Crítica de ‘Independence day: Contraataque’: Esta vez es peor, mucho peor

Las críticas de Óscar M.: Independence day: Contraataque
Independence day es el paradigma del despilfarro económico del pasado siglo, el máximo ejemplo del cine ultra comercial para consumidores absortos en efectos especiales que apenas prestan atención a una historia deficiente. Una película de la cual casi todo el mundo soltó pestes, con la que nadie quería relacionarse y vanagloriada injustamente con el tiempo.
Del reparto destaca un Jeff Goldblum en horas bajas, quien (tras Parque jurásico) aceptaba cualquier cosa para pagar la hipoteca y cuyo sótano del fracaso aún tendría una planta más con la secuela (El mundo perdido) y un altivo Will Smith, que se aprovechaba del beneplácito del público (con cara de “me importa todo una caca, esto es una película”) y que ha quedado relegado a su domicilio tras varios fracasos cinematográficos encadenados.
De esta primera película, la escena reventando la Casa Blanca por los alienígenas ha sido utilizada hasta en los telediarios para su promoción y es el máximo ejemplo del cine de Emmerich (o cualquier basura firmada por Michael Bay), donde las explosiones y la destrucción compensan unos infantiloides guiones con multitud de errores (y horrores) que sólo complacen a engullidores de palomitas.
Partiendo de esta base y dejando claro que Independence day no es mi película favorita, ni siquiera la tengo en DVD, ni en Blu-ray ni en Ultra 4K HD, estaba muy claro quela secuela Independence day: Contraataque se me ha atragantado desde su propia concepción.
Pero la culpa no la tiene la película precedente en sí (que también), la causa del rechazo a esta secuela viene provocado por el afán que existe en Hollywood por resucitar y recuperar viejos éxitos (de hace veinte, treinta o cuarenta años), remozarlos y torturar al público con un producto que (excepto en contadas ocasiones) deja mucho que desear y apela directamente a la añoranza del espectador.
Roland Emmerich se proponía recuperar toda la parafernalia, grandilocuencia y patriotismo que vomitó en Independence day y, en esta ocasión, ni se le acerca a la pretenciosidad de la que hacía gala hace veinte años y que tanto rechazo generó en el público no americano. Además de desaparecer por completo cualquier atisbo del humor que podía salvar la película anterior.
Independence day: Contraataque se pierde en un argumento que repite casi esquemáticamente el de su antecesora con poca innovación más allá de los efectos especiales digitales, para el cual han sido necesarios hasta cinco redactores (acreditados) y cuyo mayor y único acierto es reírse de la ausencia de Will Smith.
Un guión plagado de líneas de diálogos insufribles, escritas para niños de cinco años donde se le explica todo paso a paso, dejando claro en todo momento quien es cada personaje, qué hacía en la anterior entrega y qué y dónde está ahora. Para parvularios.
De la historia en sí sólo destaca la Reina Alien (plagio descarado de otra saga alienígena del mismo estudio, Aliens) y su única función es la de representar a un nuevo enemigo, la interacción con el resto de personajes es mínima y bien podría sustituirse por un capitán extraterrestre y la historia seguiría siendo igual de plana y predecible.
Como viene siendo habitual en el cine de Emmerich, la destrucción del planeta Tierra es una parte primordial del argumento. En este caso, falta la espectacularidad de la destrucción de Nueva York o de la Casa Blanca. La secuela de Independence day no tiene una escena antológica de destrucción ni personalidad propia, sólo se limita a colocar una nave en mitad del océano (aunque por el camino se lleva a media China). La mejora en los efectos digitales por ordenador permite una destrucción más masiva, pero, al mismo tiempo, impersonal y muy alejada de aquellas maquetas usadas para la primera parte.
Por supuesto, volvemos a tener las escenas absurdas e innecesarias de arengas a los militares por un jefe de estado, los sacrificios lacrimógenos, las empachosas escenas de amor y despedida que ralentizan la acción de manera soporífera, los diálogos absurdos y explicativos, los héroes anónimos salvando al perrito de turno, las archiabusadas escenas de países no americanos no haciendo nada (salvo escuchar las noticias) y, en general, todo lo malo de Armaggedon, El día de mañana2012 o cualquier otra producción de los reyes del cine de desastres.
La recuperación de actores de la anterior entrega (Bill Pullman con barba -que parece el doble de David Fincher– y Goldblum, al que sólo le falta sacársela y mear -perdón por reventar el chiste-) y la incorporación de nuevas caras (oportunamente hay una actriz asiática y un afroamericano, por aquello de representar a las minorías) interpretando a personajes con veinte años más no mejoran una película donde (como la anterior) se obvia cualquier atisbo de interpretación más allá de un trabajo plano, sin sentimiento, pero con lágrimas digitales.
Independence day: Contraataque no es una secuela digna, no es una película que honre a su pasado, ni que haya tenido en cuenta los (muchos) defectos que tenía la película precedente, simplemente es un rebozado de Independence day con la vista puesta en saquear la taquilla. Espero que no tengamos que sufrir Independence day 3 y 4.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Independence day: Contraataque’: Esta vez es peor, mucho peor

  • el 29 junio, 2016 a las 7:47 am
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    He leido tu critica, y por lo que me ha parecido la pintas igual de mala o peor que la de dioses de egipto, pelicula que tuve el desagradable honor de verla el domingo, aun así después de leer tu crítica sigo teniendo ganas de verla.

    Respuesta
  • el 29 junio, 2016 a las 8:03 am
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    Hola Iván,

    El guión está más o menos al mismo nivel que el de la primera. Absurdo, poco justificado y excesivamente explicativo.

    No es comparable a Dioses de Egipto puesto que los efectos especiales de ésta son mejores.

    Gracias por comentar.

    Respuesta

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