Crítica de ‘La reina de España’: Sin pulso ni gracia

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: La reina de España

Como a la mayoría de ustedes, durante las últimas semanas han llegado un montón de mensajes a mi teléfono móvil tratando de aleccionarme para unirme al boicot a la última película de Fernando Trueba por los motivos de sobra conocidos. Hace aproximadamente un mes, a propósito del estreno de Sully, la última película de Clint Eastwood, tuve que escuchar desde el otro extremo del espectro político, voces que (aunque sin boicot orquestado, eso es cierto) airadamente me aconsejaban no ir a verla asegurando que jamás volverían a ver una película de Clint Eastwood debido a su apoyo al candidato republicano Donald Trump en Estados Unidos. Hace ya mucho tiempo que no le permito a (casi) nadie decirme lo que tengo que hacer y jamás me he sumado ni me sumaré a un boicot colectivo de ningún tipo. Mis boicots en materia de cine me los organizo yo solito a título individual y únicamente los dirijo contra los plastas que me han aburrido o cabreado con sus anteriores películas. Como no es el caso ni de Clint Eastwood ni de Fernando Trueba a quienes tengo que agradecer intensos momentos de placer cinéfilo con varias de sus anteriores películas, iré a ver sus películas cuando lo considere oportuno, moleste a quien moleste. Mi opinión sobre a quién vote Clint Eastwood o los sentimientos patrióticos de Fernando Trueba no creo que tengan ningún interés para nadie ni la más mínima relevancia a la hora de apreciar (o no) sus obras.

Dicho esto, pocas veces he ido al cine con tantas ganas de que me guste una película para poder escribir una crítica elogiosa, pero lamentablemente es imposible. La reina de España es un absoluto despropósito. Entiendo que Fernando Trueba como creador sintiera la necesidad y las ganas de retomar a los personajes que tan bien funcionaron hace dieciocho años en La niña de tus ojos, no es el primer director al que le pasa, y de hecho, la idea era buena. Pero ahí se quedó la cosa, en la idea. Todo lo que en La niña de tus ojos funcionaba como un mecanismo de relojería aquí falla estrepitosamente, el ritmo, la alegría, la inteligencia y la mala leche que destilaba aquella película aquí se torna en sopor, melancolía, chistes absurdos y lugares comunes transitados decenas de veces por lo peor de nuestro cine.

Y no hace falta ser un lince para darse cuenta de donde está la clave del naufragio. De la comparación entre aquella niña y esta reina hay algo que sale muy mal parado y no es otra que el guion. Un guion que aquí firma Fernando Trueba en solitario y allí escribieron el que probablemente sea el mejor guionista español de todos los tiempos, Rafael Azcona y David Trueba, que además de cineasta es un contrastado escritor. Y por mucho empeño que ponga Trueba (Fernando), dirigir bien un guion malo es muy difícil, los diálogos son pobrísimos, las situaciones no están hiladas, los personajes nuevos no están bien escritos y sobre los antiguos no se aporta más que información sobre lo que les ha ocurrido en estos dieciocho años, una ha triunfado en Hollywood, otro ha estado en un campo de concentración, otra ha salido del armario, otro se ha casado, otra vive de viejas glorias teatrales y quien más quien menos va tirando en esto del cine tratando de vivir con dignidad. Eso es lo que a Trueba le apetecía hacer, ver que les había ocurrido a estos personajes durante estos años, bien, pero si no se profundiza un poco, la cosa no da más que para un cortometraje.

Y eso que el arranque de la película es bueno, los primeros quince minutos están construidos con sobria nostalgia, el regreso a España de Blas Fontiveros (Antonio Resines) sirve como pretexto para el emotivo reencuentro con el resto de la troupe. Se respira cierta melancolía bien retratada y la introducción de los personajes se hace de manera inteligente. Pero en cuanto termina el tramo de transición entre las dos películas y comienzan las nuevas andanzas, es decir, el rodaje de la nueva superproducción norteamericana sobre Isabel la Católica, el desastre se apodera de la pantalla.

Y el desastre no es culpa de un reparto que hace (más de) lo que puede por salvar el tipo. En cuanto a los nuevos personajes, resulta curioso ver al director mexicano Arturo Ripstein haciendo las veces de actor como el productor de la película, Mandy Patinkin parece divertirse en su papel de guionista y Cary Elwes no parece tener ni idea en ningún momento de qué narices pinta en esta película aparte de hacer el ridículo (sí, Mandy Patinkin y Cary Elwes, los dos de La princesa prometida). Del personaje del director, presunto sosias de John Ford, no voy a decir nada porque tengo costumbre de (intentar) no soltar tacos cuando escribo de cine. Está francamente bien Ana Belén en su breve papel, Chino Darín no aporta gran cosa aparte de palmito y Javier Cámara es el que más se esfuerza por darle vida a un guion sin pulso ni gracia ejerciendo el papel de sobrino del personaje que hace dieciocho años hizo Jesús Bonilla, que aquí solo hace una breve aparición.

En cuanto a los personajes recuperados (la razón de ser de la película según Trueba), están muy bien como no podía ser de otra forma porque son actores buenos o muy buenos, Neus Asensi, Santiago Segura y Loles León recuperan sus personajes con gracia sin aportar grandes novedades interpretativas, Antonio Resines no parece muy cómodo en un registro bastante más amargo, Rosa María Sardá está grandiosa como siempre, Penélope Cruz se limita a tirar de recursos y presencia para sacar adelante un papel que domina a la perfección. Y el mejor, con mucha diferencia, es un desopilante Jorge Sanz que está tremendo en cada aparición en pantalla. Suyos son los mejores momentos de comicidad y a poco que tuviera un poco más de peso acabaría apoderándose de la película. Que injustamente ha sido tratado por el cine español este estupendo y desaprovechadísimo actor.

La reina de España esconde una pequeña joya en su interior, la música es obra del magnífico compositor polaco Zbigniew Preisner, el autor de la mayoría de las bandas sonoras de las películas de Krzysztof Kieślowski (Azul entre otras muchas). Sin duda, lo mejor de la película.

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Un comentario sobre “Crítica de ‘La reina de España’: Sin pulso ni gracia

  • el 13 diciembre, 2016 a las 12:08 pm
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    Ya venía yo tiempo avisando del fiasco que estaba por venir. Más allá de boicots, hay gente que se sintió insultada con sus palabras, y es bastante lógico que hayan preferido guardarse el dinero en su bolsillo. Cuando dependes del público para hacer negocio más vale que lo cuides. Como no fue el caso, recibes las consecuencias.

    Por supuesto con todos los respetos para aquellos que todo eso les da igual y simplemente quieren disfrutar del cine.

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