Crítica de ‘Ahora me ves 2’: Apabullante y rebuscada secuela

Las críticas de Óscar M.: Ahora me ves 2
Con más de un mes de retraso (una constante en la cartelera española de este verano) llega a los cines la secuela de Ahora me ves… (con el poco sorprendente título de Ahora me ves 2), que por el camino ha perdido el subtítulo The second act con el que se realizó el rodaje y el factor sorpresa de la primera parte.
El éxito de Ahora me ves… (recaudando más de 351 millones de dólares, sólo la tercera parte en la taquilla americana) radicaba en ser una propuesta fresca, innovadora, a medio camino entre películas del género mágico más serias (como El truco final (El prestigio) o El ilusionista) y los pseudo documentales televisivos donde se revelan las artimañas de los prestidigitadores.

La secuela tiene a Jon M. Chu al frente y queda claro que el cambio de director ha sentado muy mal a la franquicia. No se puede esperar mucho de un director que acepta voluntariamente rodar dos documentales sobre un niño cantante, terminar de rematar la saga G.I. Joe y cuyo último estreno ha sido un fracaso tan sonado como Jem y los hologramas (la cual ni ha podido recuperar la inversión).
Chu demuestra que tiene un problema muy grande a la hora de dirigir: las escenas de acción son confusas, poco claras y excesivamente intensas (y no es un hecho aislado de la película que nos ocupa, G.I. Joe: La venganza era una simple acumulación de escenas de diálogos aburridos y explosiones). El resto de la película es demasiado apabullante, con un estilo que intenta imitar a la entrega precedente, pero se pierde en un constante giro dramático y truco mágico dentro de otro, como una secuela de Origen, pero con magos de por medio.
Tampoco se puede decir que se esfuerce mucho en la dirección de actores, Jesse Eisenberg emite la misma interpretación que vimos en La red social y en Batman v Superman: El amanecer de la justicia (alguien tiene que decirle que mover la cabeza y recitar las frases de manera atropellada no es actuar) y el resto va por libre, aunque los que mejor se lo pasan y más destacan son Lizzy CaplanDaniel Radcliffe (menos de lo que se esperaba) y Woody Harrelson (por partida doble).
Ed Solomon ha construido un guión entretenido (demasiado rebuscado en ciertos giros argumentales, sobre todo en la parte final), consecuente con la película anterior (aunque se haya sustituido a la protagonista femenina) pero excesivamente basado en sorprender a la audiencia, en lugar de centrarse en los personajes o la historia a contar, como ya le pasó con sus guiones de Super Mario Bros., Hombres de negro o Los ángeles de Charlie.
Solomon no sabe qué hacer con los personajes y se dedica a moverlos de un sitio a otro, ofrecer irrealizables actuaciones mágicas digitales (la única escena que realmente merece la pena es la del naipe volador en la empresa de seguridad) y enfocar toda la acción hacia el (supuestamente sorprendente) giro final. Todo al ritmo vertiginoso, excesivo y agobiante de Brian Tyler, con una constante partitura de espectáculo de Las Vegas. Pero eso es la parte buena, que el entretenimiento está asegurado.
Como en las anteriores obras del director y del guionista, el espectador sólo puede reclinarse en su butaca y ver pasar las escenas sin que esto suponga ningún esfuerzo por su parte. Principalmente, porque hay ciertos trucos de Ahora me ves 2 que se ven venir, y, sobre todo, porque siempre se tiene la sensación de que vamos a ver la correspondiente explicación en el tramo final. Y la tenemos, al igual que tendremos tercera parte.

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