SEFF 2015. Sección Oficial. Crítica de ‘The Other Side’: La ventana hacia un mundo aparte

Las críticas de Fernando Quintero en el SEFF ‘15
The Other Side
A pesar de ser presentada como largometraje en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, The Other Side tiene más tintes de documental, y las razones son obvias tras sentarse a ver el trabajo del director italiano Roberto Minervini, quien tiene el honor de representar a su país en el festival de este año por una obra que promueve la libertad de expresión de aquellos a los que se les ignora por tener unos ideales que muchos considerarían exacerbado.

Antes de comenzar la proyección de la película, aparece el director por sorpresa (algo que no se esperaba en la sesión) para poder rematar unos puntos esenciales de su nuevo trabajo, algo que ayuda visiblemente a poder entender The Other Side. Es una crítica clara hacia la sociedad y se ha pretendido no coartar la libertad de expresión de los protagonistas de la cinta, por lo que no existen actores y las vidas de las personas que aparecen en ella, son reales.

The Other Side sigue la vida de dos grupos de protagonistas en dos historias totalmente distintas y aunque no muestran un final concreto, ya que no se pretende eso en ningún instante, se deberá hacer una crítica de cada una de estas partes.
Mark y Lisa son dos adictos a la metanfetamina que viven su historia de amor de manera particular, todo ello mientras cocinan esta droga en su caravana y no tienen pudor por mostrar sus más oscuros secretos ante la cámara, tales como su vida sexual o el contrabando de la sustancia que ellos mismos han cocinado. Esta historia es sin duda la más cruda y realista de las dos que se presentan, ya que hace partícipe de su vida a todo aquel que se atreve a ver esta película y así poder expresarse sin complejos. Las relaciones laborales, familiares, los lazos unidos por las drogas y la familia o las pérdidas constantes de seres queridos, provocan una infinidad de sentimientos contradictorios hacia el espectador. Por una parte, un rechazo de todo lo que pasa ante sus ojos en escenas demasiado explicitas, no siendo precisamente la sexuales, sino más bien las que tienen que ver con todo aquello relacionado con la droga; por otra, una vulnerabilidad comprensible al comprobar la vida que pueden a llegar ciertas personas ante la pérdida o futura pérdida de sus seres más queridos. Esto, junto a los ideales políticos, raciales o sociales que pueda a llegar a tener el público, hace que se involucre un poco más en esta parte de la película.
La segunda mitad es más llevadera, aunque con una verdad demasiado incómoda. Aquí se pueden ver a los llamados “paletos sureños” que tienen claro cual es clase de vida: Si a las armas y al patriotismo; No a Obama. Podría resumirse en estos dos puntos y, llegando a analizarla, es aun más compleja que la otra en cuanto su contexto, aunque con el nexo que comparten de la verdad no censurada. No existe un protagonista absoluto, sino que hay una serie de personas que viven su patriotismo con pasión, llegando a ser cínico incluso al final. Por eso mismo, esta segunda parte de The Other Side, no obtiene mucha atención en sí, ya que podría haberse suprimido con facilidad por lo repetitivo de su historia, donde un grupo de ex-soldados hablan de sus ideales políticos hacia una multitud que escucha atenta para poder aprender de lo realista de la vida.
Así se ha presentado The Other Side, que como bien indica su director, no hay que buscarle el significado literal al castellano, sino que es una expresión utilizada en Estados Unidos para llamar a los rechazados de la sociedad, siendo de esta manera una forma peyorativa de dirigirse a ciertas personas que no aportan mucho o nada a dicha sociedad y que por fin han conseguido ser protagonistas en una historia que refleja sus vidas con el más mínimo detalle.

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