Crítica de ‘Noche de bodas’: Una partida divertida y sangrienta

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”
Noche de bodas

En cualquier juego de mesa, una buena jugada mezcla suerte y lo que sepas hacer con ella. Noche de bodas es una suerte de guion rocambolesco que gana la partida con un full de humor y terror.

Rica, decadente y elitista, así es la familia Le Domas, pero Grace, una joven huérfana, se ha enamorado de uno de sus vástagos y no ve el momento de casarse y unirse a ellos. Pero los Le Domas le deben su fortuna a su imperio de juegos de mesa, y antes de aceptar a la hija política le harán jugar una partida al escondite, con una variación; en esta partida Grace ha de esconderse, mientras que el resto de la familia intenta darle caza para matarla.

Guy Busick y Ryan Murphy -este último nada tiene que ver con el creador de Glee o American Horror Story– escriben un guion de reparto coral, al más puro estilo Cluedo, con una premisa deliberadamente absurda que funciona precisamente por no tomarse muy en serio a sí misma. La mansión de Le Domas, que bien podría ser el escenario de un episodio de Scooby Doo o una atracción de Disneyworld, es el tablero para Noche de bodas, una partida mortal llena de humor, sustos y gore.

La cinta se toma su tiempo en arrancar, con unos veinte minutos de presentación de personajes e introducción a la historia. Pero como en cualquier juego de mesa, lo importante no es cómo se empieza, sino como se acaba. Cuando por fin abandonamos la casilla de salida, Noche de bodas coge un ritmo trepidante y el humor se va volviendo más negro.

Hay pegas que encontrar en el trabajo de Busick y Murphy. Aunque desde el comienzo de la película nos están sugiriendo la implicación de algún tipo de culto que protege a la familia y la provee de riqueza y éxito, la idea no se termina de desarrollar tanto como era de esperar. Del mismo modo, el reparto coral de Noche de bodas también se desdibuja para dar prioridad tan solo a tres personajes. Sin embargo, el espectador no tiene tiempo para pensar en ello porque los ojos los tiene puestos en la ficha principal: la pobre y ensangrentada Grace.

Una boda gira en torno a la novia y esta no es una excepción. Nuestra protagonista, interpretada por Samara Weaving, se corona como una scream queen de primera. La actriz ya está acostumbrada a los litros de sangre tras protagonizar La niñera, pero esta vez es ella quien se convierte en víctima. Weaving es, sin lugar a dudas, lo mejor de la película; un personaje que, más allá de su papel de diana de toda la crueldad y violencia que acompaña a la chica de cualquier slasher, es además carismático, con una escena de cierre de película que pone la guinda a una partida frenética.

Quizá el mayor error de la película es dimensionar tanto a su protagonista que el resto de personajes se sienten descuidados. Si bien es cierto que sabemos algo más de Daniel y Alex, galanes interpretados por Adam Brody y Mark O’Bryan, nos quedamos con ganas de un mayor desarrollo del resto de miembros de la familia Le Domas. Henry Czerny, a quien vimos hace unos meses en Heridas abiertas, muestra un potencial que, desgraciadamente, se queda a la espera. Y lo mismo se repite en el resto del reparto. Pero el fin de esta partida es el entretenimiento y no tanto sus jugadores.

Y como si de un tablero se tratase, los personajes se mueven unos tras otros. Algunos quedan fuera de juego y otros consiguen llegar a la casilla final; momento absolutamente espectacular, sangriento e hilarante que cierra una película que, si bien no es perfecta, no engaña. Noche de bodas da justo lo que promete: risas, horror, gore y algún que otro brinco en la butaca en medidas que se equilibran a la perfección. Sin lugar a dudas, una mano ganadora.


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Noche de bodas

8

Puntuación

8.0/10

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