Crónica del IV Encuentro de guionistas (Parte 1)

Durante los días  13 y 14 de noviembre se celebró en la ciudad condal el IV Encuentro de guionistas, evento bianual trashumante, en la que se dieron cita algunos de los profesionales del sector para charlar sobre la actualidad del guion en España. Lo que a priori era una reunión de gente sin rostro (¿Alguien ha visto la cara de Jorge Guerricaechevarria? Quizá ni os suene su nombre, pero seguro que habéis visto alguna de sus pelis)se convirtió en un acto muy didáctico y divertido, en el que la interacción social era fácil y natural (cosa que los inadaptados sociales como yo agradecemos enormemente).

(Nota) Este artículo no pretende ser académico ni exclusivo para aquellos que se dedican (o quieren dedicarse) al audiovisual. Más bien tiene vocación divulgativa, una extensión de la sección “El cine por dentro” (que escribe Fernando Quintero en esta misma web) en la que os explicaré brevemente algunos conceptos guionisticos básicos. No obstante, como dijo Thomas Bidegain en su ponencia (De óxido y hueso, La familia Belier), “el guionista es como un mago, y como tal no debería descubrir sus trucos”. Así que no me la voy a jugar (que los guionistas son muy majos pero pueden ser muy chungos) y tan solo os daré algunas claves que os ayudaran a entender qué es eso del guión, y como se entiende en España.
La primera jornada empezó con un sentido homenaje a Josep María Benet i Jornet, prolífico guionista de televisión y teatro que NO está muerto. Y recalco el NO porque tenemos asociada la palabra “homenaje” al concepto “muerte”, supongo que debido a que normalmente solo se homenajea a quien la ha palmado. 
Durante cuarenta minutos, y de la mano de los ponentes Gisela Pou, Antonio Onetti y Rodolf Sirera, descubrimos la vida y obra de Benet i Jornet y, sobre todo, el papel crucial que ha jugado en la ficción televisiva española. Josep María, junto a sus colaboradores, consiguió racionalizar el esfuerzo de todo el equipo de guionistas en una serie (a partir del trabajo en Herencia de sang de TV3, y de El súper de T5), marcando una hoja de ruta que todavía se sigue hoy en día. Gracias a él, los equipos de guionistas se dividen en escaletistas (los que cuentan lo que pasa) y dialoguistas (los que dan voz a los personajes), facilitando el trabajo y acelerando el proceso de escritura. 
Sin Benet i Jornet la televisión española sería muy diferente (nadie sabe si mejor o peor), y tanto l@s guionistas como las señoras consumidoras de telenovelas le debemos pleitesía. A través de una ponencia cargada de momentos entrañables, anécdotas y curiosidades, la comunidad guionistica aplaudió a quien ha hecho más por crear puestos de trabajo que la ministra de empleo. 
Rodolf , Gisela y Antonio muy cómodos en sus sillones de guionistas. Foto: Daniel Bartolomé.
A continuación, Borja Cobeaga y Diego San José (moderados por  Juanjo Moscardó) desvelaron algunos secretos de la escritura de 8 apellidos catalanes: tuvieron mucho menos tiempo para desarrollarla que la primera parte, los productores les exigieron el mismo tipo de humor y la proporción de drama y comedia está más equilibrada (aunque predomina la comedia, of course). 
Hablaron de muchas cosas (40 minutos dan de sí), y nos reímos a topete, pero me quedo con la reflexión que hicieron sobre el tratamiento. Apuntad: “El tratamiento es el enemigo de la comedia, sobre todo si se basa en el dialogo”. ¡Que depresión! Llevo toda la vida haciendo tratamientos, y ahora resulta que es mi enemigo.  Quizá por eso mis cortos no tienen ni p*t* gracia (o igual es que no soy muy gracioso…), En cualquier caso, os estaréis preguntando “¿Qué es un tratamiento?”. Cuidao que voy:  El tratamiento es el paso previo al guion. Es el documento en el que se describe aquello que ocurre en la historia (en tiempo presente y sin diálogos) y que te permite mezclar el lenguaje cinematográfico (describir aquello que es fotografiable) con el literario (pensamientos, motivaciones y objetivos internos, por ejemplo). Capisci?
Diego habla y los demás lo miran. Foto: Daniel Bartolomé.
Tras la divertida intervención de los vascos, Olatz Arroyo desmenuzó la estructura de la primera temporada de Allí Abajo, habló de su método de trabajo y describió el infierno que supone escribir capítulos semanales de 70 minutos. 
Como todos sabéis, la ficción televisiva española tiene estandarizados los 70 minutos por capitulo, al contrario que en EEUU, Francia, Indonesia… Vamos, al contrario que en el resto del mundo. ¿Por qué? Más metraje son más cortes publicitarios, y por lo tanto más ingresos. Más metraje supone amortizar más los escenarios y los sueldos de los trabajadores. Más metraje ayuda a cubrir todo el prime time (“hora punta” en la que más gente ve la TV)  con un mismo producto, asegurándose de enganchar al espectador (y evitando que hagan zapping). En definitiva, la ficción española (como la del resto del mundo, supongo) está supeditada al dinero. Pero ¿Cómo se llegó a este formato? ¿Por qué tanta diferencia de duración entre Friends y 7 Vidas (la Friends a la española)? El origen está en la serie más vista de los 90’: Médico de Familia
Aunque en un principio los capítulos duraban sobre 60 minutos (que ya es mucho), un día se le fue la mano a algún guionista y escribió un capítulo de casi 70 (el de final de temporada, que siempre requiere un poco más de mimo). Los ejecutivos de T5 se dieron cuenta de que con esos diez minutos de más podían meter otro corte publicitario, así que cuando acabaron de salivar pidieron que todos los capítulos pasaran de la hora. Y así es, amigos, como de un mismo concepto surgen dos formatos diferentes (como los dinosaurios y los humanos de Super Mario Bros). 
Por su culpa tu serie favorita acaba a la una de la madrugada. ¿A que ya no te caen tan bien?
Toni Betrán, prolífico guionista de programas y de ficción, se encargó de explicar qué hace un guionista en un reality como Supervivientes. Ya me estaba frotando las manos: por fin sabría cómo amañan estos concursos. Pero no, por lo visto no los amañan. Menuda bajona, mi vena conspiranoide a fer la má. Toni  explicó que hay dos tipos de guionistas: los de “a posteriori” (aquellos que con el material grabado hacen los resúmenes diarios y los vídeos para las galas) y los de “a priori”. Él pertenece a este getto, y su labor se centra en guionizar las diferentes pruebas que los concursantes tienen que superar para ganar cositas o evitar que los echen.  Parece fácil, pero no lo es. No solo tiene que pensar pruebas realizables en muy poco tiempo (dos minutos de retransmisión en directo, habitualmente), sino que además tienen que propiciar la interacción entre concursantes para generar contenido. Y el tio lo consigue. Un crack, vamos.
Toni Betrán nos demostró su habilidad con el trazo. Foto: Daniel Bartolomé.
Concepción Carcajosa se encargó de acercanos las nuevas series que lo están petando en el mundo: Beyond the walls, The affaire, Edge of Darkness, Cromo, El hogar en el infierno, Versalles,… Durante 20 minutos habló a una velocidad supersónica, y nos descubrió series internacionales que apuestan por temas y estructuras narrativas diversas y exóticas.
The affair, innovación narrativa al servicio del amor extra-conyugal.
“Todo lo que firmaste que no deberías haber firmado nunca” era el nombre de la siguiente ponencia, a cargo del guionista Sergio Barrejón (Amar es para siempre, Hijo de Caín) y del abogado Tomás Rosón.  Durante cuarenta minutos, Barrejón repasó varios casos reales de guionistas que han sufrido en sus carnes la malevolencia de la industria, mientras que Rosón proponía soluciones posteriores a la fatídica firma (si es que las hubiera) y repetía, una y otra vez, el mantra que todo guionista (y trabajador en general) debería recordar: lee antes de firmar, asesórate si hay algo que no entiendes, negocia las condiciones y, si no llegas a un acuerdo, no firmes. “Es que me hace mucha ilusión que se grabe mi guion”. Pues muy bien, majo. ¿Y de que te alimentarás después? ¿Te comerás el DVD de tu peli (si es que te lo envían)? No cobrar al principio te condena a no cobrar jamás. Como decía Tomás Rosón más vale cobrar poco que no cobrar. Este es el briconsejo del día.
Rosón y Ballejón, scriptwriter’s avengers. Foto: Daniel Bartolomé.
La siguiente ponencia corría a cargo de Virginia García del Pino y Lluis Arcarazo, documentalistas de larga trayectoria pero de diferente metodología. Marçal Cebrian (moderador de la charla con biorritmo decelerado) trató de animar el cotarro preguntando a los ponentes sobre cómo afrontan la producción de un documental, como generan o tratan de generar contenido, o como “escriben” su historia a partir de las grabaciones realizadas. Fue muy interesante descubrir cómo dos personas que se dedican a lo mismo trabajan de formas tan diferentes. Si ya me parecía complicado realizar un documental, después de esta charla todavía me lo parece más. Un brindis por los documentalistas.
Marçal Cebrian  y Virginia García pasando de Lluis Arcarazo. Foto: Daniel Bartolomé.
Tenía muchas ganas de asistir a la siguiente charla, “La biblia de temporada, ejemplo práctico: Sé quién eres”. Habéis leído bien: la biblia. Ese objeto que, como concepto, sugiere monocromatismo, aburrimiento, letra pequeña y papel de fumar. Estaba dispuesto a descubrir qué es una biblia para una serie en TV (y así huir de sugestiones religiosas), pero no lo conseguí: Ivan Mercadé, ponente de la charla, habló de todo menos de la biblia. Invirtió sus veinte minutos en charlar sobre el concepto de la serie, cómo la habían desarrollado, que casting habían conseguido,… Muy interesante (de verdad, nada de ironías), pero me quedé sin saber que es una biblia. Menos mal que San Google siempre está cuando lo necesitas. Atentos: Una biblia televisiva es un documento en el que debe quedar claro cuál es el argumento de tu serie, quienes son tus personajes y sus motivaciones,  que tramas y subtramas habrá, cuál será la organización por capítulos, el público al que va dirigido, el formato (¿adivináis cuanto deberá durar un capitulo?), la periodicidad de emisión… No obstante, en realidad hay dos tipos de biblia, la comercial y la de “para currar, así que el contenido puede variar según cual sea tu objetivo (vender la serie o empezar a producirla). Ahí queda eso.
El Papa Francisco, escribiendo la biblia de temporada.
“Cualquier parecido con la realidad es pura ficción” era la siguiente ponencia, a cargo de Azucena Rodriguez (Cuéntame), Carlos López (El Principe) y Nacho Faerna (El comisario). En ella se habló de la traslación de la realidad al medio audiovisual. 
Carlos López se lamentó del control que la política ejerce en el audiovisual, refiriéndose sobre todo a la falta de contenidos relacionados con la realidad política. Hoy en día es harto improbable que una serie o película relacionada con la corrupción, por ejemplo, tenga luz verde por parte de una televisión (que son las principales productoras hoy en día). Si, por el contrario, tienes la valentía de producir tu propio proyecto, es harto improbable que vea la luz (véase B, la película sobre Bárcenas). Puso como ejemplo la ficción americana, en la que se pone a parir tanto a unos como a otros sin mayor problema.
Azucena Rodriguez habló de su experiencia dirigiendo Entre Rojas, película ambientada en una cárcel, y contó la anécdota de cuando Santiago Carrillo grabó una escena para Cuéntame y casi se queda fuera del episodio por presiones externas.
Por su parte, Nacho Faerna fue muy crítico con la reticencia de la ficción española por parecerse a la realidad. A modo de metáfora dijo: “En la vida real hay gotelé en las paredes, pero en la ficción no. En la ficción no hay gotelé ético, político, sexual… lo que hay es papel pintado feo, del Ikea”. Recalcó que en ninguna serie o película se nombra explícitamente a ningún partido político, aun siendo muy evidente de quien se está hablando (por ejemplo, en la serie Crematorio o en la película Grupo 7).
La psicotrónica ficción vs. la rasposa realidad.
La siguiente ponencia corrió a cargo de Irene Varela (El intermedio) y Joan Grau (Buenafuente, creador de Chikilicuatre), que, moderados por Nico Campos, confrontaron el método de trabajo de ambos programas, y nos regalaron momentos muy divertidos. Después de la charla tuve la oportunidad de entrevistar a Grau, así que en unos días  la tendréis a vuestra disposición.
Esto fue culpa de Joan Grau.
La última charla se realizó en el Instituto Frances, donde descubrí al showman llamado Thomas Bidegain (guionista de El profeta, Dheepan,,…). Durante más de una hora demostró su simpatía y profesionalidad, dio consejos a los presentes, habló de su métodos de trabajo y demostró su capacidad empática al afirmar que “se lo que significa para vosotros un plato de comida caliente”. Un cachondo, pero con toda la razón del mundo.

Thomas I, el sabio.
Después de la charla tocaba hacer vida social. Jamoncito, cava catalá, unas cervecitas y a dormir, que el día siguiente se presentaba igualmente intenso. Pero ya me he cansado de escribir, así que ya os lo cuento otro día…

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