SITGES 2016. Crítica de ‘The Frankenstein Complex’: Interesantísimo documental sobre la creación de criaturas

Las críticas de Agustín Olivares en Sitges 2016: The Frankenstein Complex
 
Interesantísimo documental dirigido por Gilles Penso y Alexandre Poncet, en el que los artesanos vivos más importantes de la industria cinematográfica (Rick Baker, Greg Nicotero, Tom Winston…) junto a ilustres directores del fantástico (Guillermo del Toro, Joe Dante, John Landis), hacen un repaso a la creación de los monstruos más icónicos del séptimo arte, relatan sus vivencias, recuerdan con amargura la irrupción de la tecnología digital y se lamen las heridas frente a la situación actual, en la que las marionetas y los animatronics están relegados a una pequeña porción de la producción audiovisual.
 
El documental es una delicia para cualquier espectador. Lo disfrutaran especialmente los seguidores del fantástico, pero también cualquier otra persona ajena a la fiebre del género. Cuando intento imaginarme el target de alguna película siempre pienso en mi madre. ¿Esta película la vería ella? ¿La disfrutaría? Rotundamente SI. Desde El Fantasma de la Opera de Lon Chaney hasta Pacific Rim, pasando por las producciones de Ray Harryhausen e hitos hollywoodienses como Alien o Terminator, todos tienen cabida en el documental y todos pueden resultarle familiar a mi madre, en mayor o menor medida. Me apuesto un dedo a que fliparía con el proceso de creación de un animatronic, se maravillaría con la paciencia de los animadores stop motion y se sorprendería al descubrir que dentro de los velociraptores de Parque Jurásico había una persona metida.
 
The Frankenstein Complex hace un recorrido cronológico a la historia del maquillaje, los trajes y los efectos digitales, de la mano de los propios protagonistas. Siguiendo la voz de los ilustres invitados, empezamos con un repaso por las primeras películas fantásticas como Frankenstein, El Hombre Lobo o La mujer y el monstruo, resaltando el valor de esos primeros artesanos autodidactas que revolucionaron el todavía adolescente mundo del cine.
 
De los maquillajes imposibles pasan al stop motion, nombrando el sorprendente trabajo de Willis O’Brien pero centrándose en su pupilo, Ray Harryhausen. Ellos fueron los responsables de animar las criaturas fantásticas de King Kong, Jason y los argonautas o Furia de Titanes, entre otras. Resulta muy sorprendente como esta técnica sobrevivió hasta principios de los noventa, siendo utilizada en clásicos del género como Robocop o El ejército de las tinieblas, y que todavía sigue siendo utilizada en animación.
 
Las marionetas y trajes de goma aparecen de inmediato, citando ejemplos clásicos como Star Wars (se centran en la creación de los personajes de la cantina y la mezcla de técnicas para darles vida), Alien o Depredador. Y entran en escena los animatronics, mi parte favorita. Me parece maravilloso como dan vida a la Reina Alien, a Goro de Mortal Kombat o a los Gremlins. La expresividad de la que les dotan y la capacidad para transmitir emociones es sorprendente.
 
Al respecto de las emociones Guillermo del Toro hace una reflexión de lo más acertada: un monstruo es un personaje más, por lo tanto debe ser lo más tridimensional posible. ¿Acaso King Kong no tiene emociones y un objetivo? ¿Las criaturas del mercado de HellBoy II no son como personitas muy feas y destartaladas? Siempre hay excepciones, pero en la medida de lo posible propone tratar con respeto a las criaturas y dotarlos de emociones y sentimientos.
 
Y llega el drama: la tecnología digital. James Cameron utiliza VFX para dotar de vida a la serpiente de agua en The Abyss, hecho que cambiaría la creación de los monstruos. No obstante, tanto en esta película como en Terminator 2 se mezclan técnicas tradicionales de marionetas y animatronicos con efectos virtuales, pero Parque Jurásico supuso el cambio radical. Pese a que también se mezclan técnicas, la prensa dio todo el mérito a los animadores virtuales, rebajando el valor de los animadores tradicionales y sumiéndolos en un progresivo olvido. Desde entonces los maquillajes y criatura reales han sido sustituidas, en la mayoría, por criaturas digitales. Las limitaciones de presupuesto y los apretados márgenes temporales se lo ponen aun más difícil a los artesanos, que ven cómo pasan de maquillar a hordas de orcos a no maquillar ninguno.
 
En cuanto a los artistas invitados me llama la atención la ausencia de Tom Savini, maquillador respetado por el fandom gracias a sus maquillajes en El día de los muertos, Maniac o Viernes 13. Y también me resulta curioso que aparezca Kevin Smith, que hace la función de Wikipedia pero que poco tiene que aportar por su propia experiencia.
 
En definitiva, The Frankenstein Complex es un interesantísimo documental que os encantará. Divertido, dinámico, curioso, añejo. No podréis invertir mejor la hora y tres cuartos que dura.

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