Sitges 2015. Día 4: ‘Love 3D’, ‘Sunrise’, ‘Sacramento’ y ‘Frankenstein’

Cuarto día de festival. La combinación de vitamina C solar y la taurina de la bebida energética hicieron que viera el mundo con más optimismo que el día anterior. Bendita bioquímica… Además, la jornada se presentaba  intensa pero muy interesante: cuatro películas en la agenda y la entrevista a Carlos Cañeque, director de una de las películas más personales que se proyectan en Sitges 2015: Sacramento.
A las diez y media de la mañana empezaba la primera proyección: Love 3D. Drama y porno se mezclan en una emotiva y desgarradora historia de (des)amor, donde el uso del 3D es puramente anecdótico, y los pasajes de sexo explícito encajan perfectamente. La película empieza potente: una pareja en la cama. Él, tumbado, estimula el clítoris de ella, que está recostada sobre el mientras le masturba. Tres minutos de secuencia que culmina con la eyaculación de él. Toda una declaración de intenciones: aquí o se hace bien o no se hace.

La película dirigida por Gaspar Noé es toda una oda al amor tradicional, a pesar de que a lo largo de la historia se abarquen temas amorosos poco tradicionales como la pareja liberal, los tríos o los locales de intercambio. Pese a la aparente transgresión del film, la realidad es que no deja de ser otra película que repite clichés. Da igual que se vean penes eyaculantes o vaginas velludas (sí, hay un plano de una eyaculación a cámara en flamante 3D), al final el polvo siempre acaba con la eyaculación masculina (no se ve ni un orgasmo femenino en todo el film) y el amor siempre es cosa de dos (obviando otras posibilidades igual de respetables y que cada día son más comunes en las sociedades occidentales). Pese a tener un aspecto muy bello, y a tener pasajes sexuales muy sugerentes (el momento trío es genial), la película no deja de ser un melodrama con sus puntos álgidos, pero sin nada nuevo que contar. Si, las escenas pornográficas están mucho mejor grabadas que las que nos podemos encontrar en cualquier portal web, pero ahí no está la transgresión buscada. Gaspar Noé se ha dejado llevar por el efectismo facilón y no ha sabido sacar punta a un tema que da mucho más de si, y donde la verdadera no está transgresión no está en la explicitud gráfica sino en la torsión de los conceptos tradicionales del amor. No obstante entretiene, y en las noches frías os puede mantener calentit@s.
Bocata de tortilla y a toda mecha me dirigí al cine Prado, donde vería dos películas muy diferentes entre si.
Sitges 2015. Día 4: 'Love 3D', 'Sunrise', 'Sacramento' y 'Frankenstein'
Sunrise, co-producción franco-hindú, cuenta le historia de un policía de Bombai  que, tras el secuestro de su hija, se ha quedado un poco tarado. O eso he interpretado yo, porque la película tiene una falta de coherencia que echa para atrás. Durante la primera parte del film parece que el poli hace tiempo que ha perdido a su hija de ocho años, ya que se muestra resignado y hastiado. Pero hacia el final parece ser que no, que hace muy poco que la perdió. O si, hace mucho, no lo se, porque a mitad descubre un club nocturno ilegal donde cree ver a su hija en una meretriz de unos 20. Aun creyendo verla, no va tras ella, sino que sigue con su rutina (que raro, ¿no?). Y después, no se sabe muy bien porque, se toma la ley por su mano y las salva a todas, salvo a la de 20 (que no se sabe dónde está), y recoge a una niña que parece ser su hija, pero solo se parece. Ostras, que lio. ¿Al final es su hija o no? Para rizar el rizo, el madero se pasa toda la película persiguiendo a una sombra masculina, que en ningún momento se aclara si es real o fruto de su imaginación. Dios mio, no he entendido nada… ¿Alguien me la explica?
Técnicamente está muy bien, y si la estructura y el guión tuvieran algún sentido seguro que molaría mucho, ya que se intuye una historia muy personal, con mucho drama. Pero al final todo es un disparate, y sales de la sala sin saber que has visto. Menos mal que después proyectaban Sacramento, la última película del polifacético director (y escritor, filósofo, actor…) Carlos Cañeque.

Sitges 2015. Día 4: 'Love 3D', 'Sunrise', 'Sacramento' y 'Frankenstein'
Sacramento cuenta la historia de un director de cine que quiere escribir una película sobre un cura loco. Pero no se decide por el perfil del personaje, así que crea tres curas diferentes: un andaluz adicto a las ostias, un norteamericano que se monta una televisión para telepredicar, y un español que tiene poderes místicos. Entremedias mete a un seductor, a Napoleón, monjas, cantantes de hip-hop y todo lo que le viene en gana. Todo ello grabado en un 80% sobre cromas, manteniendo los fondos a todo color y a los personajes en blanco y negro. Y siempre jugando con la metaficción. Vamos, una locura. Pero una locura con sentido. Mucho sentido. Entre bromas y chascarrillos, la película abarca temas muy interesantes como la religión (el fanatismo, la delgada línea entre la fe y la locura), el sexo o la misoginia. No es una película desternillante, pero sí que te arranca muchas sonrisas (y también alguna carcajada). Es arriesgada, muy personal, atípica, divertida y crítica. Su apuesta estética es muy interesante (aunque quizá poco justificada), y  su empaque final aprueba con nota. No es apta para todos los públicos, pero os la recomiendo a tod@s.
Tras su visionado tuve una muy interesante charla con Cañeque, que en algo menos de veinte minutos me destripó toda su visión de la película. En unos días tendréis la entrevista en vuestro portal de cine favorito ;).
Sitges 2015. Día 4: 'Love 3D', 'Sunrise', 'Sacramento' y 'Frankenstein'
Para finalizar, me metí en la sala Tramuntana para ver la última película de Bernard Rose: Frankenstein. El director de Candyman nos ofrece una actualización totalmente contemporánea de la novela de Shelley, ciñéndose mucho más al material original pero, al mismo tiempo, alejándose en el contexto temporal. El Frankenstein que nos ocupa nace en un laboratorio moderno, no entre electrodos sino entre impresoras 3D. Varios puntos originales aporta esta nueva versión: el punto de vista es siempre el de la criatura, se prima la tragedia sobre el terror (aunque tiene una buena dosis de sangre) y la esposa de Frankenstein tiene un papel mucho mayor y determinante que en cualquier versión previa, incluso que en la novela. Rose consigue que el espectador sufra con el monstruo, gracias a que lo dota de más humanidad que a muchos de los personajes que lo rodean. Entrega una película con un empaque solvente, con una fotografía funcional pero efectiva, una banda sonora correcta y un elenco de actores que  cumplen. No obstante, hay un desequilibrio importante en la estructura del guión, dejando un tercer acto muy cojo con respecto al resto del film. Al no dar un objetivo tangente al monstruo (si, quiere encontrar su identidad, pero no tiene un lugar concreto donde buscar) la película se pierde, se desinfla. Cuando llegamos al clímax ni siquiera tenemos la sensación de estar presenciando el final. Es una lástima que una película tan interesante no cuente con un final digno. Aun así, es una película que merece una oportunidad, un acercamiento a Frankenstein nunca visto antes.
Y nada más. Llegado a este punto me retiré a mis aposentos, donde una mullida cama me esperaba para reposar mis (cada vez más) esculpidos cuádriceps.

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