Crítica de ‘Zootrópolis’: Disney hace cine de género

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Zootrópolis

Hace ya varios años que se extiende la opinión que defiende que desde la fusión de Disney y Pixar la línea que separa las películas de una y de otra es cada vez más fina. Creo que ha llegado el momento de decir que esa línea sencillamente no existe, ya no hay diferencias ni argumentales ni estilísticas ni de concepción de la animación. Mientras Rompe Ralph o Big Hero 6 podrían parecer más afines a la factoría Pixar (y son películas Disney), Brave o la reciente El viaje de Arlo parecen encajar más en la tradición Disney (y son de Pixar). El nombre de John Lasseter aparece en las producciones Disney con el mismo tino que lo hacía (y sigue haciendo) en las de Pixar. Y Lasseter es, no lo olvidemos, el Pope de la nueva animación.

Viene esto a cuento del estreno de Zootrópolis, el nuevo largometraje animado de Disney que llega a nuestras pantallas con la engañosa apariencia de ser otra películita de animales para exclusivo entretenimiento de los infantes. Y no. Zootrópolis es un entretenidísimo thriller policial con todos los ingredientes del género: academia de policía con instructores chungos, comisaría con compañeros desdeñosos, una trama de misteriosas desapariciones, corrupción política, persecuciones, tiroteos, giros argumentales y una pareja protagonista que establece su química a partir de las diferencias entre ambos. Y todo esto con animales. 
La pareja protagonista formada por la idealista conejita Judy Hops y el cínico zorro Nick Wilde funciona perfectamente bajo el arquetipo “poli bueno-poli malo” y recuerdan a algunas divertidas parejas policiacas de la historia del cine. El resto de los personajes componen una sociedad perfectamente estratificada que juega inteligentemente con la escala de tamaños de los diferentes animales para crear momentos de gran comicidad. No falta la cantante Gazelle que con la voz de Shakira y un aire estético a Lady Gaga funciona como estrella del pop y como líder de opinión. Algunos gags son sencillamente geniales como el de los perezosos que lamentablemente destripan en el tráiler o un descacharrante homenaje a El Padrino que hará las delicias del público adulto. 
Es cierto que no rehúye los mensajes bienintencionados marca de la casa y que servirán como munición a los detractores de Disney para poner la película a parir. Pero a estas alturas ya da igual, los odiadores profesionales no necesitan ayuda. Los demás no debemos perder de vista que estamos ante una película de dibujos animados destinada fundamentalmente al público infantil, y no parece disparatado incluir en el argumento ideas como el valor del afán de superación que puede llevar a cada uno a ser lo que quiera ser, el aceptar las diferencias del prójimo para mejorar la convivencia o el quimérico anhelo de una sociedad perfecta en la que “depredadores” y “presas” puedan convivir sin ejercer sus tradicionales roles de “malos” y “buenos” respectivamente. 
En cuanto al público adulto, además de seguir con interés la trama (aunque los seguidores del cine policiaco han visto varias veces historias similares) se pueden encontrar con curiosas reflexiones acerca de cómo los gobernantes utilizan el miedo para tener sometida a la sociedad, “el miedo es útil, el miedo funciona” llega a decir un personaje en determinado momento para justificar la maquiavélica trama que pretende alterar la convivencia en la ciudad de Zootrópolis y que no es ajena a nuestra vida real modificada sustancialmente por el pánico ante el “nuevo” terrorismo y sus consecuencias en las medidas de seguridad instauradas por los gobiernos (fundamentalmente) occidentales. 
Como viene siendo habitual en las últimas producciones de la casa, tampoco faltan autorreferencias a otras películas Disney que funcionan como guiños al espectador al que hacen cómplice de chistes que parece entender todo el mundo menos los protagonistas del film. Impagable el chiste del “top manta” o cierta referencia musical a una reciente canción de mucho éxito de otra película de los mismos creadores. Y tirando de mala leche, no parece casual que uno de los malos tenga un parecido más que razonable con Scrat, la ardilla prehistórica de la saga Ice Age curiosamente de una factoría de animación rival. 
En conclusión Zootrópolis es una divertida película que consigue ofrecer niveles de lectura infantil y adulto al tiempo que cuenta una entretenida historia que para muchos niños será su primer thriller y para sus padres una más que amena recreación de la sociedad del siglo XXI. 

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