Crítica de ‘Puñales por la espalda’: Un reparto magnífico para una historia que funciona como un cuchillo

Las críticas de Óscar M.: Puñales por la espalda

Nos encontramos ante una de las mejores películas de este año, no sólo por su reparto de ensueño, también por una dirección exquisita y un argumento que engancha al espectador como hacía tiempo que no se veía en la gran pantalla. Puñales por la espalda es una deliciosa comedia negra que recupera el cine de suspense y detectivesco que tantas alegrías ha dado al cine en el pasado.

Este tipo de películas con misterio sin resolver y muchos sospechosos obliga al espectador a estar pendiente constantemente del argumento, los diálogos, las situaciones y los detalles si quiere descubrir la identidad del asesino y sus motivos antes que su compañero de butaca. La única manera de conseguir adelantarnos a la trama es dejar a un lado las distracciones y concentrarse en la película (algo que con los dispositivos móviles es bastante complicado hoy en día), así que, espectadores, apaguen sus teléfonos móviles, relájense en su asiento y pongan los cinco sentidos en este cruce de acusaciones y puñaladas tan fantástico y que tanto se echaba de menos en el cine actual.

Evidentemente Puñales por la espalda tiene como referencia básica cualquier novela de Agatha Christie o de Conan Doyle, y actualiza otras películas similares como Cluedo (estrenada en España con el infame título de El juego de la sospecha), La huella (con la que comparte muchos puntos en común), Un cadáver a los postres o de la filmografía de Alfred Hitchcock. Es obligatorio partir de esta base para entender el funcionamiento de una historia teatralmente dividida en tres actos y planificada de una manera brillante para el disfrute de la audiencia.

El argumento es bastante clásico para este tipo de películas: una muerte misteriosa y muchos sospechosos. El guion va revelando pistas y motivos para cada uno de los personajes, haciendo crecer el interés del espectador en cada uno de ellos a medida que se desarrolla la historia. El comienzo es bastante complicado al principio, puesto que la presentación de los personajes es bastante acelerada y las relaciones familiares son muy complejas (con muchos datos y nombres en muy poco tiempo) pero, por suerte, el montaje ayuda a la audiencia a no perderse y explica en reiteradas ocasiones la situación de cada hijo, yerno o nieto del fallecido, para que no se pierda el punto central de la trama entre tanta explicación y planteamiento.

El desarrollo es ameno y continúa aportando detalles sobre el misterio criminal, sin descuidar ningún personaje y, hábilmente, dejando cabos sueltos a propósito para que el espectador busque errores o agujeros en el guion (los cuales, por cierto, terminan de atarse y taparse magistralmente en el tramo final), manteniendo la máxima que decía el cinéfilo en Scream: “todo el mundo es sospechoso”.

Toda la película está plagada de giros de guion (más o menos previsibles, aunque siempre sorprendentes), importantes y delirantes golpes de comedia (como era esperable y deseable), una casa que es, prácticamente, un personaje más (como en toda película gótica que se precie, la ubicación tiene sus propios misterios, recovecos y un papel fundamental en la historia, con lugares fascinantes: como el sillón de los cuchillos -claramente inspirado en Juego de tronos-) y una colección de personajes peculiares y fácilmente identificables (incluso hasta trasladables a la realidad). El guionista aprovecha la ficción para hacer una fuerte crítica a la sociedad y a la política actual, representando al sector más retrógrado, clasista y arcaico de la población y no precisamente con los personajes más adultos, la mayoría de frases fascistas y totalitarias están en boca de los más jóvenes.

Para conseguir llevar a la pantalla semejante hazaña, Rian Johnson (que hace doblete como director y guionista) ha conseguido un reparto que es un auténtico sueño, no hay ningún actor que pueda reemplazarse y mejore la película: Jamie Lee Curtis está exquisita como ricachona sabelotodo, Toni Colette exultante interpretando a una mamá “influencer”, Daniel Craig se aleja de su papel de 007 (aunque es igualmente soberbio, su personaje está más contenido y con mejores golpes de humor), Ana de Armas especialmente brillante a pesar de llevar casi todo el peso de la película, y las recuperaciones de Christopher Plummer y Don Johnson, quienes están geniales y aportan un tipo de interpretación de las que ya no quedan. Incluso Frank Oz y K Callan, como secundarios, ayudan a rematar el reparto.

La música ambiental compuesta por Nathan Johnson (quien ya trabajó con Rian en Looper) hace que la película crezca y lleve al espectador por ese argumento tan enrevesado y lleno de complicaciones de una manera amena y misteriosa a la vez. Usando composiciones reiteradas voluntariamente para las mismas escenas que se repiten a lo largo del metraje, dando un toque de comedia circular y para evitar el cansancio de ver la misma escena desde diferentes puntos de vista.

Puñales por la espalda puede definirse como una cuchillada sorprendente, al mismo tiempo que divertida, es una película que hará las delicias de los que crecimos leyendo novelas de detectives (Sherlock Homes, Miss Marpel o Poirot) o viendo películas de suspense y misterio de los sesenta, setenta y ochenta. Cine de tono clásico en 2019, te echábamos de menos.


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9

Puntuación

9.0/10

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