Crítica de ‘Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts’: Divertido y entrañable homenaje al mundo cómico de Charles Schulz

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts

Cuando el 2 de octubre 1950 Charles Schulz comenzó a publicar su tira cómica “Peanuts” en varios diarios de tirada nacional en E.E.U.U. poco podía imaginar que estaba dando a luz a algunos de los más populares personajes del humor gráfico de la historia y que terminarían por convertirse, además, en un rentabilísimo producto de marketing en todo el mundo. 

65 años después, y cuando se cumplen 15 del fallecimiento de Schulz, ve la luz este largometraje animado que en 93 minutos es capaz de capturar la esencia de las más de 15.000 tiras cómicas publicadas a lo largo de la vida de su autor y actualizarlas al lenguaje visual animado contemporáneo sin que se produzca ninguna colisión entre la sencillez de trazos del material de partida y el complejo mundo de la animación digital post-Toy Story. 
Detrás de este proyecto encontramos al estudio Blu-Sky, artífice de las películas de la saga Ice Age, Robots, Horton, Rio y Epic. Películas que en general, además de ser divertidas, muestran un enorme respeto por la inteligencia de los espectadores infantiles y adultos (cosa que no puede decirse de todos los estudios de animación) y una marcada personalidad que persigue evitar la descarada imitación de Pixar (cosa que hacen la mayoría de los estudios de animación estadounidenses y alguno que otro europeo). 
Quizá el primer acierto del proyecto Carlitos y Snoopy: la película de Peanuts sea encargar el guion al hijo y al nieto de Charles Schulz (Craig y Bryan Schulz respectivamente) que junto al joven guionista Cornelius Uliano firman un guion divertido, entrañable y que puede descomponerse en realidad en dos películas cuyos episodios se alternan con un acertado sentido del ritmo para dar vida a los grandes temas narrativos de las tiras de Schulz: por un lado la vida cotidiana de Charlie Brown (Carlitos) y por otro las ensoñaciones de Snoopy subido a su célebre tejado jugando a ser escritor. 
Ambos “mundos” están perfectamente desarrollados en dos concepciones muy diferenciadas de la animación. El mundo de Carlitos tiene lugar en un universo animado que, a pesar de la digitalización, mantiene el estilo de los dibujos originales; mientras que las ensoñaciones de Snoopy sólo mantienen el estilo sencillo en los personajes (Snoopy y su fiel amigo el pajarito Woodstock fundamentalmente) que viven sus aventuras en escenarios más realistas, incluyendo una memorable secuencia en los alrededores de la torre Eiffel. 
Las andanzas amorosas de Carlitos en pos de su amada niña pelirroja, acompañado de su fiel escudero Snoopy, componen el núcleo central de una trama muy fácil de seguir por el público más pequeño y que en absoluto resulta ñoña para los adultos. No es difícil empatizar con Carlitos, su inocencia, su ingenuidad, su inseguridad, su sentido del catastrofismo ante las contrariedades cotidianas le convierten en un personaje muy querible con el que muchos podemos sentirnos identificados. ¿Quién no se ha ruborizado alguna vez cuando la niña más guapa de la clase le miraba directamente, o más aún, le dirigía la palabra? Pero para los adultos forofos del comic original hay mucho más: Linus y su inseparable mantita, la presuntuosa Lucy, el melómano Schroeder y su piano interpretando a Beethoven, la tierna y egoísta hermana pequeña de Carlitos: Sally Brown, Franklin, Marcia, Patty Pecas… es decir, todo el universo de la tira de Schulz, consejos psicológicos de Lucy incluidos, representados en una película entrañable y con una notable carga de comicidad que recae especialmente en el personaje de Snoopy que tiene algún gag ciertamente tronchante. 
Las aventuras de Snoopy como piloto aéreo persiguiendo al Barón Rojo durante la Primera Guerra Mundial son también muy entretenidas (aunque menos divertidas que la vida de Carlitos) y permiten, como he dicho, ensayar una animación más realista y, por tanto, más convencional. 
También acorde al espíritu de la tira original es la música del compositor canadiense Christophe Beck que se ve interrumpida por dos (en mi opinión inoportunas) canciones pop que parecen una clara concesión comercial. 
La película Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts ha sido nominada ya al Globo de Oro a la mejor película de animación, y debería estar, por derecho propio, entre las cinco nominadas al Óscar en dicha categoría. De lo que llevo visto hasta ahora, y de animación he visto casi todas, sólo Del Revés (Inside Out) me parece incuestionablemente superior. 
Si tiene éxito, y dada la tendencia de Blu-Sky a estirar sus productos, estamos ante el nacimiento de una nueva saga, desde luego hay material de partida suficiente (15.000 tiras cómicas dan para mucho) como para varias películas más. Si es así, ojalá pongan en ellas el mismo mimo que se aprecia en esta primera película.

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