SITGES 2016. Crítica de ‘Mr Six’: Cuidado con mi viejo que es muy chungo

Las críticas de Agustin Olivares en Sitges 2016: Mr Six

Mr. Six nos narra la historia del Sr. Six, un chino sexagenario con cara de chungo pero fuertes convicciones morales. Vive solo en un humilde barrio, donde suele verse con algunos antiguos compañeros de “banda” (de delincuentes, no de música). El Sr. Six es una especie de padrino de su barrio, un tipo que adoctrina a aquellos que considera moral o cívicamente reprobables, y que es respetado incluso por la policía. Pero todo se tuerce cuando un pijeras y rebelde post-adolescente secuestra a su hijo. Entonces el “Señor Seis” se cabrea, y busca a su hijo por toda la ciudad enseñando a las nuevas generaciones el valor del honor entre ladrones y gente malota en general.
 
Mr. Six me ha despertado sentimientos encontrados. Hay muchos elementos gratuitos, pero también giros que consiguen sorprenderte. Por poner un ejemplo, en ningún momento se nos explica por qué Mr. Six puede abofetear a un policía sin ser detenido. Simplemente puede. Y los vecinos de su barrio lo vitorean por ello. Pero cuando le secuestran al hijo y necesita la ayuda de los demás parece que se quede solo ¿Por qué? Pues porque si no la historia no sería como el guionista quiere. Y ese es el lastre que destruye la película: el guión. No solo elementos que se meten con calzador, o escenas reiterativas que apenas aportan algo nuevo sobre lo ya contado, sino la necesidad de meter 3 películas en una sola.
 
– ALERTA DE SPOILERS –
 
La película empieza con un ladrón lanzando una cartera a la basura, tras extraer el dinero de su interior. Mr. Six lo pilla y le dice que ya tiene lo que quería (el dinero), y le anima (coacciona, más bien) a que le envíe la cartera a su dueño para no fastidiarlo con la renovación del DNI y la cancelación de las tarjetas, que tanto en España como en China son procesos que te minan la moral.  En la siguiente escena un ciclista sin muchos modales le pregunta por una dirección. Mr. Six le dice que es un maleducado, pero acaba diciéndole como llegar. En la tercera escena arregla un asunto entre la policía y un vendedor ambulante ilegal, dándole un par de tortas a un policía por el camino. Y se va de rositas.

Tres escenas para contarnos algo que podría haber cabido en una: Mr. Six es respetado en el barrio, tiene una ética particular pero solida, y tiene un corazón que no le cabe en su asiático pecho. Es más, estos tres elementos se aglutinan en la escena de la policía, así que se podrían haber cepillado las dos anteriores. Esta tónica se repite a lo largo de la película, haciendo que a ratos desconectes.

El otro gran problema es coser varias películas para crear una sola. Veamos:
 
Película 1: El detonante de la acción es el secuestro del hijo de Six, pero la película no va sobre cómo Six lo encuentra y lo salva. En parte es de agradecer, para eso ya esta Liam Neeson y su desprevenida hija. Cuando Six encuentra a su hijo descubre que tiene que conseguir una enorme suma de dinero para pagar su rescate. Hay un momento tenso entre los secuestradores y Six y sus colegas, en los que uno de ellos se quita la chaqueta y muestra unos musculosos brazos sexagenarios armados con dos espadas super molonas. Aquí el director hace caso omiso del consejo de Hitchcock y nos muestra una “pistola” que nunca llega a dispararse, para despago del espectador. Es más, deciden apostar fuerte y quedan una semana después en un lugar determinado para darse de leches. Si gana Six se lleva a su hijo y no paga la pasta, si gana el chungo se queda con el hijo y la pasta. Es decir, se nos promete una guerra entre bandas que nunca llega a ejecutarse porque…
 
Película 2: Cuando Six está buscando la pasta, y las está pasando putas para conseguirla, aparece su hijo en casa: “Oye, pápa, que me han liberao”. Pues muy bien hijo. La novia del secuestrador lo ha liberado y le ha dado una bolsita con el dinero que Six había adelantado por el rescate de su hijo. Si es que hasta los malos son buenos en esta peli. En este trozo de película padre e hijo se reencuentran. Al principio va mal pero después se lo pasan chachi juntos.
 
Película 3: La novia del secuestrador es un poco lerda. En la bolsa del dinero había un papel muy importante para la organización criminal que ahora quieren recuperar, pero la bolsa está en la basura de hace unos cuantos días. Los chungos le dan cuatro tortas a Six y le revientan la cabeza a su hijo. Ahora Six debe encontrar el papelucho para dárselo a los dueños, y después enseñarles civismo criminal. Six se empeña en hacerlo todo solo, pero al final todos los miembros de su antigua banda (no solo los dos viejales de siempre, sino TODOS los viejales, échale unos veinte o así) acuden al lugar de encuentro. Si, por fin tendremos la guerra entre bandas en un marco precioso: la superficie de un lago helado. Los chungos viejos corren por el hielo, mientras los chungos menos viejos hacen lo propio, dirigiéndose a una encarnizada batalla. FIN DE LA PELÍCULA. Se ve que no había presupuesto para peleas y demás florituras.

– FIN SPOILERS –
 

No obstante hay guiños y giros sorprendentes que te mantienen atento a la pantalla. La relación entre Six y Cotorra, su amante bandida, es interesante hasta que a ella la relegan al típico papel de mujer sufridora. Los dos colegas de Six son carismáticos, con personalidad propia, a los que acabas cogiendo cariño. Y, sobre todo, la avestruz con su lírico y paralelo final al de Six te enaltece el corazón y te arranca una sonrisa.

El apartado visual es correcto, sin sorprender pero luciendo fantástico. Los actores y actrices están bastante centrados, la música acompaña y las escasas escenas de acción están bastante bien rodadas y coreografiadas (excepto un cabezazo que da Six a un chungo. Luce muy falso el pobre).

En definitiva, Mr. Six se deja ver. Tiene freestyles de guión y a ratos no te crees las motivaciones de su protagonista, pero si te sobran dos horas y cuarto es mejor que veas esta película que alguna otra más chunga.

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