Sitges 2015. Día 3: ‘Baskin’, ‘Turbo kid’, ‘Two thumbs up’ y ‘The dead lands’

Tercer día de festival. Los pies y las piernas empezaban a doler ¡Maldito pueblo con cuestas! Mis (poco) esculpidos cuádriceps están acostumbrados a la llanura castellonense y a los edificios con ascensor.  Además, hacía un sol para morirse ¡Odio el calor! ¡Odio el sudor! ¡Odio mis sobacos! ¡Mi infierno personal! No obstante, se presentaba una jornada de lo más interesante, con cuatro películas en el horizonte y una entrevista a Alberto Marini, una de las figuras más importantes de Filmax y guionista/director de Summer Camp. Así que tampoco estaba tan mal, a veces me dejo llevar por el pesimismo. El calor se pasa, el sudor se seca y los sobacos se limpian ¡Alegría y endorfinas para todos!
Y hablando de infierno, eso es lo que viven los protagonistas de Baskin, film turco dirigido por Can Evrenol, en el que la magia negra y los higadillos son los grandes protagonistas. En él, una unidad de policía (formada por el cobarde, el graciosito, el novato, el sabio y el que muere primero) recibe una llamada de auxilio de otra unidad. Cuando llegan al punto de encuentro, se topan con un tétrico edificio, en cuyo interior encontrarán misticismo, muerte y un antagonista igual de feo que carismático.

El gran problema de Baskin es que se pierde entre tanto flashback y mensaje críptico, y profundiza muy poco en los personajes principales. La narración se resiente ante tanto parón, y el espectador empatiza muy poco con los protagonistas, por lo que cuando se encuentran en peligro la sensación de terror es mínima. Además, la cantidad de gore y de ritos sangrientos es inversamente proporcional a la explicación que se le da a cada uno de ellos, y os aseguro que las explicaciones son mínimas y vagas. Después de ver las penurias por las que pasan los policías, de ser testigos de las atrocidades a las que los fanáticos someten a los cuerpos de sus víctimas, llegamos a un climax (con la muerte de un personaje importante, que no os espoileare) que no se entiende, utilizando un objeto al que no se ha hecho referencia. Quizá me perdí entre tanto flashback, o quizá se sacaron de la manga una resolución muy chunga. En cualquier caso, me dejó helado.
Por otro lado, tiene cosas muy buenas. El antagonista es muy carismático; la fotografía es genial, recordándome muchísimo al giallo italiano (especialmente a Suspiria); las interpretaciones están bastante logradas (con algún que otro ramalazo histriónico); y los efectos visuales son más que convincentes.
Tras Baskin entrevisté a Alberto Marini con motivo del estreno de Summer Camp, la última película que ha dirigido y guionizado. Fue una entrevista muy interesante, en la que repasamos su trayectoria como cineasta y guionista, contó su experiencia al frente de su primer largo y explicó cual ha sido su papel en Filmax desde sus inicios. En unos días estará disponible para tod@s vosotr@s.
Sitges 2015. Día 3: 'Baskin', 'Turbo kid', 'Two thumbs up' y 'The dead lands'
A continuación, pisé a fondo el acelerador para ver Turbo Kid, una de las sensaciones de Sitges 2015. En un futuro post-apocalíptico (año 1997), el agua es un bien escaso muy preciado. Kid, un chaval empanado que sobrevive a duras penas, se cruza con Apple, una jovencita absurdamente optimista. Juntos, se enfrentarán a Zeus, amo y señor del agua.
Turbo Kid es un homenaje al cine de los ochenta. Películas como Mad Max, Terminator o Los bicivoladores te vienen a la cabeza de inmediato. Asume los códigos y los clichés del cine de aquella década, rindiéndoles culto sin reírse jamás de ellos. No obstante, añade un elemento gore muy pronunciado, lo cual la aleja del aura adolescente de Los Goonies para acercarla a Braindead.
La película es bastante divertida, aunque no tanto como en un principio podría parecer. El personaje que hace que todo funcione es Apple, el equivalente a Steve Urkel o Sheldon Cooper: cuando sales de la sala solo puede acordarte de ella. Sin este elemento, toda la película se vendría abajo. La razón es que no hay ningún momento realmente original, sino gags muy graciosos y situaciones que, con un guión un poco más depurado, podrían haber dado mucho más de si. No obstante, Turbo Kid es muy divertida, con momentos desternillantes (protagonizados por Apple) y efectos gore muy chulos. Turbo Kid está creada para los nostálgicos del cine ochetero. No está a la altura de Kung Fury, pero casi.
Sitges 2015. Día 3: 'Baskin', 'Turbo kid', 'Two thumbs up' y 'The dead lands'
Sin moverme de la sala visioné Two Thumbs Up, película made in Hong Kong que pretende ser graciosa pero que no lo es. La premisa no es mala: Dos grupos de ladrones, que no se conocen entre ellos, planean el mismo golpe para el mismo día y el mismo lugar. El choque entre ellos traeran situaciones presumiblemente graciosas, pero no. Uno de los problemas es que los personajes se rigen por unas normas morales y éticas que, a ratos, se tambalean. Es como si a veces actuasen de una forma, y otras veces de otra totalmente diferente. Ese problema lo arrastra el protagonista del film, que lo mismo quiere con locura a sus compañeros que deja tirados en mitad de una huida. Además, las interpretaciones pecan de sobreactuadas e histriónicas (made in China); abusan de la verbalización en lugar de la acción para explicar cosas de forma rápida; algunos gags, aunque esencialmente graciosos, se desinflan ante una presentación torpe y desganada; la música es rechinante; los fallos de raccord muy gordos (personajes que se quitan una chaqueta y en la siguiente escena la vuelven a tener; furgonetas que cambian de look para, en la siguiente escena, volver a tener el original…); y es demasiado ñoña. Se me hizo larga, no me hizo gracia, pero tampoco fue un suplicio. Como punto positivo, las escenas de acción son entretenidas, hay algunas situaciones de enredo bastante divertidas y dura poco más de hora y media.
Para terminar la jornada, y repitiendo en la sala Retiro, vi The Dead Lands, una interesantísima película de aventuras que se centra en la historia de Hongi, hijo del jefe de una tribu neozelandesa, que debe vengar la muerte de su pueblo a manos de guerreros de una tribu enemiga. En el camino, se encontrará con un misterioso guerrero que lo ayudará en busca de su propia redención.
Lo más interesante de esta película es el acercamiento que hace a las tribus neozelandesas, nunca antes visto en ninguna película (el menos, en ninguna que yo haya visto). Se aleja de los tópicos para introducirse de lleno en la cultura, supersticiones e indiosincracia que envuelve y caracteriza a este pueblo. Resulta muy interesante contemplar qué tipo de armas utilizan, su estilo de lucha, sus códigos de honor. No deja de ser una película de aventuras, que puede recordar a Apocalipto, El guía del desfiladero o 10.000 A.C., pero tiene los suficientes elementos originales como para merecer darle una oportunidad. Es muy entretenida, tiene unos paisajes preciosos, el antagonista es un bastardo (y eso mola), y el Guerrero que ayuda al protagonista es muy carismático, con una gran historia de fondo que lo convierte en el personaje más interesante.
Cuando se acabó la peli me fui a dormir. El lunes traería muchas más películas y más entrevistas, así que más me valía descansar si no quería dormir en el intento.

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