Crítica de ‘La biblioteca de los libros rechazados’: Elegante comedia de suspense

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
La biblioteca de los libros rechazados
 

El escritor francés David Foenkinos goza de un sobresaliente reconocimiento internacional desde que en 2009 se publicase su primer gran éxito, “La delicadeza”, que le abrió las puertas de la traducción a numerosos idiomas y su consiguiente distribución fuera de Francia. Al éxito de la novela, amén de un puñado de premios literarios, contribuyó la versión cinematográfica protagonizada por Audrey Tautou que, dos años después a la publicación de la obra escrita, fue adaptada y dirigida por el propio Foenkinos junto a su hermano Stephane. Juntos repitieron en la dirección cinematográfica unos años después con Algo celosa (2017) basada en un guion escrito en colaboración por ambos hermanos. Pero para las sucesivas adaptaciones fílmicas de sus novelas, Foenkinos ha dejado que sean otros los que las hayan llevado a la pantalla; así ha ocurrido con Los recuerdos (Jean-Paul Rouve, 2014), la pendiente de estreno Je Vais Mieux (Jean-Pierre Ameris, 2018) basada en la novela “Estoy mucho mejor” o La biblioteca de los libros rechazados que, dirigida por Rémi Bezançon, llega esta semana a las pantallas españolas.

Decía al comienzo de estas líneas que, desde La delicadeza, Foenkinos goza de un importante éxito, pero no fue así en los inicios de su carrera literaria cuando su primera novela “Inversion de l´idiotie” fue rechazada por todas las editoriales hasta que consiguió que la editorial Gallimard se la publicase en 2002. Supongo que los sucesivos rechazos que fue cosechando, editorial tras editorial, fueron, en la mente de Foenkinos, el germen de esta peculiar biblioteca de libros rechazados sobre la que construyó una deliciosa historia de misterio que, en su versión cinematográfica, está impregnada de un humor socarrón y la habitual mirada nostálgica al pasado propia del autor.

Una joven editora afincada en París (Alice Isaaz) emparejada con un escritor en ciernes (Bastien Bouillon) descubre que en un recóndito pueblo de la Bretaña existe una biblioteca donde se conservan los manuscritos de los libros que durante muchos años fueron rechazados por las editoriales, allí encuentra una pequeña joya firmada por un tal Henri Pick, habitante del pueblo recientemente fallecido, que regentaba la pizzería local. Un hombre que al parecer no era aficionado a la literatura y de quien no se conocía hábito lector o escritor alguno. La publicación de la novela y su gran éxito editorial pondrán en jaque a la familia del pizzero, a la propia editorial y a un peculiar crítico literario y presentador de un programa cultural de televisión (que extraño se me hace escribir “cultural” y “televisión” en la misma frase) interpretado por el siempre magnífico Fabrice Luchini.

Foenkinos en la novela y Bezançon en su elegante realización aprovechan para, sutilmente, ejercer cierta crítica retratando la ambición de los jóvenes editores y escritores y la ceguera de otros más consagrados, la inconsistencia de ciertos críticos literarios que opinan sobre obras de las que no han leído más que las fichas que les ha pasado algún becario, la vacuidad de los contenidos literarios en televisión o la frívola fascinación de la sociedad actual ante las historias insólitas sin cuestionarse su veracidad.

Bezançon reordena inteligentemente la estructura narrativa de la novela para elaborar un guion fácilmente comprensible con el que maneja a la perfección todos los códigos del género y compone un sólido suspense en el cual, a diferencia de lo habitual, no se trata de averiguar quien es el asesino sino de si el libro en cuestión fue realmente escrito por Henri Pick o hay otro autor detrás. Y aquí es donde entran en juego la pareja de intérpretes protagonistas, el escéptico crítico al que da vida Fabrice Luchini y la orgullosa hija de Henri Pick interpretada por Camille Cottin. Ambos componen un singular dúo de investigadores aficionados que sostienen el metraje derrochando sarcasmo e ironía. Luchini consigue que caiga bien un personaje vanidoso, elitista, maniático y lleno de tics y Cottin encarna con gracia a una mujer culta e inteligente que se sale de su entorno natural para desentrañar el misterio de su padre. Completan el reparto los citados Alice Isaaz y Bastien Bouillon y un grupito de brillantes secundarios que dan lustre al film, especialmente la divertida Josiane Stoléru como la viuda de Henri Pick o la breve aparición de la gran Hanna Schygulla.

Si bien es cierto que el desarrollo de toda la trama está muy bien construida y se enriquece de un sabio manejo de la comicidad, es quizá el desenlace donde el pulso de la realización decae un poco hacia un final precipitado y un tanto abrupto. Suelo quejarme de la excesiva duración de las películas que no saben contar una historia con concisión, sin embargo creo que La biblioteca de los libros rechazados se beneficiaría de diez minutos más que concluyeran de forma más elaborada un film enormemente entretenido, ocasionalmente divertido y con agradecibles pinceladas de cultura literaria. 


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Crítica de ‘La biblioteca de los libros rechazados’: Elegante comedia de suspense
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7.5

Puntuación

7.5/10

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