Crítica de ‘Star trek: Más allá’: Sobresaliente secuela

Las críticas de Óscar M.: Star trek: Más allá
El estreno de Star trek: Más allá era la prueba de fuego para demostrar la viabilidad de la franquicia estelar tras la salida de J.J. Abrams como director (y su viaje a una galaxia muy, muy lejana) y de sus guionistas habituales (como sucedió con la saga Misión: Imposible), y la secuela consigue salir bastante airosa.
Afortunadamente el cambio de director apenas es apreciable en esta tercera entrega de la reiniciada saga de las aventuras de la nave Enterprise y continuar con el mismo equipo creativo y el mismo reparto ofrece una continuidad envidiable y necesaria, por otro lado.

Las inagotables aventuras de la tripulación del U.S.S. Enterpirse tienen en Star trek: Más allá un excelente ejemplo de cómo realizar una película (habrá quienes lo llamen episodio televisivo más largo de lo habitual) manteniendo el interés del público por los viejos y los nuevos personajes.
Es evidente que, al ser la tercera entrega de la (nueva) saga, es imprescindible que el espectador haya visto las dos anteriores, aunque, si algo caracteriza a esta franquicia, es la independencia argumental de las películas entre sí y hasta con las series de televisión.
De esta forma, aunque hay una breve reintroducción de los personajes (los cuales continúan ampliando sus relaciones en esta entrega), la personalidad y la función de cada individuo está bien definidas y no suponen un lastre ni para los nuevos espectadores, ni para los expertos.
La incorporación de caras nuevas al reparto siempre son un golpe de aire fresco, tanto en el caso del villano Krall (interpretado por Idris Elba), como en el de la nueva aliada, Jaylah (a la que pone cara -bajo mucho maquillaje- Sofía Boutella). Ambos son unos grandes fichajes para la franquicia, bien introducidos, poco forzados y con sus correspondientes momentos de gloria, como buenos secundarios que son (esperemos que Jaylah vuelva más adelante).
El trabajo de Justin Lin apenas es apreciable y eso es algo valorable. Se le va un poco la mano en las escenas de acción (un clásico en su filmografía, no hay que remontarse muy lejos: en Ahora me ves 2 las peleas son auténticos “viajes espaciales”, donde no se aprecia nada con tanto movimiento de cámara), pero, en general, mantiene el estilo impuesto por J.J. Abrams (a excepción de los aborrecibles destellos) y consigue una película menos personal que los anteriores desastres fílmicos firmados por el director.
Del guión escrito por Simon Pegg y Doug Jung hay que destacar su amplia capacidad para ofrecer una secuela entretenida, que evita (con mucha habilidad) recargar la historia y atontar al espectador con nombres imposibles de pronunciar o constantes visitas a diversos planetas, como sucedía en las anteriores. La obligatoria visita a un lugar nuevo (un protoplanetoide artificial a medio camino entre la estación espacial de Elysium y Xandar, planeta central de Guardianes de la galaxia) no desentona y el nuevo planeta donde transcurre casi toda la acción es una delicia para el uso de los efectos especiales.
También hay que agradecer a los guionistas que no hayan continuado rehaciendo la saga anterior, mostrando más independencia y evitando “clonar” Star trek III: En busca de Spock, porque ya tuvimos en Star trek: En la oscuridad una actualización del argumento de Star trek II: La ira de Khan. El espectador y la saga salen beneficiados de dicha decisión y se demuestra que la nueva saga puede crecer y expandirse de manera independiente (aunque valoremos altamente las necesarias referencias a la serie original o a las películas anteriores, no hay que olvidar que es el 50 aniversario).
El compositor de la banda sonora, Michael Giacchino, consigue una partitura emocionante y que encaja a la perfección con las imágenes. El autor ya se había encargado de deleitarnos en las anteriores entregas, pero en esta tercera parte consigue poner los pelos de punta desde los primeros acordes, tanto a nuevos espectadores, como a los seguidores más “trekkies”. Su aportación crea una atmósfera inigualable y complementa las escenas de acción con maestría.
Star trek: Más allá es un punto y seguido en la franquicia, que se puede disfrutar tanto por espectadores clásicos, como por nuevos seguidores. Dejando la saga en un punto álgido para las ya anunciadas Star trek 4 y la nueva serie de televisión. Larga vida y prosperidad a Star trek.

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