SEFF 2015. Sección Oficial. Crítica de ‘Blood of my Blood’: Malasangre

Las críticas de Fernando Quintero en el SEFF ‘15
Blood of my Blood
Hay veces que algunos dramas, thrillers o demás películas con un tono serio se convierten en comedia y pueden llegar a soportarse, pero el caso de Blood of my blood atraviesa la comedia para centrarse en burlesco.

Blood of my blood ha sabido poner una puesta en escena bastante interesante con ese dramatismo místico que muchas películas italianas consiguen pero, para sorpresa de los asistentes, esta tragedia se ha tornado en una comedia con tintes demasiados exagerados y no ha sabido mantener esa sombría historia que quizá hubiera podido llevarse con éxito las alabanzas de aquellos que esperaban ver una interesante película de vampiros.
De esta manera es como se ha presentado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla e incluso muchos teníamos la esperanza de poder ver una historia de vampiros traída desde el viejo continente, ya que la tradición de los mitos de estas criaturas son provenientes de países bañados por el mediterráneo, pero ni incluso hasta la conclusión de Blood of my blood se ha podido vislumbrar un atisbo de estos seres en lo que ha sido una película deprimentemente vergonzosa. 
Dos historias temporales dividen Blood of my blood. La primera de ellas cuenta como se pone a prueba a una eclesiástica a la que se ha tachado de hacer un pacto con el mismo diablo para llevar el vicio y la lujuria a uno de los sacerdotes que habitan en el mismo monasterio de ella, siendo esto motivo suficiente para que no se le pueda enterrar en tierras monásticas, lo que hace enfurecer a su hermano e ir en busca de venganza, para luego sentirse atraído por ésta.
A priori, esta historia consigue centrar la mirada del público en la gran pantalla por la temática que arrastra, pensando quizá un nuevo resurgimiento de este género en el cine sin llegar a tener que llamar al público adolescente, el problema es el salto en el tiempo que se produce en la película, donde siglos después, en el mismo monasterio convertido en cárcel y en la que lleva recluido un conde ocho años, perteneciente a una organización que controla la región en la que se encuentra (que ya puede ser mafia o congregación de vampiros, según la fantasía de quien visione la película).
Es ahora donde se pasa a una mofa constante con la interpretación de los actores y que resaltan en ella solamente por la bufonada que es la característica clave de este segundo relato, debido por el guión tan espantoso a la hora de mostrar las características de los personajes, que no han mantenido las formas lúgubres que llegaron a ligar al espectador con la historia inicial. Por ello mismo, es motivo suficiente para dejar de prestar atención y esperar algo que quizá no llegue en ningún instante o quizá sí transformado de otra forma.
En todos los festivales hay películas que no agracian ni a crítica ni a público y seguramente Blood of my blood haya sido, sin quererlo, la escogida de manera inconscientemente para esto, lo que le convierte en la más señalada (por mi parte) para ser la película más innecesaria en el SEFF de 2015.

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