Crítica de ‘Enorme’: Una pareja de embarazados

Las críticas de Daniel Farriol:
Enorme
 
Enorme es una comedia francesa dirigida por Sophie Letourneur (Les coquillettes, Gaby Baby Doll) que también co-escribe el guion junto a Mathias Gavarry (Volontaire, Les blagues de Toto). Es la historia de una pareja poco común, ella concertista de piano y él su representante que en su deseo de tener hijos en contra de la voluntad de ella, la deja embarazada sin avisarle y a base de engaños. Está protagonizada por Marina Foïs (El taller de escritura, Gaspard va a la boda), Jonathan Cohen (Blanche comme neige, El amor está en el aire), Jacqueline Kakou, Ayala Cousteau, Victor Uzzan, Jami Ceccomori-Prisca, Alexandre Berurrier y Anne Jonquet.  La película ha sido escogida como una de las 10 mejores películas de 2020 por la revista Cahiers du Cinéma. No se ha estrenado en salas comerciales españolas, pero sí en Filmin dentro de la programación del My French Film Festival 2021 el día 14 de Enero de 2021, y también en Movistar+.
 

¿Una de las 10 mejores películas de 2020?

Enorme es una comedia francesa que no dejará indiferente a nadie. Sorprende mucho encontrarla entre en la selección efectuada por la prestigiosa revista de cine Cahiers du Cinéma como una de las 10 mejores películas de 2020. Al menos, me sorprende a mi que he tenido que detener hasta tres veces la reproducción de la película para tomar aire y decidir si merecía la pena continuar con su visionado. 
 
Enorme es una comedia que se vende así misma como irreverente y políticamente incorrecta. Juega con el concepto de intercambiar los roles de género de una pareja durante el proceso del embarazo, la maternidad y, en general, en toda su relación. La idea en abstracto me parece atractiva y valiente, sin embargo, la manera que tiene de consumarla es absolutamente insufrible. Casi tanto como los dos personajes protagonistas con los que resulta imposible empatizar lo más mínimo.
 

Un embarazo en contra de la voluntad de la mujer

La pareja de Enorme la forman una exitosa concertista de piano, interpretada por Marina Foïs, y su esposo a la par que representante, interpretado por Jonathan Cohen. La mujer es un ser pusilánime que más allá de triunfar en los escenarios es incapaz de tomar una sola decisión propia en el manejo de su vida. Para eso tiene al bocachancla de su marido que se ocupa de todo, desde gestionar sus conciertos hasta ponerle en la boca las pastillas anticonceptivas que se toma.
 
Cuando el hombre asiste a un parto en pleno vuelo, se pondrá en marcha el reloj biológico de su deseo de ser padre. Como la mujer no tiene intención alguna de tener un hijo, él urde un plan maquiavélico para conseguir que la mujer se quede preñada administrándole edulcorantes en lugar de sus pastillas habituales y engañándola con su embarazo para que no lo descubra hasta superar el límite legal de semanas existente para abortar en Francia. Su actitud manipuladora y egoísta no puede ser más despreciable, tanto como la pasividad de la atolondrada mujer. Para hacernos tragar con esa situación de maltrato psicológico, anulación de personalidad y usurpación del cuerpo de la mujer, se utiliza un tono de comedia gamberra y desenfadada.
 

Intercambio en los roles de género

El gran problema de una comedia es que no tenga gracia. Enorme no tiene ni pizca. Para llegar al gran público, utiliza un humor grueso e histérico, principalmente a través del personaje del marido, un hombre con incontinencia verbal, capaz de hacer chistes sexistas en el momento del parto o aspavientos heredados del slapstick clásico que aquí se sienten absurdos y forzados. La amalgama de personajes secundarios no es mucho más agradable que esa horripilante pareja de imbéciles. De ese modo, asistiremos estupefactos a un desfile de los horrores para aguantar las apariciones de un chamán o un hipnotizador, todo ello entre clase y clase de preparación al parto donde el marido asiste con una prominente barriga como si fuera él quien está realmente embarazado. Hay momentos de frotarse los ojos para creerlos.
 
No conecto nada con la propuesta de Enorme y tengo serias dudas sobre las intenciones reales de la directora, Sophie Letourneur. Si lo que pretendía era abrir un debate sobre los roles de género en la pareja o acercarse a la llamada nueva masculinidad, no puede hacerlo de una forma más ambigua y torpe. Si lo único que buscaba era la transgresión como puro divertimento tampoco lo logra. En el tercer acto cambia inesperadamente de tono y se detiene en una escena de parto tan larga como la de Fragmentos de una mujer, eso sí, con un enfoque y resolución muy distintos. Esa parte final que enfoca hacia el sentimentalismo es lo único que se salva de la quema en este artefacto histriónico y grotesco que patina constantemente cuando aborda los temas más delicados. Imitando aquella frase de una política que ha dado pie a tantos memes en redes, “No te lo perdonaré jamás, Cahiers du Cinéma“.
 

¿Qué te ha parecido la película?

Enorme

3

Puntuación

3.0/10

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