Crítica de ‘Gambito de Dama’: La vida en un tablero de ajedrez

Las críticas de Daniel Farriol:
Gambito de Dama
 
Gambito de Dama es una miniserie estadounidense creada por Scott Frank (Godless, Caminando entre las tumbas) y Allan Scott (Amenaza en la sombra, La escalera de caracol), que escribe y dirige el primero, inspirándose en la novela The Queen’s Gambit de Walter Tevis. Narra la historia de Beth Harmon, una huérfana que demuestra una aptitud prodigiosa para el ajedrez siendo una niña y que de mayor lucha contra su adicción al alcohol y los tranquilizantes, al tiempo que lucha por convertirse en la mejor jugadora del mundo. Está protagonizada por Anya Taylor-Joy (La Bruja, Múltiple), Bill Camp (El Visitante, Aguas Oscuras), Thomas Brodie-Sangster (El corredor del laberinto, Hideaways), Harry Melling y Jacob Fortune-Lloyd. Produce y distribuye Netflix que la estrenó en su plataforma el día 23 de Octubre de 2020. 
 

¿De qué va Gambito de Dama?

La miniserie Gambito de Dama está causando sensación entre todo tipo de público, casi por sorpresa. El título surge de una apertura en el juego de ajedrez que es el eje central de su trama. No te preocupes si no eres un gran conocedor del juego, se puede disfrutar igual, aunque bien es cierto que los más iniciados seguro que encuentran más motivos para acercarse a ella. Ambientada inicialmente en los años 60, la protagonista es una niña huérfana que deberá aprender a madurar demasiado pronto. Tras la trágica muerte de su madre en un accidente de coche con indicios de haber sido un suicidio, la niña encontrará en el tablero de ajedrez una vía de escape que despertará su imaginación. Su improvisado profesor en el juego será un conserje solitario y malcarado que vive amargado en el sótano de la institución. Por aquella época, se les administraba a los niños tranquilizantes para mantenerlos a raya, eso creará en la joven una adicción que servirá para potenciar su capacidad mental a la hora de jugar.
 
Los siete capítulos de que se compone la serie nos mostrarán a esa niña mientras crece obsesionada con convertirse en la mejor jugadora del mundo. Poco a poco se irá haciendo un lugar en un espacio, por entonces, reservado solo a los hombres, demostrándoles que puede ser mejor que todos ellos. El único problema real al que se enfrentará es una creciente dependencia al alcohol y las pastillas como única manera para mantener su competitividad en el juego. Tantos los primeros capítulos como el último son los mejores, siendo posiblemente el más flojo el número cinco. 
 

Mucho talento detrás de las cámaras

El guionista y director de esta exitosa serie es Scott Frank, un autor no demasiado conocido pese a llevar muchos años en la industria demostrando un enorme talento que está muy por encima de coetáneos mucho más reconocidos. Por ejemplo, suyos son los guiones de Morir Todavía (Kenneth Branagh, 1991), El pequeño Tate (Jodie Foster, 1991), Malice (Harold Becker, 1993), Cómo conquistar Hollywood (Barry Sonnenfeld, 1995), Prisioneros del Cielo (Phil Joanou, 1995), Un romance muy peligroso (Steven Soderbergh, 1998), Minority Report (Steven Spielberg, 2002), La intérprete (Sydney Pollack, 2005) o Logan (James Mangold, 2017). Un currículum impresionante al alcance de muy pocos.
 
Y no solo eso. También ha empezado a dirigir sus propias historias con una carrera impecable que incluye dos excelentes thrillers injustamente olvidados y que se encuentran entre lo mejor que nos ha brindado ese género en los últimos años, The Lookout (2007) y Caminando entre las tumbas (2014). Además tuvo una incursión en el western con la estupenda serie Godless (2017) que también se estrenó en Netflix. Apasionado por el cine clásico y por el cine de género, sus obras conservan siempre un halo de misterio bañado por un tono crepuscular, sin perder de vista el entretenimiento y la conexión con la audiencia. Os invito a que recuperéis su filmografía para descubrir a un autor con mayúsculas que derrocha talento cada vez que empuña su pluma. Y no nos olvidemos que el otro creador que hay detrás de Gambito de Dama es nada menos que Allan Scott, co-guionista de aquella Obra Maestra llamada Amenaza en la Sombra (Nicolas Roeg, 1973). Si llevara sombrero, me descubriría ante ellos. Así pues, visto todo esto, no debería sorprendernos tanto el éxito que está teniendo la serie. 
 

El ajedrez y las adicciones

La mayor virtud que posee Gambito de Dama es conseguir convertir el ajedrez en algo atractivo y adictivo para el gran público. Las partidas se presentan casi como combates de boxeo. Tienen un ritmo escénico y un tratamiento visual que insuflan coreografías llenas de emoción y fisicidad a las estáticas partidas dirimidas sobre el tablero. Estoy seguro que tras ver la serie más de uno y una ya se habrán interesado por aprender a jugar. El contexto histórico me resulta menos interesante por haberse utilizado muchas veces antes. Con la Guerra Fría como telón de fondo, hay cierto tufillo a naftalina en la confrontación de los jugadores estadounidenses contra el imperio soviético comunista que, volviendo al boxeo y salvando las distancias, ya planteaba Sylvester Stallone en su Rocky IV con aquel mítico combate entre Rocky Balboa e Iván Drago. No se potencia en la serie ese aire tan patriótico, pero no pude evitar acordarme de ello mientras veía la serie, supongo que por el símil deportivo.

Lo que de verdad interesa a Scott Frank es ubicar su historia en una época que le permite desplegar todo el  arsenal de clasicismo narrativo que le caracteriza. Y lo hace sin renunciar un ápice a una reformulación moderna y dinámica del cine de los años 50-60 que le inspiran. El estudio de personajes es también muy interesante, en especial el rol protagonista que se nos muestra con todas sus luces y sombras. Sus adicciones la hacen aparecer en muchos momentos como alguien desagradable y asocial, una persona con demasiados conflictos consigo misma como para relacionarse de forma sana con los demás. Su aprendizaje vital y su crecimiento individual son un partida estratégica con la que le cuesta lidiar mucho más que con las piezas de ajedrez de sus rivales. Esto será el eje principal del argumento de la serie, los vaivenes emocionales del personaje central Beth Harmon. De su maduración, de su autoconocimiento, de como pasa de ser un peón a convertirse en Reina.

Anya Taylor-Joy y su estilismo

En ese sentido es imprescindible hablar de la actriz protagonista de Gambito de Dama, Anya Taylor-Joy. Su presencia es absolutamente magnética y su mirada ya nos ha enamorado a todos. La joven actriz (no tanto como para colar como la adolescente que interpreta en algún capítulo), ya había destacado antes en el cine. Tuvo apariciones estelares en La Bruja (Robert Eggers, 2015), Múltiple (M. Night Shyamalan, 2016) o El Secreto de Marrowbone (Sergio G. Sánchez, 2017), pero es con esta serie que se licencia con honores. Ha pasado a convertirse de facto en una de las actrices de su generación más fascinantes. Del resto del reparto me quedo con el veterano Bill Camp, que interpreta al conserje, un personaje que me hubiera gustado que tuviera mayor presencia durante la serie.

Finalmente hay que hablar del aspecto estético de la serie que ha revolucionado las redes. La puesta en escena se cuida hasta el más mínimo detalle y tanto el trabajo de vestuario como de decorados es sublime. El elegante vestuario que utiliza Anya Taylor-Joy es casi una colección de pasarela que destila un gusto nada arbitrario por un blanco y negro que contrasta con el rojo de su pelo. Está claro que tanto la ropa de la protagonista como los tapices de las paredes de la mayoría de localizaciones, están llenas de figuras geométricas y referencias al juego que tanto le obsesiona. Es como si la chica viviera dentro de un tablero de ajedrez. 

Listado de episodios

La miniserie Gambito de Dama está compuesta por 7 episodios de entre 46-68 minutos.
 

Episodio 1. Aperturas

Beth, de 9 años, es enviada a un orfanato, donde desarrolla unas dotes increíbles para el ajedrez y se vuelve adicta a los tranquilizantes que administran a los niños.

Episodio 2. Intercambios

Sumida de improviso en una vida que le es ajena, una Beth ya adolescente escruta a sus compañeros de instituto y trama un plan para participar en un torneo de ajedrez.
 

Episodio 3. Peones doblados

El viaje a Cincinnati se convierte en un torbellino de desplazamientos y ruedas de prensa para Beth y su madre. Beth aspira a ganar el Abierto de EE. UU. en Las Vegas.
 

Episodio 4. Medio juego

Nuevas modas sociales irrumpen en la clase de ruso. En Ciudad de México, Beth conoce al intimidante Borgov, mientras su madre intima con un amigo por correspondencia.
 

Episodio 5. Ataque doble

Azorada y de vuelta en su hogar de Kentucky, Beth retoma el contacto con una antigua adversaria que se ofrece a ayudarla a prepararse para el campeonato de EE. UU.
 

Episodio 6. Aplazamiento

Tras practicar con Benny en Nueva York, Beth pone rumbo a París para desquitarse con Borgov. Pero una noche salvaje la arroja a un torbellino de autodestrucción.
 

Episodio 7. Final de partida

La visita de una vieja amiga fuerza a Beth a afrontar su pasado y reconsiderar sus prioridades justo a tiempo para librar el duelo más importante de su vida.

¿Qué te ha parecido la serie?

7.5

Puntuación

7.5/10

Un comentario en «Crítica de ‘Gambito de Dama’: La vida en un tablero de ajedrez»

  • el 17 noviembre, 2020 a las 05:06
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    Excelente, la disfruté de principio a fin. Sin embargo……. en el capítulo 4, pretendidamente ambientado en el méxico de los sesentas se aprecíó una burda vista del zócalo capitalino, evidenciando en ese momento el uso de la green screen, pero eso es lo de menos. Se continuó con la estigmatización del tercermundismo representado en este caso por el país mexico. Pudieron poner como causa de muerte de la madre de Beth cualquier cosa, pero eligieron que las bebidas de tequila típicas, o “margaritas” adulteradas o contaminadas con el virus de la hepatitis servidas por los sucios mexicanos fueron las que provocaron su fallecimiento. si no son los mariachis gordos, son los tonos sepia, o los narcos, los charros absurdos, o incluso hasta que en la película “guerra zombie” se declare: “mexico, pérdida total”, y un sinnúmero de clichés y de discriminacion hacia nuestra cultura de la que, tiro por viaje, a través del cine no nos escapamos de los pinches gringos. con todo respeto, claro.

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