Crítica de ‘Bone Tomahawk’: Cuando la palabra asco se convierte en un elogio

Las críticas de Fernando Quintero: Bone Tomahawk

“Buah”, “puf”, “agh”, “eow”, “fff”, “puaj” y más onomatopeyas son las que salen inconscientemente de la boca a la vez que se esboza una sonrisa cuando se ve Bone Tomahawk. Película hecha para gente nada sensible y con un gusto por lo gore…un tanto especial. Sabiendo que se trata de una película desagradable para según qué público, es mejor aceptar que la crítica es adecuada para las personas amantes de este tipo de cine.

La película llama la atención por los elogios de crítica y público por tratarse de una mezcla inmezclable: El western y el cine de terror. A priori se trata del motivo que puede llegar a mover al espectador para que vaya al cine a verla, pero una vez vista, he de decir que se trata de una de las películas más gores y explícitas que nunca había visto antes, y eso que pensaba que estaba insensibilizado tras vivir en una sociedad en la que los telediarios de las 15.00 muestran sin censura a manifestantes atropellando policías en Venezuela con un autobús.
David Arquette es quien inicia el primer acto de una película que a veces parece ser lenta… muy lenta, y que se mueve durante toda la mitad de la película en una especie de “Buddy movie” y “Road movie”, sobre todo por las conversaciones, o más bien temas de conversación que tiene el personaje de un Richard Jenkins espléndido de los pies a la cabeza. Ya habíamos visto al actor en decenas de películas de comedia, pero relajar la tensión en una película de esta mezcla de géneros, hace que lo convierta en un pilar fundamental del grupo de personajes que van turnándose el protagonismo. Precisamente Jenkins es el que más destaca sin lugar a duda, aunque Matthew Fox no se queda atrás en los planos en los que aparece y sobretodo cuando está cara a cara con Kurt Russell. Algo más desapercibido queda Patrick Wilson, el supuesto protagonista principal de cinta, quien tiene un papel muy lineal y no llega a destacar del todo, al menos en cuanto a su interpretación, pero sí a la importancia de su personaje. Kurt Russell sin embargo empieza fuerte, presentándose casi como un Sherlock Holmes del Oeste, pero se va desinflando a medida que suceden los hechos hasta que hace un amago de explotar en sus escenas finales.
Bone Tomahawk es una película que no tiene banda sonora y esta ausencia de recurso cinematográfico, hace que se convierta en un mismo recurso, ya que causa una tensión en todas y cada una de las escenas que sólo la mitiga las voz bobalicona del citado Jenkins. Lo que sí es demasiado exagerado, al menos bajo mi punto de vista, es el sonido. Es algo que se ha utilizado exageradamente e incluso innecesariamente, provocando efectos de sonidos ensordecedores para cada paso de los personajes o el apoyo de la muleta del personaje de Patrick Wilson.

Además, por ponerle algún contra, la idea de que cuatro personas (uno lisiado, un viejo, un sociópata y el sheriff) vayan a rescatar a dos secuestrados por una tribu de indios de la cual no se sabe el número que los componen, hace pensar que el guión está muy cogido con pinzas en ese sentido. Por lo demás, es una película que no se hace muy larga, y eso que dura dos horas y cuarto. A muchos les cansará la larga caminata que hacen los protagonistas para llegar a la tribu y querrían que se suprimiera minutos, pero a mi entender, es un tiempo necesario para generar la tensión requerida y así conocer en profundidad a los personajes, ya que sin este “paseo”, el metraje de la película sería de una hora escasa y no le encontraríamos mucho sentido a las decisiones de los personajes en la conclusión de la trama.

Bone Tomahawk contiene escenas de lo más desagradables y que nunca podía haber imaginado haber visto, llegando a superar en algunas ocasiones (y aquí me la voy a jugar) al cine gore coreano y, tras haber visto El infierno verde hacía una semana, necesitaba la sensación de redimirme y poder ver una película en la que pudiera ver vísceras, aunque nunca imaginé que sería tan explícito y que además participasen actores de gran calibre en estas escenas como son los protagonistas de la película. Chapó para S.Craig Zahler, quien no se ha arrugado en un sólo instante en su debut como director en una película que él mismo ha escrito y que se ha rodeado con actores de renombre. Será interesante ver su progresión durante los próximos años en el cine, ya que está película ha sido aceptada por absolutamente todo el mundo, sino conózcase que la película fue premiada en Sitges al premio Jose Luis Guarner de la crítica y el de mejor director. ¿Estaremos ante un futuro clásico del cine de terror? Yo apuesto por el sí.

Lo absolutamente espantoso y horrible de esta película, ha sido su comercialización. Una película que ha sido tan aplaudida en el paso de sus festivales, tenía que haber tenido un mayor número de cintas para su distribución en las salas de España, pero ha sido eclipsada por la compra de éstas por otras películas que “merecían” abarcar la mitad de las salas de los cines (como, Leal o Batman v Superman: El amanecer de la Justicia).

En resumen: Si queréis ver un glorioso debut de un director (algo que no suele pasar todos los días) que ha ayudado a revivir un género que se creía muerto, como era el western, mezclando el cine de terror y homenajeando a otras películas de estos dos géneros, (siendo Las colinas tienen ojos la más evidente) y con un reparto que más de uno quisiera para su tercera película, además de poder ver una cinta gore en su mayor esplendor, Bone Tomahawk es la elección perfecta. La adrenalina corre por el cuerpo cuando se está delante de la pantalla y, si no tenéis un cine cerca que la proyecte, es recomendable esperar para su próximo lanzamiento en DVD, Blu-Ray y copias digitales (y no, no me han pagado por este último párrafo).

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