Crítica de ‘Upload’ – Temporada 1: La tecnología al servicio de la historia

El creador de The office y Parks and Recreation, Greg Daniels, vuelve a panorama televisivo con Upload, una nueva serie futurista en la que ha invertido seis años y donde mantiene el tono de comedia ligera de sus anteriores éxitos como centro de la acción, provocando la sonrisa constante o la carcajada incontrolable en más de una ocasión gracias a unos personajes que calan desde el primer episodio en el espectador.

La historia de Upload se sitúa en un futuro (lejano, porque las previsiones del cine y la televisión nunca llegan) en el que las entregas de Amazon las hacen drones, toda nuestra memoria se graba digitalmente, los protagonistas se mueven en vehículos automáticos o hay que dar consentimiento expreso y grabado para las relaciones sexuales. Y la muerte ya no es el final, existe un espacio virtual (similar a una nube) donde la consciencia vivirá para siempre con todo tipo de lujos (siempre que tengas el suficiente dinero para pagarlo, claro).

Si leyendo el párrafo anterior piensa el lector (y futuro espectador) que esto le suena de algo, está en lo cierto: toda esta tecnología (o similar) la hemos visto en diferentes episodios de la serie Black Mirror. Desde “San Junipero”, pasando por “Caída en picado”, hasta “Black Museum” o “Cocodrilo”, casi todos los avances tecnológicos están aquí presentes: grabación de imágenes por la retina, consciencia virtual, valoraciones instantáneas de relaciones sociales y crímenes sin resolver. Además, hay que añadir las comunicaciones a través de las manos y en pantallas que aparecen de la nada (similar a lo visto en la serie Years and Years, donde también se explotaba la tecnología futurista) o la comida hecha con impresoras 3D, una mezcla que, aunque pueda parecer una batiburrillo, funciona perfectamente con la historia que Daniels tiene en mente.

El protagonista es un guapo, musculado y exitoso joven cuya vida da un giro transcendental cuando, tras un accidente con un coche automático, fallece. Rápidamente su mente es “subida” a una carísima y elitista nube, un nuevo plano de existencia donde contará con la ayuda de su “ángel”, una chica del departamento de atención al cliente que le ayudará en este complicado proceso de aceptar su nueva condición.

A través de los diez episodios de la primera temporada (y sin la restricción de explicar toda la tecnología virtual en cuarenta minutos como le sucede a Black Mirror) los guionistas van explicando todas las ventajas y errores de esta nueva etapa en la vida del protagonista, el cual puede comunicarse con el mundo de los vivos telefónicamente (una novedad fantástica y que da bastante juego) y mantiene comunicación con su viuda novia, mientras la protagonista femenina continúa con su anodina vida consistente en un insatisfactorio trabajo, una jefa inepta, una constante evaluación laboral, un padre enfermo y unas deficientes relaciones afectivas. Inevitablemente están encaminados a enamorarse.

Pero, como ya pasaba en las series anteriores de Daniels, el reparto de actores secundarios es realmente la base del argumento: gracias a unos personajes bien definidos y, a cada cual, más peculiar, casi sin darnos cuenta nos enganchamos a la historia. La relamida e histriónica novia a la que odiar desde el primer episodio, la compañera de trabajo de la protagonista es una auténtica robaescenas, la insufrible jefa que se salta sus propias reglas, el amigo de vida virtual que quiere disfrutar al máximo de todas las posibilidades (el episodio donde van a la red oscura es impagable), la peculiar detective que investiga el accidente, el niño condenado a ser niño por no tener dinero… un buen puñado de secundarios que hacen que la serie sea mejor valorada por el espectador.

Los diez episodios que forman la primera temporada de Upload se consumen fácil y rápidamente, siempre hay ganas de más y aguantan muy bien el ritmo de visionado actual a base de maratones. Además de ser una serie recomendable para pasar un buen rato, ayuda a comprender las relaciones a través de la comedia, y, aunque la ubicación temporal sea el futuro, muchas situaciones actuales del día a día están representadas en Upload y no es difícil esbozar una sonrisa al sentirnos identificados con las situaciones de la pantalla.

Upload estará disponible en Amazon Prime Video desde el 1 de mayo.

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