Crítica de ‘A Very Murray Christmas’: Lost in Christmas Eve

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”A Very Murray Christmas


A algo menos de dos semanas de la llegada de Papá Noel, los anuncios de television se llenan de juguetes y perfumes, los grandes almacenes ya tienen niños gritando villancicos en todos los altavoces y las calles comerciales están intransitables. Es la Navidad, la fecha más odiada y adorada del calendario. La locura a la que nos someten estos días entre cenas, borracheras y colas interminables en las tiendas, invita a descansar en casa bajo una manta, junto al tintineo de las luces del árbol con una película en la tele.

Si eres amante de estas fechas, Netflix ofrece un listado de títulos navideños para disfrutar con una taza de chocolate. Películas infantiles como George el curioso en Una Navidad muy mona, comedias familiares como las dos primeras entregas de Solo en casa o Elf y algunas más adultas como el especial de Navidad de BoJack Horseman. ¡Si por tener tenemos hasta un canal chimenea! ¿Quién no querría darse el lote bajo el muérdago con el crepitar de la leña de fondo?

Yo ya tenía favorita para ver estas navidades, el especial A Very Murray Christmas, donde Sophia Coppola vuelve a dirigir a Bill Murray tras de doce años del estreno de Lost in Translation.

A Very Murray Christmas trancurre en Nochebuena en un hotel neoyorquino aislado por una nevada. El actor Bill Murray está obligado por contrato a hacer un especial navideño, pero las condiciones meteorológicas terminan por cancelarlo. Murray se encuentra entonces encerrado en el hotel Carlyle con varios huéspedes más que, como él, están solos en la víspera de Nochebuena.

A Very Murray Christmas es una producción extraña. Lejos de la alegría y las luces navideñas, esta es una historia melancólica que, no obstante, cubre su hora de duración con villancicos clásicos, normalmente a duo entre Bill Murray y alguna cara conocida. Y es que esta es una película de amigos, Sophia Coppola hace un huequito a su primo Jason Schwartzman y a su marido Thomas Mars, vocalista de Phoenix. Entre los actores, miembros del Saturday Night Life como Amy Poehler, Maya Rudolph o David Johansen, la presencia breve de otros nombres como Michael Cera, George Clooney, Chris Rock o Rashida Jones y la aparición estelar de Miley Cirus que hace una interpretación de Silent Night que pone la carne de gallina.

La música tiene un papel fundamental en detrimento del argumento que se limita a esa fotografía puntual de un grupo de desconocidos solitarios, pero las interpretaciones están tan cuidadas y los números tan bien metidos que se puede disculpar. Bill Murray no tiene talento para el canto y, sin embargo, hace que su voz se llene de una mezcla de espontaneidad y melancólica tristeza que ya mostrase en el papel de Bob Harris, su alter ego en Lost in Translation.

A Very Murray Christmas no es un especial de Navidad al uso, con gente riendo alrededor de un escenario iluminado con un gran cuerpo de baile. Es un mediometraje que, bajo su costra triste, esconde un mensaje navideño; que si miramos a nuestro alrededor encontraremos almas como la nuestra, y que la sensación de cariño y unión va más allá de la familia y amigos que se reúnen en torno a una mesa.

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