68 SSIFF. Crítica de ‘El verano que vivimos’: Un amor sin fronteras temporales

Las críticas de David Pérez “Davicine” en el 68 SSIFF:
El verano que vivimos

El verano que vivimos es una historia de amor inspirada en hechos reales, contada en dos tiempos y que nos traslada al Jerez de los años 50 como escenario principal, haciendo un recorrido a través de su historia, su cultura, sus bodegas y sus viñedos.

Unas misteriosas esquelas llegan a manos de una joven periodista. Siempre sin firmar. Siempre dedicadas a una tal Lucía. En ellas se adivina una historia de amor, amistad y traición que sucedió en las viñas de Jerez durante el verano de 1958. Un amor inmortal cuyos protagonistas, a pesar de que han pasado cuarenta años, no quieren olvidar. Hay momentos que duran toda una vida.

El director Carlos Sedes (Fariña, Velvet) dirige esta gran producción que protagonizan los actores Blanca Suárez (Perdiendo el norte, Las chicas del cable), Javier Rey (Fariña, Velvet), y Pablo Molinero (La Peste), que interpretan el triángulo amoroso formado por los personajes de Lucía, Gonzalo y Hernán en el verano del 58 en Jerez.

Una historia épica se vería desvirtuada si no contara con un gran elenco, y la elección de actores ha sido perfecta a la hora de dar forma a unos personajes que se debaten entre el amor, el deber y el deseo. Blanca Suárez se pone en la piel de una mujer hecha a si misma, que ha sabido forjarse el respeto de los hombres con los que trabaja codo con codo, e incluso de su familia, en una época en la que la igualdad de género estaba aún peor que en estos días, pero  la entrada en su vida de Gonzalo (Javier Rey) trastoca sus planes y sentimientos, y comienza a manifestar dudas y temores a la hora de elegir el camino correcto. Javier Rey hace tiempo que ha demostrado gran versatilidad, y se deja ver en cualquier registro. En esta ocasión da vida a un arquitecto que se desplaza a Jeréz para realizar una gran obra para su gran amigo, pero su lealtad hacia él correrá riesgo al enamorarse de su prometida. Emociones a flor de piel para un personaje aparentemente sencillo pero que oculta muchas capas. Pablo Molinero completa el trío protagonista principal, en el rol del prometido de Lucía, y gran empresario que desea crear una gran bodega, un personaje capaz de mostrarse duro con sus trabajadores, responsable con sus deberes y fiel compañero ante las adversidades.

El reparto de El verano que vivimos lo completan Carlos Cuevas (45 revoluciones, Merlí), Guiomar Puerta (45 revoluciones), María Pedraza (La casa de papel, Élite), Moreno Borja (Carmen y Lola, Arde Madrid), Adelfa Calvo (El Autor, Viaje al cuarto de una madre), Manuel Morón (Celda 211, La Peste) y  y el ganador del Goya Joaquín Nuñez (Antes de la quema, Caníbal). Entre ellos cabe destacar el trabajo actoral de María Pedraza y Carlos Cuevas, embarcados en un aventura por descubrir una historia de amor, que bien podría ser la de ellos mismos.

A nivel de producción se nota que estamos ante una apuesta firme por conseguir la película de época de la temporada, y es que Atresmedia Cine y Warner Bros. Entertainment España saben muy bien el tipo de producto que tienen entre manos, al estilo Palmeras en la nieve, es decir, una gran producción de época, que seguro capta la atención de espectadores en el cine gracias al reclamo actoral, con un romance de fondo para el público más meloso, y con un toquecito de producción “de fin de semana” para poder emitirla posteriormente en televisión con éxito.

La película cuenta con Ramón Campos, Gema R. Neira, Salvador S. Molina, Javier Chacártegui y David Orea como guionistas, unos expertos en conseguir historias que enganchen a todo el que ve sus series, y es que de los dos primeros han surgido grandes series como Alta mar, Las chicas del cable y Gran Hotel, todas ellas de gran éxito y calado en el público, mientras que de los últimos recientemente hemos podido ver 45 revoluciones.

El verano que vivimos tiene una increíble presentación visual, una calurosa y elegante paleta de colores, con una sobresaliente recreación de los lugares y atuendos de los años 50, lo que ayuda de forma destacable a introducirnos de lleno en la historia, al igual que lo hace su banda sonora.

Aunque el tema principal de la banda sonora está compuesto e interpretado por Alejandro Sanz, éste no se deja escuchar hasta el final de la película, pero durante todo el metraje disfrutamos de la partitura de Federico Jusid, una composición magnífica que juega con nuestros sentimientos, provoca que reaccionemos de forma más emotiva, reforzando los momentos dramáticos y manteniendo la tensión en los momentos más intensos. Un trabajo digno de escuchar sin ver la película para rememorar los mejores momentos y ponernos la piel de gallina.

El verano que vivimos es un ejemplo de cómo realizar una gran producción que pueda llegar a un gran público de manera que pueda funcionar muy bien en cines y en nuestros hogares, quitándose ciertos complejos a la hora de arriesgar con producciones de época, algo que ahora es más fácil que nunca gracias a las grandes series de época que se están haciendo.


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El verano que vivimos

7

Puntuación

7.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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