SITGES 2016. Crítica de ‘Que Dios nos perdone’: Espectacular thriller policíaco

Las críticas de Agustín Olivares en Sitges 2016: Que Dios nos perdone

Estamos ante un thriller policiaco dirigido por Rodrigo Sorogoyen y protagonizado por Antonio de la Torre, Roberto Álamo y Javier Pereira en el que se nos cuenta la historia de Alfato y Velarde, dos policías que deben enfrentarse a un asesino en serie en el Madrid de 2011, en pleno 15-M y con la visita del Papa a la vuelta de la esquina.
 
Que Dios nos perdone me ha dejado con el culo torcido. Aunque no es perfecta, tiene tantísimos puntos positivos que sales de la sala sobre una nube.
 
Lo primero que llama la atención es el espectacular trabajo actoral que llevan a cabo el trio protagonista. Roberto Alamo se sale en sale en el papel de policía con problemas para controlar la ira. Un papel contundente, con tridimensionalidad, con claroscuros. Como el personaje de Antonio de la Torre, que además de tener su parte oscura también goza del regalo de la tartamudez. Y no es baladí. Sin la dificultad en el habla su Velarde resultaría menos interesante, y nos sirve para conocerlo mejor y entenderlo. Su tartamudez lo ha condicionado hasta convertirlo en un ser inadaptado socialmente y que, por lo tanto, tiene dificultades para relacionarse.
 
Por su parte, el trabajo de Javier Pereira es absolutamente genuino. Además de someterse a un cambio físico espectacular, lleva a cabo una labor interpretativa encomiable. Su personaje no se parece a ninguno que haya podido interpretar anteriormente, y el carisma que exuda puede llevar a su personaje a convertirse en un icono de la ficción nacional. Y, si no, al tiempo.
 
Pero los personajes no son nada sin el guión, donde precisamente nacen para después crecer gracias a los actores. La labor de Sorogoyen e Isabel Peña es espectacular en la creación de caracteres, situaciones dramáticamente potentes y giros inesperados. Todavía se me encoje el corazón cuando recuerdo al personaje de Roberto Alamo cayendo a los infiernos.
 
No obstante, precisamente en el guión están los principales lastres de la cinta, ejemplificados en dos puntos muy concretos de su estructura. El primero se da en el punto medio, el punto en el que uno de los policías entra en contacto con el asesino. No voy a desvelar lo que pasa pero sí como llegan a la situación: casualidad. La casualidad solo funciona si pone en aprietos a nuestros protagonistas, no si se lo pone fácil. Y en este caso se lo pone muy fácil. Me resulta sangrante, porque hasta este punto el guión es redondo. Quizá sea fruto de la desesperación por la necesidad de entregar el guión, o como algo cuyo retoque se pospone hasta nunca llegar a subsanar. No tengo ni idea, pero es una lástima.
El segundo lastre es un tercer acto quizá demasiado emborronado. El desenlace de las diferentes subtramas no queda claro, especialmente la de la trama principal. O quizá sí que está claro pero yo no lo entendí, vete tú a saber. Pero no pillo la escena final, no entiendo cómo ni por qué el policía llega a ese lugar.
 
La dirección es espectacular. Me encanta la presentación de los personajes, la escena de persecución por el centro de Madrid, el salto al vacío desde el balcón (grabado en una sola toma, sin trucajes… el actor de verdad se tira por una ventana). Me quito el sombrero y le rindo pleitesía, Sorogoyen es mu grande.
 
La banda sonora es muy importante. Con una partitura recurrente que te mete en situación y no te suelta, y una atmosfera asfixiante que te hace sudar como si estuvieras en Madrid en agosto.
 
La fotografía y el arte hacen un trabajo espectacular. La escena del primer crimen, con De la Torre entrando solo, tiene una textura muy malrollera. Incluso los exteriores gozan de un aura roñosa que hacen que toda la cinta tenga un look thrilleriano que atrapa, recordándome a ratitos a la estética de Seven.
 
En definitiva, Que Dios nos perdone es una película muy muy buena. Te atrapa desde el principio, te hace alucinar con sus personajes y te sorprende con (casi) todos sus giros. No es perfecta, pero merece la pena visionarla. Os alegrará el día y os hará valorar a vuestras madres.

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