Crítica de ‘Jumanji: Bienvenidos a la jungla’: Entretenimiento poco jugoso

Las críticas de Óscar M.: Jumanji: Bienvenidos a la jungla

La constante cinematográfica de recuperar viejos éxitos está asentada en la cartelera plenamente y raro es el mes que no tenemos en los cines una nueva versión o una secuela de una película de hace veinte o treinta años. A veces se consigue el objetivo complaciendo a espectadores viejos y nuevos y otras veces el punto de mira está más centrado en la novedad.

Un ejemplo de este segundo caso es el que nos ocupa con Jumanji: Bienvenidos a la jungla, que es, a la misma vez, una secuela y una actualización de la idea original (basada en el libro de Chris Van Allsburg). A pesar de que los juegos de mesa están muy revalorizados hoy en día gracias al renacido nuevo interés por lo “antiguo” (los modernos lo llaman “vintage”), la intención del guión y la dirección es captar nuevos espectadores, ofreciendo algo más nuevo respecto a la idea original, con más opciones comerciales y con más posibilidades digitales.

El estudio ya intentó algo parecido en 2005 con Zathura: Una aventura espacial (una pseudo secuela/remake/spin-off), pero en esa ocasión se limitó a repetir el argumento de Jumanji cambiando la ubicación y situándolo en el espacio. Aquella película era curiosa de ver y alegraba más al espectador que ésta, creando una saga un tanto particular.

En esta ocasión, el guión (por el que han pasado hasta cuatro redactores) convierte el atractivo tablero de la película anterior en un videojuego y sitúa la acción dentro del propio juego. Algo que podría haber funcionado bien si esta segunda parte mantuviera la acción dentro de la jungla de la película anterior y una historia alternativa fuera, pero el argumento se centra en una aventura por niveles jugables (integrando a la perfección la dinámica de los juegos) y desaprovecha al espectador nostálgico.

Para los que vimos Jumanji en 1995 es muy difícil quitarse la sensación de estar viendo un producto no prefabricado y embarcarse en esta nueva aventura, aunque Jumanji: Bienvenidos a la jungla entretiene y tiene buenos detalles humorísticos (y un par de recuerdos a la película original), la base de la primera película se ha perdido por completo en mitad de la jungla. Guiños tan divertidos como las rimas cada vez que se tiraban los dados o las constantes pruebas aquí ha dejado un residuo muy pequeño y se hecha en falta un motivo más sólido para los personajes.

Lamentablemente, Jake Kasdan (director de Bad teacher y Sex tape. Algo pasa en la nube) no consigue sacar lo mejor de los personajes: el villano (interpretado por Bobby Cannavale) es poco carismático y Jack Black está exageradamente amanerado (interpretar a una chica no debería ser así), la parte positiva es que Kevin Hart está un poco más contenido de lo habitual y Dwayne Johnson está menos violento de lo que le suele gustar (lo cual le ayuda a demostrar su versatilidad y alejarse de los papeles de cachas sin cerebro). La única que destaca sobre todos ellos es Karen Gillan, quien consigue empatizar con el público y divertir en casi todas sus escenas (incluso en la que duda de su polémica vestimenta).

En el terreno de los efectos especiales no hay ninguna queja, es más, ya los quisiera haber tenido en su momento Jumanji. Los animales son bastante más realistas y excepto algún salto acrobático, están perfectamente integrados en la acción real.

Jumanji: Bienvenidos a la jungla funciona como película de aventuras para los espectadores de veinte años o menos y estarán entretenidos durante dos horas, pero para los nostálgicos de la película original (que vivimos anclados en el recuerdo de Robin Williams) la vemos como el cuñado sabiondo que aguantamos en las cenas navideñas y sabemos que no tenemos que volver a ver el resto del año. Nos entretiene mientras cenamos, pero no deja un recuerdo tan duradero como original.

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