Crítica de ‘Kiki, El amor se hace’: Visión cómica de parafilias extrañas

Las críticas de Óscar M.: Kiki, El amor se hace

La tercera aventura cinematográfica como director del actor Paco León se llama Kiki, se subtitula El amor se hace y bien podría haber sido un remake de aquella locura que rodó Woody Allen en los años setenta llamada Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo (pero nunca se atrevió a preguntar), cambiando el título a Parafilias de las que usted nunca había oído hablar.
La película tiene como eje central aportar algo de luz sobre ciertas preferencias sexuales poco corrientes (o poco confesas públicamente) con muchísimo humor y, al mismo tiempo, con una exquisita naturalidad y siempre desde el respeto, sin ridiculizar a ninguno de sus personajes (donde, en un intento de transmitir cercanía, casi todos tienen los mismos nombres que los actores que los representan en pantalla).

El guión, escrito a medias entre León y Fernando Fernández, básicamente es una vuelta de tuerca cachonda a la película The little death de Josh Lawson. Aunque de forma independiente (desconociendo la conexión con la película original) funciona infinitamente mejor que otras propuestas con el mismo denominador común, como ¿Por qué lo llaman amor? (Cuando quieren decir sexo) o No lo llames amor… Llámalo X, defectuosas aproximaciones al terreno sexual en el cine.
Podría decirse que se han “españolizado” las filias de los protagonistas, aportando un toque más cálido (al situar la acción en verano, donde se lleva poca ropa y las hormonas están más revolucionadas), más natural y menos guionizado (muchos de los diálogos son tan frescos y fluyen con tanta naturalidad que no cabe duda que hay buena parte de improvisación).
Kiki se centra en cinco historias (que apenas se interrelacionan), a cada cual más peculiar, con la misma constante: uno de los integrantes de la pareja tiene una preferencia sexual poco corriente, que provoca que sus relaciones sexuales no sean plenas ni placenteras. Cada pareja intenta enfrentarse a su peculiaridad lo mejor que puede, provocando cómicas escenas y divertidos diálogos.
Tal vez el guión empieza muy fuerte, acumulando varias ristras de carcajadas continuas provocadas por unos diálogos naturales y sin limitación, que consiguen que el espectador se involucre en las historias a golpe de mandíbula, pero no sabe mantener el nivel cómico, que se va diluyendo cada vez más en resoluciones más serias de las historias.
De esta misma forma, la película se queda a medias en relación a los desnudos. Quedándose en la comodidad de mostrar los pechos de las actrices, pero manteniendo la censura existente respecto a los actores. En ese sentido, se queda muy lejos de propuestas más arriesgadas como Shortbus, que también tenía al sexo como eje central.
Paco León se ha rodeado de buenos amigos para protagonizar su película, es palpable su buena relación con Belén Cuesta (que destaca con su papel de lesbiana alocada y sufridora a la vez) y su acertada elección de Mari Paz Sayago, Natalia de Molina, Luis Callejo o Álex García. Para Candela Peña y Alexandra Jiménez (brutal en la traducción simultánea) ha reservado los personajes con las historias más dramáticas, por dar algo de seriedad al conjunto, aunque prime la comedia. Por otra parte, están muy desaprovechados los personajes de Sergio Torrico y David Mora, que necesitaban más minutos en pantalla. En cualquier caso, el reparto está bien elegido, es cómodo y a nivel interpretativo cumplen perfectamente.
Es inevitable hacer una especial mención a la selección musical elegida: canciones juguetonas, con ritmos desenfadados que dan una calidez y festividad a las escenas, que, además de motivar al espectador a que se acomode en su butaca, hacen que disfrute de las diferentes situaciones sexuales, a cada cual más particular..
Kiki, el amor se hace es una comedia con buenas interpretaciones y un guión correcto, algo inferior a la saga Carmina y cuya comparación con The little death es inevitable y hasta le resta originalidad, aunque el conjunto conserva frescura y hace pasar un buen rato al espectador.

También te puede interesar

Un comentario sobre “Crítica de ‘Kiki, El amor se hace’: Visión cómica de parafilias extrañas

  • el 11 abril, 2016 a las 7:21 am
    Permalink

    Sin haber visto 'The little death', ayer pude pasar un rato agradable en el cine con 'Kik', y la verdad es que me sorprendió para bien. No me disgustaron las entregas de 'Carmina' pero tampoco me encantaron, e iba esperando más bien poco de esta película, pensando irían a buscar al público a base de tetas y culos con algo de humor. Cual fue mi sorpresa cuando me encontré con una comedia que, usando filias sexuales, nos saca una gran cantidad de carcajadas sin necesidad de enseñar demasiado, a pesar de ser quizás algo esperable dada la trama. Obviamente Natalia de Molina deja claro que su espectacular físico no tiene miedo de mostrarlo, al igual que Belén Cuesta no se corta a la hora de enseñar carne, pero como dices, ha sido bastante prudente a la hora de enseñar cacha masculina, y eso que el propio Paco León ya enseñó todo en las redes sociales.

    En conclusión, una película amena, entretenida, para ver con pareja o amigos, que te hace descubrir nuevas filias y sacar una gran sonrisa.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *