Crítica de ‘Escuadrón Suicida’: ‘Doce del patíbulo’ con supervillanos

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Escuadrón Suicida 



No es necesario ser un gran fan de los cómics de DC o de Marvel para disfrutar de las adaptaciones que tanto Warner Bros. como Disney/Marvel Studios nos llevan a las salas de cine, pero sí que es un aliciente poder ver en carne y hueso a los superhéroes y villanos que tantas y tantas horas de diversión nos han hecho pasar con sus aventuras impresas. De la misma forma, aunque uno sea más fan de un sello editorial que de otro, lo que está claro es que si te gustan los cómics se suelen apreciar más estas adaptaciones, y si lo tuyo simplemente es el cine “palomitero” sin necesidad de pensar demasiado pero sí que te ayude a desconectar y pasar 2 horas abstraído de la realidad, Escuadrón Suicida es tu película.

David Ayer dirige y se ha ocupado de escribir el guión basándose en la novela gráfica creada por Robert Kanigher y Ross Andru en 1959, donde los protagonistas son un grupo de supervillanos que trabajan para el gobierno de los Estados Unidos a cambio de conmutar sus penas… lo que bien podríamos decir que es una versión moderna y musculada de Doce del patíbulo.

Reúne a un equipo con los más peligrosos supervillanos encarcelados, pon a su disposición el arsenal más poderoso del gobierno, y envíalos a una misión para derrotar a un enemigo enigmático e invencible. La oficial de inteligencia de EE.UU. Amanda Waller ha creado un grupo secreto que reúne a individuos diversos y despreciables que no tienen nada que perder, y que servirán perfectamente para la misión. Sin embargo, una vez se den cuenta de que no habían sido escogidos para triunfar, sino por su evidente culpabilidad cuando fracasen de forma inevitable en la misión, ¿decidirá el Escuadrón Suicida morir en el intento o será un “sálvense quien pueda”?

Con esa trama es lógico que pensemos rápidamente en Doce del patíbulo, pero recordemos que Escuadrón Suicida adapta un cómic que ya partía de esa base, aunque no pocas veces hemos visto grandes películas inspiradas en otros grandes clásicos como Los siete samurais, revisitada decenas de veces con multitud de títulos.

Si algo no se puede echar en cara a Escuadrón Suicida es su deseo de llevar a la pantalla grande una gran cantidad de personajes, no presentados previamente, y contar una gran aventura de todos ellos. La dificultad radica principalmente en tratarse de personajes poco conocidos para los no lectores de cómics, y dado que no han hecho como Marvel, que se dedica a hacer películas independientes de sus superhéroes para luego unirlos en películas corales, obviamente parece precipitada la forma en que presentan a todos ellos, y eso no se puede discutir, pero tampoco necesitamos 2 horas para cada personaje, para saber que uno es un asesino a sueldo, otra es una loca psicópata, otro tiene una pinta rara y otro lanza fuego, por ejemplo. Por lo que me quito el sombrero ante la forma visual y precoz que han encontrado para presentarlos a todos. Dicen que Warner ha metido mano en la película, ha cambiado el montaje de la misma y hay mucho tijeretazo, sobre todo en la primera hora de la misma, pero aún así, esa primera hora funciona perfectamente.

Tras una rápida presentación de los protagonistas, nos meten de lleno en la acción, aunque siempre hay hueco para flashbacks, para ponernos en antecedentes, y por no dejar a un lado a quienes no conocen a estos locos suicidas, tenemos cameos de lujo que mejor no cito para disfrutar de ellos directamente en el cine, pero que ayudan a ganar coherencia y unir con este universo cinematográfico de DC Cómics, tanto de lo ya estrenado como de lo que se avecina.

Y una vez metidos en faena, estamos ante un no parar de tiroteos, explosiones, peleas a katana limpia y, sobre todo, mucho humor. Si hay un punto que rompe lo que hemos visto hasta la fecha en las adaptaciones de cómics de DC, es ese humor, totalmente ácido, sin censura y muy sexy en ocasiones. La herencia dejada por Deadpool en los cines queda patente, y ya las películas de superhéroes no tienen que ser grandes producciones para todos los públicos, que obligaba a censurar para llegar a más público. Escuadrón Suicida sabe que su fuerte son los personajes, villanos que pueden hacer de todo y no tienen por qué tener una cierta moralidad, y eso lo demuestran en cada escena.

La vía libre a la hora de llevar a la pantalla estos personajes ha quedado patente en el trabajo del reparto encabezado por Will Smith como Deadshot, Margot Robbie como Harley Quinn, Jai Courtney como Capitán Boomerang, Cara Delevingne como Encantadora, Joel Kinnaman como Rick Flag, Adewale Akinnuoye-Agbaje como Killer Croc, Karen Fukuhara como Katana, Viola Davis como Amanda Waller y Jared Leto como El Joker.

Puede que todos esperásemos que Leto llevara el peso de la película, por ser quien interpretaba al personaje más conocido inicialmente, pero si no fuera por Will Smith y Margot Robbie puede que estuviéramos ante una película totalmente diferente. Smith está claro que ha sabido labrarse una carrera en Hollywood, y sabe meterse en la piel de cualquier personaje, pero lo lleva a un nuevo nivel si además le das un guión en el que puede dar rienda suelta a su humor, a chascarrillos por doquier, a juguetear con otros personajes, sin la necesidad de tener todas las miradas puestas sobre él. Y el actor con quien más química encuentra es con el otro gran pilar de la película, Margot Robbie, una mujer espectacular que ha sabido introducirse de lleno en la picardía de Harley Quinn, mostrarnos la evolución de su personaje hasta llegar a ser como es ahora, y que no nos choque ver a una joven con pantalón corto y un bate de béisbol repartir estopa a seres de otro mundo. Se nota que ambos están a gusto con sus personajes, y eso se plasma en cada secuencia. Y no menos importante es Jared Leto, quien se decía que había perdido el juicio para llevar a cabo esta interpretación, y, sin ser el protagonista absoluto, ni tampoco ser esa la intención, nos muestra un Joker atípico en el cine, más psicópata y cercano a El Joker del cómic “La broma asesina”, donde parece que cada aparición suya ha sido rebuscada entre las miles de páginas dedicadas al personaje, para dotarle no sólo de esa personalidad, sino también del aspecto visual que vemos en cada secuencia, y nos hace desear que tenga más protagonismo en el futuro para disfrutar plenamente de lo que Leto ha sabido preparar.

El equipo creativo entre bastidores de Ayer incluye al director de fotografía Roman Vasyanov (Corazones de acero, Sin tregua), el diseñador de producción Oliver Scholl (Al filo del mañana), la diseñadora de vestuario Kate Hawley (la trilogía El Hobbit) y el supervisor de efectos visuales y nominado al Óscar Jerome Chen (Corazones de acero, las películas de The Amazing Spider-Man), y a todos ellos hay que citarlos, pues igual de importante es el reparto y sus perfectas interpretaciones de los personajes, como lo es el apartado visual de la película, tanto a nivel de fotografía como de producción y el vestuario de todos ellos… pero vayamos por partes.

Cuando pensamos en una película de DC Comics llevada al cine de la mano de Warner, nos viene un mundo oscuro, lúgubre, mucho más sombrío que las adaptaciones multicolor y festivas de Marvel. Son como el día y la noche, y eso es algo que hemos visto recientemente de nuevo con Batman v Superman: el amanecer de la justicia, que a su vez es realmente una precuela de Escuadrón Suicida, pues ésta funciona como continuación directa de los acontecimientos mostrados en la primera aventura de Ben Affleck como Batman, que a su vez ampliaba el universo y la historia iniciado con El hombre de acero. Pero mientras las dos primeras películas nos llevaban de la mano a un mundo de peleas y violencia, de enfrentamientos entre diversos mundos, todo bajo una visión seria de los acontecimientos, Escuadrón Suicida es el giro gamberro protagonizado por villanos que necesitaba DC, como lo fuera en su momento Guardianes de la Galaxia en el Universo Cinematográfico de Marvel. Y para conseguir ese giro no sólo podía sustentarse en un guión (con sus pros y sus contras) sino que tenía que estar acompañado de un cambio visual, y lo han conseguido.

Desde los créditos iniciales nos damos cuenta que el color comienza a inundar la pantalla, pero no con un cambio de fotografía donde las ciudades sean más luminosas, sino que respetando la estética de sus predecesoras adaptaciones de DC Comics, añaden multitud de detalles gráficos superpuestos sobre las imágenes que nos sirven a modo de presentación de cada uno de los personajes, recordando bastante la estética de los cómics aderezada con luces de neón, y por si fuera poco, todo perfectamente integrado en nuestro idioma, para que nadie pueda perder detalle leyendo subtítulos. Tanto créditos iniciales como créditos finales engloban una estética propia que será fácilmente reconocible de esta película aunque pasen los años.

En lo que respecta a los efectos especiales, propiamente dichos y pensados como acompañamiento de la acción, es imposible pensar que una película de esta magnitud pueda flojear en ese apartado, y efectivamente cumple con creces. Nos convencen de que dioses y monstruos pueden adentrarse en nuestro mundo y plantar cara a la humanidad con sus poderes, de la misma forma que un personaje como Diablo lanza fuego de sus manos y en ningún momento pensamos que no pueda ser real. E incluso las transformaciones de Encantadora son tan fluidas que pasan desapercibidas, pero se integran perfectamente en el desarrollo de la trama, sin buscar más que seguir el hilo conductor de la caótica historia.

Y no menos importante es el vestuario. Obviamente Will Smith y Margot Robbie destacan por encima del resto, y Jared Leto lleva a El Joker a otro nivel no visto hasta la fecha, pero eso no sería posible si no nos creyéramos que pudieran ser reales, y el vestuario diseñado para cada uno de ellos, en especial para El Joker, es un fiel reflejo de lo que conocíamos en los cómics, sin resultar ridículo,y que combina perfectamente con el resto de trajes del Escuadrón, no chocando su aspecto con el de los militares (normales) que acompañan al grupo en sus peripecias. Kate Hawley tenía la difícil tarea, en concreto, de llevar a la pantalla grande a un nuevo Joker que no necesariamente hiciera olvidar a los perfectamente interpretados por Jack Nicholson o Heath Ledger, y para dicha tarea se ha dedicado a crear una serie de looks variados para el personaje, que cambia más de ropa que Beyoncé en un concierto, pero que todas ellas nos recuerdan a muchas de las versiones en papel de El Joker, tanto cuando va informal como de gala, siempre dentro de su genialidad o locura, según se mire.

La música del oscarizado compositor Steven Price (Gravity) acompaña con sus acordes las locuras de estos supervillanos en su lucha contra algo desconocido, pero donde destaca la banda sonora no es en el score propiamente dicho, sino en la gran selección de temas de ayer (como el director) y de hoy, las cuales encajan perfectamente con cada secuencia, pareciendo que han sido creadas para la ocasión. Está claro que es mucho más fácil comprar los derechos de las buenas canciones existentes que crear algo de cero en su totalidad, pero también tiene su mérito encontrar temas que acompañen a estos atípicos héroes.

No pongo en duda la necesidad de que Escuadrón Suicida necesita de una versión extendida como ya la necesitase (y se editase) Batman v Superman: el amanecer de la justicia, pero aún así estamos ante uno de los productos más frescos del mercado cinéfilo veraniego, que amenizará a todos los espectadores, sin importar sus gustos y edades, sacando más de una sonrisa al público que se llevará una sensación de buen “rollismo”, que no es poco en los tiempos que corren.

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