Crítica de ‘Embarazados’: Una comedia que no termina de decantarse por el humor

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Embarazados

Hablar de comedia española es casi sinónimo de hablar de éxito, al igual que hablar de Paco León es casi como decir que la respuesta del espectador hacia una película va a ser positiva, pero la nueva película dirigida por Juana Macías, protagonizada por Paco León y Alexandra Jiménez, intenta ir hacia el lado de “tragicomedia”, mezclando comedia con drama, y no logra decantarse ante ninguno de los géneros más allá de las buenas intenciones, aunque para ello se ayude de actores como Ernesto Sevilla, Alberto Amarilla, Ainhoa Aierbe, Iñaki Font y Karra Elejalde.
Embarazados es otra etapa más de la vida reflejada en comedias españolas, pues ya teníamos cómo se enamoran (8 apellidos vascos), acontecimientos previos a una boda (Cómo sobrevivir a una despedida), cómo se casan (3 bodas de más) y ahora toca el turno de ir a por los niños antes de llegar a las reuniones familiares (La gran familia española). Toda las etapas de una vida las podemos vivir a través de comedias españolas, con más o menos calidad y solvencia.
En Embarazados, a sus casi 40 años, Fran (Paco León) y Alina (Alexandra Jiménez) llevan juntos media vida. Para Alina ha llegado el momento de tener hijos, pero Fran no lo tiene nada claro, es joven, las cosas le van bien y no ve la necesidad de estropearlo todo y ponerse a cambiar pañales.
Además, cuando el ginecólogo (Karra Elejalde) les informa de que los espermatozoides de Fran son “pocos, vagos y anormales” y de que Alina está premenopaúsica a los 37, las cosas se complican aún más, Alina quiere someterse a un tratamiento de fecundación artificial, Fran quiere que le dejen en paz y seguir con su vida. Ha llegado el momento de decidirse. Para Fran, entre ser padre y ser libre, y para Alina entre ser madre y seguir con Fran.
La intención de la película parece que era intentar sacarnos unas cuantas sonrisas, aderezadas con una historia que tuviera tintes dramáticos, pero no se decanta por ningún género, ni mezcla con soltura las escenas cómicas y dramáticas, oscilando como una montaña rusa entre dos géneros que nos descolocan, con la sensación general de vaivén emocional donde gana la comedia, pero las escenas más valiosas provienen del drama. Quizás valoraría más positivamente la película si la hubiera visto como un drama con ciertos toques de humor, pero el guión rápidamente me hace olvidar esa idea entre gags manidos y chistes fáciles.
Paco León es indiscutiblemente el pilar sobre el que se planteaba sustentar Embarazados, el reclamo principal, y dota a Fran de la personalidad que muchas otras veces ha interpretado, algo que ayuda a que sea un personaje bastante convincente, alocado y con escenas muy divertidas. León es ya un actor consolidado en el género, capaz también de sorprendernos cuando tiene que ponerse serio, aunque aquí en esa faceta destaca su compañera Alexandra Jiménez, quien, a pesar de no ser de mi predilección, he de admitir que me ha sorprendido gratamente más allá de las escenas cómicas, pues en las partes dramáticas sabe sacar la actriz que lleva dentro y explotar con sentimientos que se adentran en el espectador.
Ernesto Sevilla y Karra Elejalde no destacan ni defraudan, y nos presentan personajes de comedia típica, lo que no ayuda a que sean convincentes. Sevilla en su línea de buscar el gag fácil siempre nos hace reír, mientras que Elejalde parece que ha hecho estudiar medicina al pescador de Ocho apellidos vascos, y nos presenta a un ginecólogo que, aunque a mi no me vaya a tratar uno, menos aún dejaría que fuera alguien así si tuviera que pasar por sus manos. Chistes fáciles, poco elaborados, en un personaje creado tan sólo para hacer acto de presencia sin ninguna consistencia.
Destacar la banda sonora seleccionada para la ocasión, que parece que han robado el iPod a un buen indie que lleva cargada en el dispositivo la música idónea para cada momento del día. 
A pesar de centrarse en un tema tan delicado como el de la decisión en una pareja de tener hijos, no intenta ser una guía para futuros padres, ni tampoco puede, quedando en una historia predecible en la que todo encaja y deja al espectador que decida su propio futuro, obviando en muchos casos el de los secundarios. Lástima que tenga un desenlace rápido que nos deja una sensación tan fría como la de la fecundación “in vitro”.

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