Crítica de ‘Creed’: La mejor secuela posible para la saga ‘Rocky’

Las críticas de Óscar M.: Creed
Siguiendo el camino marcado por recientes estrenos como Jurassic world o El despertar de la fuerza, con Creed nos encontramos ante una nueva versión de lo que se está conociendo como las películas a medio camino entre la secuela y el remake de la película original. Se puede tachar a Creed de oportunista, pero todas las secuelas, películas derivadas o revisitaciones de las versiones originales lo son.
Creed es la mejor secuela posible de la saga Rocky, gracias a la (previsible) forma de recuperar al personaje principal interpretado por Sylvester Stallone, ahora como entrenador del protagonista. Una muy acertada forma de mantener el interés del público seguidor de la saga original y conseguir nuevos adeptos a la franquicia, con un nuevo adolescente como centro de la historia.

Este nuevo estilo de continuación tiene unos puntos básicos que esta nueva entrega cumple a rajatabla: mantener la trama original (con sus correspondientes actualizaciones tecnológicas y sociales), conservando las escenas claves que residen en la memoria de cualquier espectador que haya visto la película original (aunque sea desde una nueva perspectiva) y reincidiendo en los mismos conflictos entre los personajes (tal vez hasta se permitan el lujo de repetir diálogos o cambiarlos de personaje).
De esta forma, nos encontramos con secuencias míticas, sobre todo de Rocky (la película original), pero, en esta ocasión, protagonizadas por un joven afroamericano con un cuerpo labrado en el gimnasio y a base de suplementos proteínicos (porque esos pechos no crecen de la noche a la mañana sólo entrenando). Así se consiguen cuatro cosas: atraer al público joven, a la comunidad afroamericana, a los seguidores del personaje de Rocky y aportar algo de personalidad a esta película derivada de la saga. Todo ventajas.
Michael B. Jordan consigue (más por su peculiar perilla y su nuevo y musculado cuerpo) que nos olvidemos del desastre de Cuatro fantásticos y ofrece una interpretación correcta, más física que psicológica (pero el personaje y el eje central de la trama tampoco le exigen mucho más y el parecido con su “padre” está realizado mediante efectos digitales), mientras que el personaje de Sylvester Stallone está más orientado a tocar la fibra sensible del público y ya sabemos lo que gusta en Hollywood una lágrima fácil, sobre todo si es de un actor perdedor de un Óscar que “resucita” casi cuarenta años después.
El guión es bastante previsible, pero dicho defecto se suple manteniendo la estructura de la película inicial que dio pie a la saga del boxeador más famoso del cine. Ahora se cambia a la mujer del protagonista por una jovencita (también afroamericana, por supuesto, que hay que mantener los tópicos) con una discapacidad (para que también esta entrega tenga su punto de integración social), pero, en el fondo, la historia base, es la misma que vimos en 1976 y que se perpetúa seis películas después, algo que el director y guionista Ryan Coogler ha sabido actualizar y repetir con acierto.
Teniendo en cuenta que Rocky ganó el Óscar al mejor montaje, hay que destacar la labor de Coogler a la hora de intentar imitar recursos clásicos de la saga, como la cámara lenta para los golpes decisivos de las peleas o las constantes escenas de entrenamiento del protagonista, alternadas con los problemas personales de los personajes. Consigue un ritmo correcto, que no aburre al espectador, pero que conserva la sensación de estar viendo una repetición de las mejores jugadas de películas anteriores de la franquicia.
La música incidental compuesta por Ludwig Göransson abusa de las trompetas y los coros para dar espectacularidad a las escenas (algunas, como las del entrenamiento, bastante manidas y sin mucho que aportar, excepto el lucimiento de la musculatura múltiple del protagonista, que pueden rozar el ridículo cuando boxea “a la nada”) y se alterna con temas musicales rap y hip-hop desconocidos en nuestro país, pero que en Estados Unidos venderán discos y descargas digitales a millones.
Los espectadores que vieron la saga original de Rocky y acudan a ver Creed no saldrán defraudados por el homenaje y actualización que se hace de la franquicia precedente, y la nueva generación de público que acuda puede disfrutar de un nuevo punto de partida, con un protagonista más joven y una nueva versión de la historia. Una revisitación muy acertada.

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4 comentarios sobre “Crítica de ‘Creed’: La mejor secuela posible para la saga ‘Rocky’

  • el 26 enero, 2016 a las 6:25 pm
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    Es cierto que hay dos escenas concretas en las que tenemos la sensación de ver de verdad al hijo de Apollo Creed, por su parecido físico. Es cierto que me extrañó que el resto del tiempo no se apreciara el parecido; lo que comentas de que se ha hecho digitalmente lo desconocía, y me decepciona un poco. A parte de eso, cabe precisar que en cuestión de calidad cinematográfica Jurassic World es a Creed lo que en belleza Monica Bellucci es a la pescadera de Torrente. Así te lo digo.

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  • el 31 enero, 2016 a las 10:40 am
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    Le das caña a algunos detalles de 'Creed' eh Óscar xD. Quería hacer crítica de la película así que preparaos que me voy a explayar en este comentario.

    Recuerdo cuando vi la saga entera de Rocky hace ya 8 años. Recuerdo que no me gustaba absolutamente nada antes de verla, pero me puse la primera película y cayeron el resto en menos de una semana, como si estuviera viendo capítulos de Breaking Bad, no podía parar. Por esto mismo he visto 'Creed' con mucha cautela, porque me estropean las nuevas sagas, salvo El origen del planeta de los simios que me pareció espectacular y precisamente creo que Ryan Coogler ha cogido está película para realizar 'Creed'

    A la gente le ha encantado tanto por el gran número de detalles que hacen recordar las primeras películas de Rocky: La pelota, el sombrero, la tortuga, los carteles, los gimnasios, la gallina… sólo me ha faltado la pista de hielo y la tienda de animales (incluso pensé que vería a Dolph Lundgren).

    Me parece curioso que ni tú, ni Carlos hayáis mencionado los planos secuencias que son de los más artístico que he visto en una pantalla en mucho tiempo. ¿Imagináis el tiempo que han tenido que ensayar los protagonistas, el operario de cámara, el auxiliar de cámara, los foquistas…para hacer esa coreografía?

    Se ha intentado atraer demasiado al público juvenil y no me parece mala idea, pero tampoco me parece buena que hayan presentado los boxeadores como si estuviéramos en un videojuego. Y la banda sonora hace lo propio, que sé que a lo mejor no gusta porque en España tira más el reguetón, la copla, las baladas y el pop, pero el hip hop en está película me ha parecido justificado porque demuestra y no olvida los orígenes del protagonista.

    Silvester Stallone está bien, pero no tan bien como en Rocky I, II, III y (sobretodo) IV. No me parece que haya hecho un papelón como para ganar el Globo de oro y esté nominado al Oscar, pero Hollywood es así. ¿Qué le vamos hacer?

    El guión está bien, con muchos detalles como he dicho antes, pero no sé… fallan cosas. Una de las más claras es la base de la película: ¿Cómo se le ocurre a Rocky entrenar a Adonis, después de que muriera Apollo por no tirar la toalla? Que sí, que es el legado, que es como volver a ver a Apollo y eso a Rocky le gusta porque fue un poco culpable de la muerte del boxeador y le quiere volver a ver con vida, pero para mí ahí flojea un poco.

    En fin, está bien 'Creed', pero no es la espectacular película de lal que todo el mundo está hablando (bajo mi punto de vista)-

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  • el 31 enero, 2016 a las 12:18 pm
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    Carlos, la modificación digital de la cara del protagonista es muy evidente en esa escena en la que está corriendo por la calle rodeado de motos. Es sólo un segundo, pero la intención está ahí.

    Fernando, personalmente he valorado el acierto del director y el guionista para poner en marcha una secuela decente y que, al mismo tiempo atrae nuevo público y respeta la saga original. Estoy contigo que la interpretación de Sylvester Stallone no es para tirar cohetes (nunca lo ha sido) y que la motivación del protagonista está un poco cogida con pinzas, creo que lo hace para evitar que otro lo entrene y acabe como su padre.

    Gracias por comentar, compañeros. 😉

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