Entrevista a Isaac Ezban, director de ‘Los parecidos’ (Sitges 2015)

Durante el festival de Sitges 2015 tuvimos la oportunidad de entrevistar a Isaac Ezban, director de una de las películas más originales que se presentaron a lo largo de la edición, Los parecidos, thriller sobrenatural que mezcla los tópicos de los seriales fantasticos de los años 60-70 con mucho humor negro y absurdo. 

¿Qué nos puedes contar de la película?
Los Parecidos es mi segunda película, mi segundo año acá en Sitges. La película es un thriller de ciencia ficción psicológica que tiene lugar en los 70. Busca ser un gran homenaje, una carta de amor, a estas historias de ciencia ficción de los 60 como Amazing Histories,  La Dimensión Desconocida,  Outer Limit, o películas como The thing de John Carpenter  y Body Snatchers .
Es básicamente una historia de ocho personajes atrapados en una estación de autobuses en los años 60, es la madrugada del 2 de Octubre en 1968. Todos quieren tomar un bus a Ciudad de México, pero no llegan porque hay una lluvia tremenda que está deteniendo todas las carreteras. De pronto, a los personajes les va a empezar a pasar una misteriosa condición: que todos  se empiezan a parecer entre ellos.

¿Como se te ocurrió toda esta historia?
Siempre me han gustado las historias de ciencia ficción de los 50, me gustan mucho estas historias en las que el elemento de ciencia ficción se compara con una metáfora de algo muy humano, de algo muy real y me inspiró mucho una noche muy lluviosa que me dije: me encantan las historias que empiezan con una gran lluvia y voy a hacer una película que toque un tema que empiece en la lluvia. Además películas como  Dimensión desconocida o Identidad  fueron una gran influencia para mí. Combiné todas estas influencias y la metáfora de que todos se están pareciendo, que justo existe esta condición hoy en día donde sentimos a veces que todos somos iguales, que todos estamos educados hacia lo mismo y en los 60 se sentía todavía más, las autoridades nos querían meter a todos como en un molde y fue como “¡ah! Pues qué padre sería ubicar una película en esa época donde de verdad todos se empiezan a parecer”.
También vino la idea de que en los 60 había una tensión política-social muy grande en México. No quería hacer una película política, pero entonces pasó lo de la matanza en Tlatelolco el 2 de Octubre y la película tiene lugar una noche antes. Así que aunque no quería hacer una película política, sí quería que tuviera un gran telón de fondo, como en las grandes películas de ciencia ficción en las que está llegando un ovni pero es una metáfora de la guerra fría. Pues quise hacer eso pero en México, un thriller de ciencia ficción psicológica en un contexto político.
Llama la atención que sea en un espacio tan reducido. Todo transcurre en la estación de autobuses, y dentro de ella hay varias localizaciones. ¿Por qué eliges un espacio tan reducido?  ¿Las localizaciones son reales o fabricadaa en estudio? 
Todo está construido en un estudio. La película es un homenaje al cine de los 60 y en esa época los movimientos de cámara eran siempre muy controlados, nunca veías movimientos de cámara en mano, así que yo quería tener la cámara controlada. A veces es complicado cuando tienes una localización y no controlas los espacios, meter los rieles, etc. En cambio, en un set puedes mover las paredes, tienes el techo abierto, es mucho más práctico. Además fue una decisión de producción, pensaron que en lugar de buscar una estación ya existente, era más sencillo adecuar un set tal y como está en mi imaginación, entonces esto fue lo que nos decidió a grabar en set. 
La forma de dirigir y el look de la película, recuerdan a esos años, es decir, la fotografía oscura, ceniza, un poco gótico. 
Esa era la intención. Quise hacer un estilo de fotografía que recordara a esa época, buscaba una influencia en la estética. La historia no tiene nada que ver, pero la estética emula a La caja de Richard kelly, dónde se maneja una estética similar en cuanto al grano, en cuanto a la textura y a los “glows” que tienen los personajes, este brillo que te da esa sensación como de otro mundo. También hay influencia de otros directores que admiro mucho como Jean Pierre Jeunet o Terry Gilliam, que tienen ese estilo visual que yo quería marcar.

Y ese look de celuloide, ¿lo has buscado en postproducción o grabaste en película?
No, se grabó en digital, curiosamente con una de las cámaras más modernas que hay, la Red Epic Dragon que incluso graba en 6K, aunque nosotros grabamos en 5K. Para nosotros siempre fue importante que tuviera ese look como de film viejo. Para conseguirlo le pusimos un filtro que se llama “White promise” que es un vidrio bastante grueso, como difuso, un filtro que hace que se vea ese grano, y además se subexpuso, iluminamos muy abajo. Habíamos hecho pruebas con la cámara y sabíamos que si iluminábamos muy oscuro, el grano se revienta y nos da ese aspecto de celuloide, además en post-producción exageramos más ese efecto.
Además del director, también eres el guionista, ¿cómo trabajas para crear los personajes?
En esta película no hay personajes principales, así que no me basé en los arquetipos de las reglas de guión en plan “ el primer acto tiene que durar tanto y el personaje principal tiene que encontrar tal”. Entiendo que hay películas que con eso funcionan muy bien, pero en esta película quería que no supieras por dónde va a ir, entonces cada personaje me sirve para poner una voz de lo que yo quiero decir, cada uno está ahí por alguna razón. Me gusta que la película empiece y pienses que se va a basar en este personaje, pero al final no. 
La película me parece muy teatral en cuanto a la puesta en escena y la dirección. ¿Te has planteado llevarla al teatro?
Nunca lo había pensado, yo tuve mis orígenes en el teatro, pero ahora estoy dedicado a la dirección de cine, pero es interesante lo que comentas y si hubiera algún director de teatro que me plantease adaptar la película pues con mucho gusto.
Eres el director, guionista, productor, y además haces la promoción aquí en el festival. ¿Es un síntoma de cómo está el cine actual? Si quieres llevar adelante una película, tienes que hacerlo todo tú.
No digo que todo te lo tienes que hacer  tú, porque una película es un gran trabajo en equipo. Sin embargo sí creo que como director en el cine independiente  también tienes que ser productor, ninguno de los directores, o por lo menos no los que están a mi altura, podemos permitirnos el decir ”¡ah! que alguien me contrate para dirigir una película”. Tú tienes que levantar el proyecto, tienes que llevarlo a cabo, nadie va a vender el proyecto como tú, nadie lo va a presentar a festivales como tú, nadie lo va a promocionar como tú, entonces sí creo que hay que estar en todo eso.

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