SEFF 2017. Crítica de ‘Algo muy gordo’: El cine de los cromas y los altos presupuestos

Las críticas de Fernando Quintero en SEFF 17:
Algo muy gordo

La gran mayoría de las personas que les gusta el cine, entienden que hay tres fases a la hora de querer rodar una película: pre-producción, producción y post-producción. Por regla general si algo falla, debería fallar en la pre-producción y no se debe seguir adelante. Ésto concierne a la hora de conseguir presupuestos, aceptación del guión, contratación de actores, profesionales de cada campo, etc. Suele ser lo más difícil. Una vez conseguido, entramos en la producción, y aquí los errores son humanos y no administrativos, pero ¿qué pasa cuándo el error humano se le atribuye al director de la película? Esta es la premisa de Algo muy gordo.

Llamémoslo making off o mockumentary. La cosa es que esta película no es lo que nos prometió Berto Romero y compañía cuando la presentaron en el Festival de Málaga. Y eso es lo que pretendían. La crítica al cine actual está sobre la mesa. Obviamente esta cinta de Carlo Padial será realmente reconocida por muy poca gente, y sobre todo a aquellos a los que ya no les atraiga el cine actual enmascarado bajo una tela verde. 

¿Hay una nueva manera de hacer humor? Eso es lo que nos hacía preguntar el director meses atrás con el anuncio de esta película. Mi respuesta: Lo hay, pero el cine español aun no lo hace. Estamos acostumbrados a ver un tipo de cine cómico muy alejado al de Buster Keaton y Charles Chaplin. A medida que pasaron los años el cine evolucionó gracias a otros actores como Jerry Lewis o Dick Van Dyck; llegó Leslie Nielsen y nosotros aun estábamos riéndonos con las bromas de Alfredo Landa. Actualmente el humor es tan negro que ya no nos sorprende nada y se acude al chiste fácil y desagradable (sirva La Fiesta de las Salchichas como ejemplo). Por esto mismo el humor debe evolucionar a medida que pasan los años y ésto mismo es lo que pensó Carlo Padial a la hora de querer afrontar Algo muy gordo.

Esta cinta es una crítica a los altos presupuestos de todas esas películas que tienen un porcentaje mayor que otras sólo por la promesa de una recaudación que triplique lo invertido gracias en mayor medida a las caras más reconocidas de la actualidad y que lo único que hacen es moverse delante de un croma, sin ningún tipo de elemento que les ayude a interpretar. 

Lo que me parece interesante es que algunos actores que aparecen en esta película como Carolina Bang y, sobre todo, Javier Botet, han trabajado en películas de un presupuesto altísimo y se han visto rodeados de la ausencia de elementos físicos en un plató por culpa o gracias de los croma. Por lo que la burla hacia este cine me parece aun mayor y más sarcástica. 

Algo muy gordo ha querido redefinir el humor a la vez que lo ha utilizado para dar un golpe en la mesa en el sector del cine, invitándonos a dejar de lado los visionados de las grandes producciones, para acercarnos más al cine independiente que tanto triunfó en los 70 y cuyo presupuesto era ínfimo.

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *