‘Wild Rose’

El director de Wild Rose es Tom Harper que lo filma todo de forma directa y realista. Se luce especialmente en las secuencias musicales con la inestimable complicidad de la actriz Jessie Buckley. Ella misma es la que interpreta las canciones, por algo se dio a conocer en un programa de talentos en televisión donde quedó segunda. Para una película de índole musical como esta es imprescindible contar con una banda sonora que esté a la altura. Se han escogido temas de Primal Scream, Emmylou Harris, Wynonna Judd o Patty Griffin, entre otros. La canción que suena al final y que te romperá por dentro es una composición original para la película titulada «Glasgow (No Place Like Home)». Sorprende descubrir que está compuesta por la actriz Mary Steenburgen (Melvin y Howard, Regreso al Futuro 3) junto a Caitlyn Smith y Kate York. El resto de la banda sonora corre a cargo de Jack C. Arnold (Albatross, The Scouting Book for Boys).
 
Wild Rose es una preciosa película sobre el inevitable paso a la madurez. También nos habla sobre la necesidad de encontrar nuestro lugar en el mundo para compartirlo con la gente que nos quiere. Es cine social que elude lo tremebundo y apuesta por la autenticidad de los sentimientos cotidianos. Solo por ver la interpretación de Jessie Buckley, ya merece la pena verla. Te emocionarás.
 

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Wild Rose

7.1

Puntuación

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